¿Amigo o enemigo? Así es como afecta el calor a los coches eléctricos

Canva

El frío es uno de los enemigos de los coches eléctricos. Pero, ¿qué hay del calor? ¿perjudica o favorece a la autonomía? Un estudio revela cómo afecta.

El calor del verano afecta por igual tanto al hombre como a la máquina. Las altas temperaturas merman el rendimiento del cuerpo humano y pueden acabar poniendo a prueba las prestaciones de un motor de combustión interna. Lo mismo ocurre con los coches eléctricos, donde el exceso de calor causa estragos en el rendimiento de las baterías, reduciendo la autonomía y su vida útil.

Es bien sabido que la autonomía en los coches eléctricos es óptima cuando la temperatura del ambiente se encuentra en un punto de equilibrio. A este tipo de vehículos no les gustan los extremos, ya sea por frío o por calor, y un estudio reciente confirma hasta dónde se ven afectados los vehículos eléctricos cuando los termómetros suben.

El exceso de temperatura afecta a la autonomía de los coches eléctricos

El estudio en cuestión ha sido llevado a cabo por la empresa Recurrent, con sede en Seattle (Estados Unidos), quien ha tomado una serie de coches eléctricos y ha estudiado cómo la temperatura afecta al rendimiento de sus baterías. La conclusión del estudio es clara: a partir de 38 grados centígrados, reducción drástica en el rango de autonomía por carga.

La compañía en cuestión ha estudiado en qué grado afecta el exceso de temperatura a la autonomía que puede recorrer un vehículo eléctrico con una sola carga de su batería. Aunque no han especificado qué modelos en específico han empleado para sus pruebas, aseguran que la media en la reducción del alcance es de casi un tercio de su autonomía homologada.

Más en concreto, la pérdida alcanza el 31% cuando la temperatura del ambiente llega a superar los 38 grados. Poniendo esto en contexto, un vehículo que homologa 400 kilómetros con una sola carga de su batería, como podría ser el Renault 5 E-Tech con la batería de 52 kWh, vería limitada esa autonomía oficial a unos 275 kilómetros antes de necesitar parar para recargar.

Se trata de una caída importante en la autonomía, algo que, en países más bien cálidos, como puede ser España donde los veranos se sitúan por encima de los 30 grados en la mayoría del territorio, y regiones donde es habitual que los termómetros rocen los 40 grados; afectará negativamente a la usabilidad del vehículo, obligando a pasar más a menudo por el enchufe.

El frío, otro enemigo para las baterías de los enchufables

En el extremo opuesto, cuando las temperaturas se desploman por exceso de frío, está comprobado que la autonomía de los coches eléctrico también se ve seriamente afectada. Un estudio llevado a cabo el año pasado por Recurrent demostró el rango de los vehículos eléctricos se desplomaban tanto como con temperaturas altas.

Las pruebas se llevaron a cabo con modelos comerciales como el Ford Mustang Mach-E y el Volkswagen ID.4, y en ambos casos se registró una reducción de la autonomía por carga de hasta el 30% cuando los termómetros cayeron por debajo de -1 grados.

Del informe también se extraen otras conclusiones. La más destacada es que las temperaturas suaves no afectan tanto a la autonomía de la batería de los coches eléctricos. Por eso, a temperaturas de entre 15 y 25 grados, las baterías ofrecen su máximo rendimiento, permitiendo a los fabricantes homologar las mejores cifras de autonomía.

La explicación detrás del hecho de que el calor afecte tanto al rango de autonomía de los eléctricos está en la química. Según Greg Less, del Laboratorio de Baterías de la Universidad de Michigan, “una vez que está por encima de 40 grados, comienza a tener una ruptura de la capa de emisión pasiva en el ánodo, y esa ruptura provoca el consumo del electrolito líquido, lo que acorta la vida útil de la batería”.

Por otro lado, tanto en climas fríos como extremadamente calurosos, el uso que se hace de un vehículo es diferente. En estos casos, recurrimos al uso de la climatización, una característica de equipamiento que afecta negativamente al consumo de combustible en los coches térmicos, y a la autonomía cuando se trata de eléctricos puros.

Esto no significa, por tanto, que no vayas a poder utilizar tu coche eléctrico en verano o en invierno, pero es importante tener en cuenta que la autonomía se va a ver inevitablemente afectada y que deberás cargar la batería con más frecuencia.

Tampoco es algo que deba preocuparte en exceso. Scott Case, consejero delegado de Recurrent, ha explicado que recopilar estos datos de autonomía real durante las pruebas de conducción ha sido extremadamente difícil por que la mayor parte de la conducción se realiza por debajo de esas temperaturas.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España