BMW se ha gastado 1.000 millones en motores eléctricos. Ahora podría suministrar motores de gasolina a Mercedes a partir de 2027

BMW y Mercedes estarían ultimando un acuerdo de colaboración para que la segunda suministre motores de gasolina de cuatro cilindros a la primera.
El mundo del automóvil es propenso a establecer alianzas estratégicas entre distintos fabricantes para el desarrollo de modelos conjuntos, pero lo que no es habitual es que dos rivales directos, de larga trayectoria, lleguen a un acuerdo para compartir motores y eso es precisamente lo que podría pasar con Mercedes y BMW a no mucho tardar.
Ha sido el medio alemán Manager Magazine el que ha levantado la liebre: ambas compañías estarían hablando para cerrar una alianza en la que Mercedes utilizaría los motores de BMW para mover sus modelos de combustión.
Por chocante que parezca, Autocar habría confirmado la situación, pues ha hablado con una fuente de la marca de la estrella que asegura que ambas compañías están en un estado muy avanzado de negociaciones y de planificación, hasta tal punto que el anuncio formal del movimiento tendría lugar antes de que termine el año.
Aparentemente, el centro de la operación serían los motores de cuatro cilindros de BMW, que habrían sido los elegidos para mover a las versiones de combustión de toda la gama de Mercedes, desde el Mercedes CLA, que será el modelo de acceso de la misma una vez se diga adiós al Clase A, hasta el mini Mercedes Clase G que todavía no se ha anunciado de manera oficial.
Optando por esta solución, Mercedes se aseguraría tener un motor térmico que cumpla con la normativa Euro7, manteniendo viva su gama térmica y también sirviendo de base para versiones híbridas enchufables, pero sin tener que invertir en el desarrollo de motores de combustión.
Puede extrañar el movimiento, ya que actualmente Mercedes tiene en sus filas su propio motor de cuatro cilindros, el bloque M252 que se ofrece en varios modelos de la marca y con varios niveles de potenciación, entre 136 y 190 CV, pudiendo soportar incluso la integración de tecnología microhíbrida.
Sin embargo, el motivo por el que no se le iría a dar continuidad y se optaría por montar propulsores de BMW es que el M252 no sería apropiado para actuar con núcleo de un sistema de propulsión híbrido enchufable ni como generador para un eléctrico de autonomía extendida, ambas tecnologías por las que la marca de la estrella quiere empezar a apostar.
Aparentemente, el bloque en cuestión sería motor es un derivado turboalimentado del 2.0 de B48 de cuatro cilindros, que es el propulsor más popular dentro del grupo alemán y que a día de hoy utilizan la mayoría de modelos de BMW y Mini.
Éste se produce en una fábrica en Steyr, Austria, y su elección se debería a que es más versátil que el M252, ya que está preparado para integrarse en configuraciones tanto longitudinales como transversales, lo que permite un mayor margen de maniobrabilidad para la marca a la hora de montarlo en sus modelos compactos y medianos.
De hecho, aunque el acuerdo empezase por aquí, podría ampliarse en el futuro. Así, se baraja la posibilidad de que la colaboración se amplíe a otros centros de producción globales, como podría ser establecer una fábrica de motores compartida dentro de EE. UU., lo que serviría a ambas compañías para burlar los aranceles de importación y mejorar su posicionamiento en un mercado que es clave para ambas.
Todavía no se ha concretado, pero, de hacerlo, sería un acuerdo histórico que nunca se habría podido imaginar. Y lo curioso es que será consecuencia de unos planes de transición a la electricidad que no eran realistas.
En la última década muchos fabricantes anunciaron su apuesta por los coches de cero emisiones, estableciendo hojas de ruta para dejar de producir modelos de combustión, incluyendo los híbridos, incluso en fechas anteriores al límite europeo de 2035. Sin embargo, el mercado ha demostrado que todavía no está preparado para los modelos de baterías y ha sido necesario recular.
Así, muchas marcas han decidido apostar por tecnologías intermedias, como son los coches híbridos o los eléctricos de autonomía extendida, que pueden actuar como enlace entre uno y otro mundo y facilitar la transición de los conductores. Sin embargo, en ellos es necesario que haya motores de combustión limpios que cumplan con las normativas, y de ahí una alianza improbable como la que se está cociendo.
No es la primera vez que Mercedes montaría motores de otras marcas, pues en sus niveles de acceso ya empleó bloques procedentes de Renault. Y para BMW tampoco es extraña la situación en la que suministra propulsores a otros fabricantes, ya que ha día de hoy sus bloques mueven modelos de Land Rover, de Morgan e incluso suyo es el corazón del Toyota Supra.


