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Análisis GP de China de F1 2015: Alonso sufre más que nunca

Análisis GP de China de F1 2015: Alonso sufre más que nunca

Rodrigo Fersainz

13/04/2015 - 11:52

En este análisis del GP de China de F1 2015, creemos que Alonso ha sufrido más que nunca, quizás de un modo aún más cruel que cuando bajó a los infiernos durante dos años en Renault... ¿Es pronto para echarse las manos a la cabeza?

Tiene 33 años y es duro, muy duro, verlo arrastrarse por el
asfalto con un bólido que se llama McLaren -con
independencia de que se apellide Honda o Mercedes, Orbea o BH...-.
Sobre todo, cuando uno ha empezado desde abajo -no como Hamilton,
que aterrizó en 2007 y en una McLaren campeona-, tiene dos
Mundiales de Pilotos conseguidos contra el mismísmo Michael
Schumacher y ha sido varias veces admirado como el mejor piloto de
la parrilla -hasta reconocido oficialmente por la FIA- en los
últimos cuatro años, aquellos en los que las demostraciones de
manos y poderío han llegado, pero lo títulos, por poco, no. Por
eso, en este análisis GP de China de F1 2015, no
es descabellado pensar que Alonso ha sufrido más que nunca en el
cockpit. ¿Por qué, si ha logrado acabar la carrera? Porque nadie se
cree que ese pudiera ser el objetivo en woking -o en Japón- para
China hace solo un mes, después de que Fernando no pudiera disputar
Australia y abandonara Malasia por rotura de la que
iba a ser la joya de la corona: el motor.

Hace unos días, en unas declaraciones muy sonadas, Fernando, al
ser preguntado por la victoria de Vettel con Ferrari -'su'
Ferrari, en el GP de Malasia de F1 2015 y por si
se había equivocado al marcharse de Maranello justo este año,
aseguraba que sólo se arrepentiría "Si Ferrari ganara el Mundial, no si quedara segundo".
Puede tener razón al referirse a que para ser siempre segundo, o
tercero, o quinto, para no vencer, mejor emprender nuevos
proyectos. Pero cuesta mucho creer que un ganador nato como él
prefiera estar desarrollando casi de cero un bólido como el suyo a
estar apretando las tuercas a los Mercedes y engordando su palmarés
con podios y alguna victoria. Sobre todo, cuando eso es justo lo
que ha empezado a hacer el 'sobrevalorado' Sebastian Vettel, el piloto al que se le ha
criticado - a veces, de forma no muy ajustada a la realidad- por
tener manos 'de mantequilla' en los momentos cruciales, por contar
con todos los favores de la escudería respecto a Webber, por
preguntar por radio cada maniobra al equipo en los momentos de
superioridad de Red Bull y por ser barrido en su propio equipo
-esto sí que es un dato objetivo- por el debutante Ricciardo en 2014. Además, Seb lo está haciendo con
el monoplaza que lleva años tratando de desarrollar Alonso y su
séquito y que, además, ha empezado a funcionar ahora mucho mejor
que desde 2011. Pero China ha sido demasiado cruel
para el asturiano, porque el puesto 12 es lo mejor que ha podido
conseguir sin más excusas de fiabilidad.  

Alonso ha tenido el mérito de haberse jugado campeonatos en la
última carrera sin que Ferrari fuera la mejor -ni la segunda ni la
tercera mejor- escudería de la parrilla frente, al monopolio
mecánico de Red Bull; sin embargo, la decisión de emigrar a McLaren
no se puede sostener como acertada en una carrera como el GP de China 2015. Es fácil
hablar a toro pasado, aunque aquí ya apuntábamos hace más de un año
que McLaren, desde 2012, había perdido el rumbo en el desarrollo de
los monoplazas y en 2014 quedaron aún más en evidencia cuando no
supieron sacar partido de su principal valor: el motor Mercedes, el
mejor bloque de todos. Es cierto que casi nadie esperaba que
McLaren-Honda, Honda-McLaren, estuvieran tan lejos
de los favoritos... y no, ni siquiera el propio Alonso. 

Por eso, en este análisis GP de China de F1
2015,
 Fernando no puede estar satisfecho con la
situación, por mucho que su elegancia -aunque Lauda lo llame
egocéntrico
- le haga tragar los mismos sapos y culebras que le
cortaban la digestión en Ferrari desde 2010 -cuando perdió el
título en la última carrera por un fallo estratégico-, en 2011,
2012, 2013 y 2014. Y todo es más grave que antes: su bajada a los
infiernos de Renault en 2008 y 2009 era un paso atrás para coger
carrerilla hacia un combinado supuestamente ganador, y a Alonso le
quedaba margen -y edad- para seguir estando en la cima; los
primeros años de Ferrari eran prometedores y los monoplazas no
estaban demasiado alejados de la cabeza... Pero ahora, el camino
por recorrer es infinitamente más largo y el tiempo para conseguir
el ansiado tricampeonato se ha reducido considerablemente. Y, por
si fuera poco, Shanghai has sido la primera carrera de 2015 en la
que se ha corroborado la evidencia: sin lesiones físicas, roturas
de motor ni salidas de pista, el MP4-30 está a un mundo de todo. Al
menos, de todo lo que puede hacer a Alonso volver a
sonreír. 

   

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Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

Coches, motos, lavadoras, marcapasos... Pruebo todo lo que pase por mis manos ¡y siempre, a la carrera!

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