Ya he probado el Kia Stonic 1.0 T-GDI 48V: un coche práctico, asequible y perfecto para ciudad y carretera con su motor de gasolina

Sí, todavía existen: coches prácticos, accesibles y con motor de combustión. El Stonic es uno de ellos, y lo hemos probado en su versión mild hybrid de 115 CV.
El Stonic está en el mercado desde 2017, aunque Kia ya lo renovó en 2020 y ahora acaba de someterlo a una nueva actualización. En el exterior del pequeño SUV, el principal cambio es un frontal más vertical, con un gran logotipo de Kia en el centro, un llamativo paragolpes (en la unidad de pruebas con acabado GT-Line) y unos faros de diseño muy anguloso. Kia denomina Star Map a la firma luminosa, inspirada en las constelaciones. En esta versión 1.0 T-GDI 48V lleva un sistema mild-hybrid con 115 CV suficientes para moverlo con cierta soltura.
Un diseño similar se repite en la parte trasera, donde también destaca el paragolpes. En conjunto, el renovado Stonic transmite ahora una imagen más robusta, más angular y más actual. Lo que se mantiene es su tamaño contenido: mide apenas 4,18 metros de largo y 1,76 metros de ancho, unas dimensiones ideales para garajes, aparcamientos, obras en autopistas e incluso para maniobrar en el aparcamiento del supermercado.
Un interior muy bien aprovechado
Y para ese tamaño ofrece un espacio interior sorprendentemente bueno, sobre todo en las plazas delanteras. Se conduce desde una posición ligeramente elevada, erguida y con muy buena visibilidad. Los asientos son sencillos, pero cómodos, con un acolchado correcto y una sujeción lateral suficiente. Solo la banqueta resulta algo corta y no puede prolongarse.
En las plazas traseras no conviene esperar milagros, aunque el espacio también es más que digno. Para las piernas no sobra sitio, pero la altura libre al techo es suficiente incluso para personas altas. Además, aquí también se viaja en una posición agradable, elevada y no tan cerca del suelo como ocurre con frecuencia en muchos coches eléctricos actuales. En conjunto, transmite una buena sensación.
Lo mismo puede decirse del maletero, cuya capacidad oscila entre 352 y un máximo de 1.155 litros. El respaldo trasero es abatible en proporción asimétrica. Un detalle práctico es que la bandeja del maletero puede guardarse en un soporte situado detrás del respaldo de los asientos traseros cuando no se necesita. La carga útil máxima de 441 kilogramos también resulta adecuada.
Un cockpit bien resuelto con una gran pantalla
El interior del Stonic apuesta por un diseño sobrio, funcional y bien pensado. Predomina el plástico duro, aunque con diferentes acabados superficiales y texturas agradables a la vista. Los ajustes son correctos. Lo mejor de todo es su manejo, completamente intuitivo y sin complicaciones. Ya no quedan muchos coches que resulten tan fáciles y cómodos de utilizar.
La principal novedad del habitáculo es la gran pantalla panorámica con dos pantallas de 12,3 pulgadas para la instrumentación y el sistema multimedia (de serie a partir del acabado Spirit). La instrumentación ofrece gráficos grandes, fáciles de leer y con tres configuraciones diferentes.
El sistema multimedia incorpora numerosas funciones, una interfaz atractiva y una estructura de menús clara. Además, Apple CarPlay y Android Auto pueden utilizarse de forma inalámbrica.
Motor de 115 y tecnología híbrida
La unidad de pruebas montaba el motor 1.0 T-GDI con sistema Mild Hybrid de 48 voltios y 115 CV a 6.000 rpm. Se trata de un tricilíndrico equilibrado, con potencia suficiente para el uso diario. Hasta los 120 km/h se muestra ágil y agradable; a partir de ahí pierde algo de viveza. Bajo carga deja oír su característico sonido de tricilíndrico, aunque el aislamiento acústico es bueno.
La caja de cambios automática de doble embrague y siete velocidades (DCT7) responde con un pequeño retraso inicial, pero bajo carga cambia con rapidez y suavidad. En circulación urbana, con frecuentes paradas y arranques, puede mostrar ocasionalmente algunos tirones. Con un peso ligeramente inferior a 1,3 toneladas, el Stonic transmite una conducción segura y tranquila.
Comportamiento equilibrado
La dirección, ligera y algo poco comunicativa, pasa prácticamente desapercibida y encaja bien con el carácter general del coche. Sobre firmes en mal estado, el Kia acusa una amortiguación algo escasa y la suspensión puede resultar algo seca o incluso algo rebotona, aunque sin llegar a convertirse en un problema.
La frenada también convence. En la prueba, el Stonic necesitó 35,4 metros para detenerse desde 100 km/h con los frenos ya calientes.
En definitiva, el Kia Stonic es un coche bien planteado. Un crossover de tamaño práctico, con un interior espacioso y un equipamiento muy completo. Es apto para el día a día en ciudad y eme carretera, tiene un precio razonable y su motor tricilíndrico de gasolina ofrece un rendimiento equilibrado y suficiente.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Precio asequible, interior bien acabado y espacioso para su tamaño, buen comportamiento y frenada.
Lo peor
Algunos plásticos duros, algo rebotón sobre adoquines,.


