El Bugatti Tourbillon tiene un motor V16 y tres eléctricos. Y este es su chasis al desnudo

La marca de Molsheim ha estrenado en YouTube un documental en formato serie sobre el Bugatti Tourbillon, en el que profundiza el elemento que hace del hiperdeportivo francés una verdadera obra maestra: su chasis.
Desde el 3 de octubre está disponible en el canal de Bugatti en YouTube un documental Una nueva era, en formato serie, en el que la firma de Molsheim profundiza en el corazón de lo que hace del nuevo Bugatti Tourbillon una verdadera obra maestra y precursor de una nueva era de autos deportivos hiperactivos: su chasis.
Cuidadosamente elaborado para conseguir la excelencia en ingeniería, el diseño de la plataforma ha permitido a Bugatti redefinir su futuro, sentando las bases para muchos años por venir.
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A lo largo de sus 115 años de historia, Bugatti siempre se ha basado en superar los límites y la creación de una nueva plataforma para la próxima generación de hiperdeportivos no es una excepción.
Si bien la plataforma Veyron y Chiron formaron la columna vertebral de la marca francesa durante dos décadas, el Tourbillon presentó la oportunidad perfecta para redefinir la cima de la excelencia en el sector una vez más con una arquitectura completamente nueva.
“Siempre hemos pensado en cómo podríamos hacerlo aún mejor, cómo podríamos crear un diseño que fuera incluso más bonito que el del Chiron. Pensamos en cómo podríamos mejorar sus proporciones, refinar la aerodinámica y mejorar aún más la experiencia de conducción para el cliente”, afirma Emilio Scervo, director de tecnología de Bugatti.
Para Bugatti, empezar desde cero no era una necesidad, sino una oportunidad. El equipo aprovechó esta oportunidad para repensar cada elemento del coche, lo que permitió que el Tourbillon surgiera como algo totalmente único, algo aún más emotivo y dinámico que su legendario predecesor.
El primer motor V16 de Bugatti desde antes de la Segunda Guerra Mundial
Uno de los aspectos más innovadores del Bugatti Tourbillon es el sistema de propulsión, que combina un motor V16 atmosférico y tres motores eléctricos representa una maravilla de ingeniería y diseño. Se trata del primer V16 de producción desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
La plataforma totalmente nueva permitió al equipo de Molsheim integrar el sistema de propulsión y todas las demás características técnicas de forma óptima. En la parte delantera del coche, cinco de los ocho radiadores en total están colocados estratégicamente.
Dos radiadores en el exterior canalizan el aire directamente al motor, mientras que los del centro dirigen el flujo de aire desde la icónica parrilla en forma de herradura de Bugatti para enfriar el habitáculo y los componentes eléctricos con la máxima eficiencia.
Detrás del maletero, se ha integrado perfectamente el eje eléctrico, compuesto por dos motores eléctricos de 250 kW. Esta configuración no sólo proporciona una capacidad total de tracción en las cuatro ruedas, sino que también permite la distribución del par motor, mejorando drásticamente el rendimiento y la maniobrabilidad al desviar el par motor a cualquiera de las ruedas delanteras según sea necesario.
El chasis del Bugatti Tourbillon al desnudo
El núcleo de la nueva plataforma es una batería en forma de ‘T’ alojada en el centro que proporciona 800 CV de potencia eléctrica y actúa como parte estructural del monocasco.
Ubicada en el medio para lograr un centro de gravedad perfectamente equilibrado, la unidad de batería de 24 kWh permite una autonomía de más de 60 kilómetros en modo puramente eléctrico. Esta nueva arquitectura también ofrece una posición de asiento fija con pedales y volante móviles, lo que minimiza tanto la altura como el peso del Tourbillon.
En la parte posterior se encuentra el corazón del Tourbillon: el V16 atmosférico acoplado a un tercer motor eléctrico trasero. La gran longitud de este motor obligó a los ingenieros de Bugatti a emplear un nuevo enfoque en la disposición del motor, que acercó el motor al conductor.
Al reubicar los tanques de combustible a los lados, los ingenieros pudieron mantener bajo control la distancia entre ejes y la longitud del hiperdeportivo, al tiempo que maximizaba el espacio interior. La estructura de protección integrada dentro del enorme difusor proporciona una mayor optimización del peso, evitando la necesidad de una viga trasera completa.

Más que un hiperdeportivo, el Tourbillon es una declaración de intenciones, una señal de que el compromiso de Bugatti con la excelencia sigue guiando su futuro. La plataforma sobre la que está construido marca un nuevo capítulo para Bugatti, definido por niveles de optimización y rendimiento sin precedentes.
“Lo que más me enorgullece es que el diseño general del vehículo parece obra de una sola mano. Aunque participaron muchos colaboradores talentosos, el Tourbillon parece un producto completo y holístico”, apunta Scervo.
“Con solo mirarlo, se puede sentir que no es solo una colección de piezas unidas; empezar desde cero nos ha permitido crear algo cohesivo y minuciosamente pensado, como si hubiera sido elaborado con una sola visión: un Bugatti verdaderamente incomparable”, concluye.

