El coche eléctrico ha sido el verdadero responsable de la caída de Carlos Tavares: esta es la explicación

El coche eléctrico está entre los principales desencadenantes de la caída, a principios de la semana pasada, de Carlos Tavares como CEO al frente de Stellantis.
El lunes pasado saltó la noticia de que Carlos Tavares, CEO de Stellantis, dejaba su puesto al frente del grupo automotriz. La salida del empresario portugués no pilla desprevenida al sector, un sector que sabía de su marcha desde hacía semanas, cuando Stellantis confirmó que Tavares dejaría el cargo de máximo responsable, aunque la idea era que lo hiciera a principios de 2026.
Los planes de Stellantis incluían ha Tavares durante 2025, agotando así su contrato actual y pasando directamente a la jubilación mientras la compañía contaba con margen de maniobra suficiente como para encontrar un sustituto. Sin embargo, esos planes se han visto alterados tras anunciar su marcha, una salida que no está del todo clara si ha sido por dimisión o por despido.
Sea como fuere, son varias las razones que han acabado con la marcha de Carlos Tavares al frente de Stellantis. Entre ellas se encuentran las más evidentes, como la caída en el volumen de ventas, especialmente en un mercado tan importante como es Estados Unidos; o la pérdida de prestigio de las marcas aspiracionales del grupo.
Entre otros factores que han motivado la salida del CEO de Stellantis se encuentra la tensión con los sindicatos y las administraciones. Tavares es conocido por ser un directivo que ha comunicado siempre lo que piensa, lo que le ha llevado a emitir algunas declaraciones en más de una ocasión que han generado polémica tanto en el sector como la cúpula política de Europa o Estados Unidos.
El coche eléctrico tiene buena parte de culpa, aunque no es el único motivo
La reducción del margen operativo de Stellantis y la estrategia poca exitosa en el proceso de electrificación de las marcas que componen el grupo automotriz completarían el círculo que ha fraguado la salida de Tavares del máximo poder dentro de la compañía.
La situación del mercado de vehículos eléctricos y la estrategia de la empresa respecto al proceso de electrificación han provocado tensiones dentro de Stellantis.
En 2021, Stellantis anuncia sus planes para invertir 30.000 millones de euros hasta el año 2025 para desarrollar la electrificación dentro de su gama de productos, incluyendo desde modelos hasta plataformas, sistemas de propulsión, software e incluso gigafactorías dedicadas a la producción de automóviles y baterías.
La estrategia ‘Dare Forward 2030’ llega un año más tarde, en 2022. Esta hora de ruta establecía alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2038, mientras que 2023 puede considerarse como el año de los récords en Stellantis, alcanzando un beneficio de 18.625 millones de euros.
Aunque no tan bueno fue en términos estratégicos. Stellantis logró comprar un 20% de las participaciones de la empresa china Leapmotor que le aseguraba la comercialización de sus coches eléctricos asequibles en Europa. Por el contrario, este movimiento le plateó desafíos a la compañía por las joint venture que ya tenía establecidas en China anteriormente.
Todo desencadenó en un 2024 que ha culminado con la caída de Carlos Tavares al frente de Stellantis. Las tensiones internas generadas en la compañía llegaron de la mano de una situación delicada para la compañía en América del Norte, donde Jeep y Chrysler atraviesan momentos difíciles tanto en ventas como en calidad y niveles de inventario.
Caída en las ventas y un sueldo millonario
Al mismo tiempo, la decadencia de Dodge y Ram, también pertenecientes a Stellantis, ha provocado la eliminación de miles de puestos de trabajo. Tampoco ha sido positivo este año para otras marcas del grupo, como Maserati, que no termina de despegar y que ha suscitado rumores acerca de la posibilidad de que la compañía se deshaga de la firma del tridente.
A todo esto, se suman los constantes planes de reducción de costes, una estrategia de austeridad que contrastaba con la tendencia alcista del salario de Carlos Tavares, de lejos el CEO automotriz mejor pagado del sector, que vio cómo su salario pasaba de 6,7 millones de euros en 2017 a 37 millones de euros en 2023.
Por último, las discrepancias generadas con otros miembros de la cúpula directiva, los sindicatos y los concesionarios del grupo Stellantis, que han visto su rentabilidad descender preocupantemente en los últimos años, también han contribuido a la marcha de Carlos Tavares al frente de la compañía.
Se puede decir, por tanto, que buena razón de la salida de Tavares al frente de Stellantis ha venido motivada por los planes de la compañía con respecto al coche eléctrico. Sin embargo, este no ha sido el único motivo de su caída, como hemos podido comprobar, dejando en una situación comprometida un puesto que ahora deberá ocupar su sucesor en un momento de clara debilidad.
Será a lo largo del primer semestre del año que viene cuando Stellantis anuncie a su nuevo CEO. Por ahora, la compañía está siendo dirigida por un Comité Ejecutivo Interino comandado por John Elkann.

