Esta marca también se ha dado cuenta de que apostar todo al coche eléctrico en 2030 ha sido demasiado ambicioso

Volvo fue una de las primeras en prometer una gama de modelos totalmente eléctrica y ahora se ha dado cuenta del error que supone apostar todo al coche eléctrico en 2030. Ahora va a potenciar los híbridos enchufables y mantener los motores de combustión más tiempo.
Suma y sigue. El goteo de fabricantes que modifican sus planes y programas para los próximos años no cesa. Ahora ha sido Volvo la que se ha visto obligada a rectificar, tras darse cuenta de que apostar todo al coche eléctrico en 2030 ha sido demasiado ambicioso.
La marca sueca fue una de las primeras en prometer una gama de modelos totalmente eléctrica. Fue en 2021 cuando anunció su estrategia y después se sumaron muchos otros fabricantes.
Sin embargo, tres años después, estamos viendo la misma cascada de anuncios, pero en sentido contrario, retrasando la fecha inicial en la que se convertirían en marcas de coches eléctricos.
Conviene recordar las palabras que pronunció recientemente Horacio Pagani en una entrevista a The Drive: “Debemos construir lo que el cliente nos va a comprar”. No se puede resumir mejor lo que está pasando actualmente en la industria del automóvil.
Volvo también retrasa sus planes con el coche eléctrico

Todavía a finales del pasado mes de mayo, el CEO de Volvo, Jim Rowan, afirmaba que una cartera de coches eléctricos únicamente era todavía “muy alcanzable” y aseguraba que la marca sueca podría terminar con las ventas de coches de combustión en sólo cinco años.
Sin embargo, apenas dos meses después, durante el último webcast trimestral para inversores celebrado a finales de julio, Rowan admitió que “llevará tiempo tender puentes entre las distintas partes del mundo para la electrificación total”.
En otras palabras, que es probable que el objetivo inicial de convertirse en una marca de eléctricos puros para 2030 no se alcance. Finalmente, a principios de septiembre Volvo ha reajustado oficialmente sus ambiciosos objetivos eléctricos.
Ahora, el nuevo objetivo es que los modelos híbridos enchufables y los eléctricos puros representen entre el 90 y el 100% de las ventas anuales a finales de la década. Al mismo tiempo, admite que los coches de combustión se mantendrán más tiempo del estimado inicialmente, pero serán microhíbridos y en un “número limitado”.
Volvo espera que sus coches PHEV y EV representen el 50-60% de las entregas en 2025, frente al 48% del segundo trimestre de este año. De abril a junio, los coches totalmente eléctricos representaron el 26% de las entregas totales.
El plan ahora es seguir invirtiendo en modelos híbridos ligeros e híbridos enchufables como parte de sus “ajustes estratégicos” para reflejar mejor lo que quiere la gente. De cara a 2040, Volvo mantiene su objetivo de alcanzar la neutralidad en carbono, aunque ya hemos visto la credibilidad que tienen estos programas a tan largo plazo.
Los motivos de la ralentización de los coches eléctricos

A lo largo del 2024 hemos asistido a una ralentización en las ventas de coches eléctricos. Se venden más, pero a un ritmo menor. Aunque resulta muy significativo el caso de Alemania, donde el pasado mes de julio las ventas de EV cayeron un 35% y acumula varios meses de bajada.
En Gotemburgo creen que esto se debe, principalmente, a dos factores: al avance más lento de lo esperado del desarrollo de la infraestructura de recarga y a la eliminación, por parte de algunos países (como Alemania) de los incentivos a la compra de eléctricos puros.
Además, también culpa a los aranceles aplicados recientemente a los coches eléctricos en determinados mercados, haciendo alusión a los coches eléctricos chinos. Hay que recordar que Volvo, así como Polestar, es propiedad del grupo Geely.
De esta forma, Volvo se suma a la larga lista de fabricantes que en los últimos meses han dado marcha atrás en sus planes con el vehículo eléctrico, como Bentley, Mercedes o Ford, retrasando el fin de los motores de combustión.
