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Coches con un nombre verdaderamente desafortunado, Mazda Laputa

Mazda Laputa

Poner un nombre a un coche es algo mucho más difícil de lo que parece. En una industria global, hay que encontrar uno que pueda pronunciarse bien en múltiples idiomas y que no tenga connotaciones negativas en ningún lugar… algo que no siempre se consigue. Ejemplos en la historia hay muchos, pero el caso del Mazda Laputa es uno de los más flagrantes.

Mazda no estuvo acertada al elegir esta denominación, pero lo cierto es que los japoneses no sabían que en castellano su significado no es muy comercial y, de hecho, la elección del nombre tiene un trasfondo inspirado en la literatura.

El nombre del Mazda Laputa

Laputa es el nombre de una de las islas que aparecen en un libro clásico como es el de Los Viajes de Gulliver, escrito por Jonathan Swift. Se trata de una isla con una base diamante que tiene la capacidad de volar, ya que flota gracias a la acción de un potente imán. 

En el libro se describe a sus habitantes como gente muy versada en música, matemáticas y astronomía; pero se apunta también que son incapaces de aplicarlos de manera práctica.

 

Como curiosidad, este nombre también aparece en otra rama del arte, concretamente en el cine, en la película de Hayao Miyazaki, “El castillo en el cielo”, como se conoce en España, pero cuyo nombre original era “Laputa: El castillo en el cielo”. En la cinta hay una ciudad que tiene la misma denominación que la isla imaginada por Swift.

¿Cómo era el Mazda Laputa?

El Mazda Laputa era un kei-car, un tipo de vehículo exclusivo del mercado japonés (aunque éste en concreto también se comercializó en Estados Unidos) que se caracteriza tanto por sus reducidas dimensiones, como por los diseños generalmente cuadrados para maximizar el espacio interior y por tener una limitación del motor en cilindrada y potencia.

En realidad no era un modelo nuevo, si no que se trataba de una versión con los logos de Mazda del Suzuki Kei. Éste estuvo a la venta entre 1998 y 2009, pero el periodo de comercialización del Laputa fue más corto, entre 1999 y 2006.

Mazda Laputa

Era un coche de dimensiones realmente reducidas, con 3.395 mm de longitud, 1.475 mm de anchura y 1.595 mm de altura (aunque la versión Turbo era ligeramente más baja, 1.530 mm). A pesar de ello tenía espacio interior para cuatro adultos. Estuvo disponible tanto en carrocería de tres puertas como en una de cinco.

A nivel de diseño era muy sencillo y durante su ciclo de vida experimento un facelift con diferentes rasgos. Originalmente tenía una pequeña entrada de aire en el capó y unos grupos ópticos a dos alturas que se extendían en los laterales, así como una parrilla delantera muy pequeña. Lo marcado de los pasos de rueda y los faldones le daban cierto aire SUV.

Mazda Laputa

Con la actualización los faros ganaron tamaño, así como la parrilla, que pasó a incluir el logo de Mazda en el medio, pero se perdió la toma de aire del capó.

El interior era muy sencillo, algo habitual en este tipo de vehículos, pero en la puesta al día si recibió un remozado de mayor calado, reposicionando los elementos de la consola central y colocando más arriba, así como rediseñando componentes como las salidas de ventilación.

El motor del Mazda Laputa

En materia mecánica, Mazda, como todos los fabricantes de kei-cars, estaba sometida a las limitaciones de la legislación. A lo largo de su historia este tipo de vehículos ha contado con tres techos distintos: hasta 1975 era de 360cc, hasta 1990 era de 550cc y desde entonces se pasó a los 660cc.

El Laputa entró en la era moderna, por lo que montaba un pequeño bloque de 657cc que desarrollaba una potencia de 60 CV, una cifra contenida, pero solvente para un modelo de su tamaño y peso. El bloque se combinaba con una caja de cambios manual de cinco velocidades.

Más adelante se lanzó una versión ligeramente más deportiva, el Mazda Laputa Turbo, que contaba con un bloque de 658cc, rendía una potencia de 64 CV y se asociaba a una caja de cambios automática de cuatro marchas. 

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