El coche eléctrico se desinfla y no solo en España. Por qué las marcas vuelven a apostar por la combustión

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La industria del automóvil se las prometía muy felices con el coche eléctrico, en gran parte, empujada por la agenda de la Unión Europea. Sin embargo, las marcas vuelven a apostar por la combustión.

La industria del automóvil se las prometía muy felices con la electrificación, pero la realidad la ha puesto en su sitio. El coche eléctrico se desinfla y no es algo que ocurra solamente en España. No se vende como esperaban las marcas y, por ello, han vuelto a apostar por la combustión

Es cierto que España ha sido siempre uno de los países más rezagados en las ventas de coches eléctricos, en comparación con otros de Europa, sobre todo, del norte. El pasado mes de agosto las ventas de turismos eléctricos e híbridos enchufables cayeron un 17,8%. 

Esta cifra representa el 10,91% sobre el mercado total y se sitúa muy lejos del 12,4% de cuota que se registró en agosto de 2023. Asimismo, en el total del año ya se registra un retroceso del 1,7% de las ventas, con 69.833 unidades y con solo el 10% de las ventas sobre el mercado total.

Wayne Griffiths, antes de abandonar su cargo como presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), advirtió que "España no está progresando a la velocidad que tendría que hacerlo. El objetivo de que España esté por encima del 25% de cuota de vehículos electrificados está más lejos ahora que hace un año. En lugar de ir hacia delante, vamos hacia atrás".

El coche eléctrico se desinfla en Europa

Y, el futuro, no pinta mejor. Como afirmó el presidente de Hyundai España, Polo Satrústegui, "en diez años no vamos a llegar a que ni siquiera el 60% del mercado sea eléctrico. Estamos muy lejos, en un 4% y el crecimiento está siendo del 1% anual, excepto este último año, que no ha sido ni ese 1%".

Pero es que los datos son más preocupantes en Europa. En agosto se matricularon un total de 125.070 coches eléctricos, lo que supone una caída del 36% con respecto al mismo periodo del año pasado, el mayor descenso interanual desde enero de 2017. 

En consecuencia, la cuota de mercado de vehículos eléctricos en el mercado europeo cayó del 21,8 al 16,6%. No obstante, y a pesar de estos números, registró su participación de mercado mensual más alta de este año.

Viendo estos dados, se entiende que no pocos fabricantes hayan corregido su hoja de ruta eléctrico a lo largo de 2024, entre ellos Mercedes, Volkswagen, Volvo, Ford o General Motors, entre otros.

Los fabricantes modifican su estrategia eléctrica

El caso de Mercedes es bastante esclarecedor. Hace unos meses, el CEO de la compañía Ola Kallenius reconoció que, “quizá, fuimos demasiado optimistas”. El fabricante tenía previsto que la mitad de sus ventas fueran coches eléctricos en 2025, pero no va a ser así. 

Ante la desaceleración en las ventas de eléctricos, Mercedes se ha visto obligada a reducir sus exigencias y ha comunicado que seguirá produciendo motores de combustión más allá de 2030.

El goteo de marcas que han modificado sus planes ha sido constante a lo largo de este año. Ford anunció que iba a retrasar unas inversiones previstas de 12.000 millones de dólares para la producción de vehículos eléctricos, mientras que otras marcas de lujo, como Aston Martin, también han dado un paso atrás y seguirán fabricando coches con motor de combustión durante la próxima década.

Hyundai afirma que quiere reforzar su situación en el mercado eléctrico, pero ha tomado la decisión de no abandonar los motores de gasolina, apostando por diferentes tecnologías. Una postura similar a la que han adoptado desde el principio otras marcas, como Toyota.

Por su parte, en un acto organizado por Reuter en Múnich a principios de verano, Volkswagen anunció, a través de su director financiero y de operaciones, Arno Antliz, una inversión de 60.000 millones en euros en motores de combustión.

Según el directivo, el objetivo es el de "mantener la competitividad de nuestros coches de combustión". Esta estrategia es completamente opuesta a la anunciada en 2022, en la que preveía fabricar y vender únicamente coches eléctricos en Europa a partir de 2033.

Volvo, la última marca que corrige su hoja de ruta

La última marca en pegar un volantazo en sus planes eléctricos ha sido Volvo. A finales de mayo, el CEO de la firma sueca, Jim Rowan, veía todavía “muy razonable” una cartera de coches eléctricos puros y aseguró que la compañía podría terminar con las ventas de coches de combustión en sólo cinco años.

Sin embargo, apenas dos meses después, durante el último webcast trimestral para inversores celebrado a finales de julio, Rowan admitió que “llevará tiempo tender puentes entre las distintas partes del mundo para la electrificación total”. 

Dicho de forma más coloquial, que es probable que el objetivo inicial de convertirse en una marca de eléctricos puros para 2030 no se alcance. A principios de este mes, Volvo ha reajustado definitivamente sus ambiciosos objetivos eléctricos.

Ahora, el plan es que los modelos híbridos enchufables y los eléctricos puros representen entre el 90 y el 100% de las ventas anuales a finales de la década. Al mismo tiempo, admite que los coches de combustión se mantendrán más tiempo del estimado inicialmente, pero serán microhíbridos y en un “número limitado”.

Volvo espera que sus coches PHEV y EV representen el 50-60% de las entregas en 2025, frente al 48% del segundo trimestre de este año. De abril a junio, los coches totalmente eléctricos representaron el 26% de las entregas totales. 

Las marcas vuelven a apostar por los motores de combustión

Como vemos, la industria del automóvil se las prometía muy felices con el vehículo eléctrico, en gran parte, empujada por la agenda de la Unión Europea y su prohibición de los motores de gasolina y diésel a partir de 2035. 

Pero, como dijo Ola Kallenius, “quizá, fuimos demasiado optimistas”. Y tiene rezón el ejecutivo de Mercedes. Al final, una cosa son los planes a muy largo plazo, influidos por una marcada línea política, y otra cosa luego es la realidad.

Y la realidad es que los usuarios no terminan de ver el coche eléctrico como una solución de movilidad que satisfagan sus necesidades. Son coches caros, con poca autonomía (aunque este aspecto esté mejorando) y hay pocos puntos de recarga (aunque esto también está cambiando). 

En definitiva, los coches eléctricos no se venden. O mejor dicho, se venden a una velocidad mucho más lenta de la esperada y, por tanto, los fabricantes se ven obligados a continuar con la producción de motores de combustión. 

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España