Su marca ha desacelerado la electrificación, y el CEO de Mercedes cree saber dónde se halla uno de los problemas: "no están donde se debería"

“La infraestructura de carga aún no está donde debería estar”, señala el CEO de Mercedes. Por ello, reclama más ayuda a la Unión Europea y solucionar el problema.

2024 ha sido un año malo para el coche eléctrico. Cuando se esperaba que se produjera el despegue definitivo, ha ocurrido todo lo contrario. Una desaceleración que ha obligado a muchas marcas a cambiar sus planes y el CEO de Mercedes cree saber dónde está uno de los problemas.

El 22 de julio de 2021 Mercedes anunció un ambicioso plan con un objetivo muy claro: fabricar únicamente coches eléctricos a partir de 2030 y enfrentarse a Tesla. Para ello, iba a invertir más de 40.000 millones de euros.

Asimismo, comunicó que iba a construir ocho plantas de baterías a medida que aumentase la producción en serie de vehículos eléctricos, aunque también advirtió que este cambio en la tecnología conduciría a recortes de empleados

“Realmente queremos intentarlo, y no ser predominantemente, sino totalmente eléctricos, para finales de la década”, dijo el CEO de Mercedes, Ola Källenius, y nuevo presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) a partir del 1 de enero, tomando el relevo de Luca de Meo.

Tres años después, ya hemos visto lo que ha pasado. En febrero de 2024, la marca alemana anunció un retraso en su objetivo de electrificación. No sólo eso, también aseguró que seguirá fabricando motores de combustión más allá de 2030.

El fabricante tenía previsto que la mitad de sus ventas fueran coches híbridos y eléctricos en 2025, pero no va a ser así. Esa meta la ha retrasado a 2030. En este sentido, fueron muy elocuentes las palabras de Kallenius hace unos meses, cuando reconoció que, “quizá, fuimos demasiado optimistas”.

Para el CEO de Mercedes, el problema está en la falta de cargadores

Efectivamente, no sólo Mercedes sino, en general, todas las marcas fueron demasiado optimistas cuando anunciaron sus planes y programas para con el coche eléctrico y, a lo largo de este año, ante la ralentización de las ventas, ha dado marcha atrás.

Los fabricantes se quejan ahora de que la Unión Europea exige, pero no hace todo lo que debería para conseguir esos objetivos de electrificación. Bruselas fijó unos objetivos de electrificación hace seis años y el sector invirtió mucho dinero para prepararse, pero no es suficiente.

La prueba está en la escasa red de puntos de carga, tal y como ha señalado Ola Källenius en una entrevista al medio alemán Süddeutsche Zeitung: “Hemos formulado nuestras demandas en una carta a la Comisión de la Unión Europea. No cuestionamos en absoluto la descarbonización, pero el camino debe ser compatible con la política industrial y económica”.

El directivo apuntó directamente a la propia Unión Europea: “No va según lo previsto. En Alemania, Países Bajos, los países escandinavos o Francia, sí se puede ver movimiento”. 

“Pero si nos fijamos en el resto de la Unión Europea, la infraestructura de carga aún no está donde debería estar. En un mundo que cambia dinámicamente, no podemos ignorar los cambios y decir: ahora simplemente seguiremos recto”, añadió.

Aprender de China

Un modelo de Mercedes conectado en un punto de carga.
Un modelo de Mercedes conectado en un punto de carga.

Sobre este asunto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, aseguró que “la industria automovilística europea es un orgullo, está experimentando un cambio profundo y disruptivo. Ahora tenemos que desarrollar soluciones juntos porque de ello dependen millones de puestos de trabajo. Juntos debemos garantizar que el fututo del automóvil siga estando en Europa”.

Sin embargo, Källenius insistió en la necesidad de hacer bien las cosas y aprender de otros países, poniendo como ejemplo a China: “Queremos un camino exitoso hacia las cero emisiones. Se puede aprender mucho de otras regiones económicas que trabajan con incentivos y subsidios, algunas de las cuales están más adelantadas que nosotros, como China, por ejemplo”.

Por último, el CEO de Mercedes no fue tan claro cuando le preguntaron sobre si la Unión Europea debería retrasar la fecha de prohibición de los motores de combustión, fijada en 2035.

“Si entras en una conversación y dices que este es el único resultado posible, entonces probablemente fracasará. Por eso abordamos la conversación de manera abierta, pero también con una conexión realista con lo que está sucediendo en el mercado”, dijo Källenius.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España