¿Las causas de unas ventas planas de coches eléctricos? Ni sólo la oferta, ni sólo el precio, según un estudio

Las ventas de los vehículos eléctricos de batería (BEV) han decrecido un 2,5% en 2024. Esto se debe, entre otros factores como el precio o la oferta, a la falta de infraestructuras de recarga en España.
En los últimos años, los vehículos eléctricos de batería (BEV) han sido aclamados como la alternativa ecológica a los vehículos de combustión interna. Sin embargo, a pesar de su auge, se espera que sus ventas decrezcan un 2,5 % en 2024.
A primera vista, el alto precio de los BEV parece ser el principal obstáculo, pero los expertos de la plataforma de datos de automoción carVertical han identificado otros factores que están frenando su adopción.
Precio de compra de los coches eléctricos
El precio de compra de los BEV sigue siendo una barrera considerable. Según carVertical, los coches eléctricos cuestan entre un 40 % y un 50 % más que los vehículos de gasolina, lo que limita su atractivo para los consumidores.
En España, la cuota de vehículos eléctricos comprobados en la plataforma fue de sólo un 0,6 % en el primer semestre de 2024, una cifra baja en comparación con otros tipos de vehículos. Este alto coste inicial convierte a los incentivos gubernamentales en un factor crucial para estimular la adopción de vehículos eléctricos.

Un ejemplo claro es Alemania, donde el fin de los subsidios gubernamentales en diciembre de 2023 generó una caída en las ventas de BEV. Antes de la retirada de los incentivos, la cuota de mercado de vehículos eléctricos en Alemania era del 15,8 % en el primer semestre de 2023.
Sin embargo, para el primer semestre de 2024, esta cuota cayó al 12,5 %. En contraste, Italia experimentó un crecimiento en sus ventas de BEV tras reactivar los incentivos, duplicando el número de matriculaciones en junio de 2024 en comparación con el mismo mes del año anterior.
Estos subsidios, que varían considerablemente entre países, tienen un efecto directo en la adopción de vehículos eléctricos, ya que sin apoyo gubernamental, los consumidores ven poco atractivo en el elevado precio inicial de estos coches. Matas Buzelis, experto en automoción de carVertical, destaca que el apoyo del gobierno es “uno de los principales estímulos” para la compra de un VE.
Riesgo de pérdida financiera
Uno de los aspectos menos discutidos pero importantes que afectan a las ventas de vehículos eléctricos es su depreciación acelerada. Los coches eléctricos pierden valor con mayor rapidez que sus equivalentes de gasolina o diésel, principalmente debido a la degradación de la batería y a la rapidez con la que evolucionan las nuevas tecnologías.
Según los concesionarios, los BEV de segunda mano suelen ser difíciles de vender. Como resultado, muchos compradores dudan a la hora de invertir en un BEV si prevén dificultades para venderlo más adelante.
“Los concesionarios ya no están dispuestos a aceptar coches eléctricos usados porque las posibilidades de venderlos son muy bajas”, explica Buzelis. Esta situación se traduce en una menor demanda de BEV de segunda mano, ya que los consumidores temen que la depreciación de la batería, junto con el rápido avance de la tecnología, afecte severamente el valor residual de su coche.
Incluso los modelos de lujo, como el Tesla Model S o el Audi e-Tron GT, han experimentado una depreciación significativa. La rápida evolución tecnológica significa que estos vehículos, en pocos años, pueden quedar tecnológicamente obsoletos y con baterías degradadas, lo que desanima a los compradores que buscan invertir en un vehículo eléctrico.
Inconvenientes en la infraestructura de recarga
Aunque el precio y la depreciación son factores importantes, la infraestructura de carga limitada es otro desafío clave para la adopción masiva de vehículos eléctricos. Los coches de combustión interna ofrecen la conveniencia de repostar en minutos, mientras que la recarga de un BEV puede tomar horas, especialmente en áreas donde la infraestructura de carga es escasa.

La falta de estaciones de carga rápida en áreas densamente pobladas limita la movilidad de los propietarios de BEV y alimenta la ansiedad por la autonomía. Mientras que un coche de gasolina puede utilizarse cómodamente para viajes largos o como vehículo familiar, un BEV resulta más conveniente como segundo coche, destinado a trayectos cortos o urbanos.
Sin una red de carga rápida y ubicua, los BEV no son una opción viable para muchos usuarios, especialmente para aquellos que necesitan un coche versátil que les permita recorrer largas distancias o transportar grandes cargas.
A la espera de mejoras
El mercado de los vehículos eléctricos está en constante cambio, y los consumidores esperan que las futuras generaciones de BEV ofrezcan mejoras significativas en cuanto a autonomía, velocidad de carga y durabilidad de la batería.
Esto ha creado una actitud de “esperar y ver” entre los consumidores, quienes prefieren esperar a que la tecnología madure antes de hacer una compra importante. Hoy en día, las baterías de muchos BEV aún son propensas a degradarse con el tiempo, lo que reduce su autonomía y afecta su valor de reventa.
Además, los avances rápidos en la tecnología de vehículos eléctricos pueden hacer que los modelos actuales queden desfasados en pocos años. Esta situación afecta especialmente a los coches eléctricos usados, que, con una tecnología relativamente antigua, ofrecen menor rendimiento y eficiencia.
Entre otras cosas, la posibilidad de que surjan nuevas baterías de mayor capacidad y cargadores más rápidos en un futuro cercano ha propiciado que muchos consumidores pospongan su decisión de compra.
¿El futuro de los coches eléctricos es realmente sostenible?
Aunque los BEV siguen siendo promovidos como el futuro del transporte, su adopción se enfrenta a barreras significativas que van más allá del costo inicial. Los altos precios, la depreciación acelerada, la infraestructura de carga inadecuada y el rápido avance tecnológico son factores que desincentivan a los consumidores.
A pesar de que la transición hacia una movilidad más limpia es necesaria para combatir el cambio climático, parece que la industria automotriz aún tiene desafíos importantes que resolver antes de que los vehículos eléctricos puedan ser accesibles y prácticos para el usuario promedio.
Los incentivos gubernamentales se mantienen como un pilar esencial en la adopción de BEV, y sin ellos, la transición a una movilidad eléctrica podría ser aún más lenta. Sin embargo, si la industria automotriz logra abordar los problemas de costo, infraestructura y depreciación, es posible que el mercado de vehículos eléctricos encuentre un crecimiento más estable.





