La Unión Europea se plantea adoptar la fórmula japonesa de los kei cars, incluso prescindiendo de algunos sistemas de seguridad

Bruselas quiere hacer coches eléctricos más pequeños y con requisitos técnicos más flexibles que permitan reducir el precio entre un 10% y un 20% y competir con los modelos chinos.
La irrupción de las marcas chinas en los últimos años ha puesto en jaque a toda la industria automotriz europea, en gran medida por las propias decisiones de la Unión Europea. Ahora Bruselas se plantea adoptar la fórmula japonesa de los kei cars para hacer coches más baratos, incluso prescindiendo de algunos sistemas de seguridad
Si apuestas por una tecnología que no controlas tú, sino que lo hace otro, lo más probable es que ese otro te acabe comiendo el terreno. Eso es lo que ha pasado en el sector de la automoción en Europa.
Los fabricantes europeos controlaban la producción de motores de combustión, pero llegó un momento en que las autoridades dijeron que había que hacer coches eléctricos. La parte clave de estos automóviles es la batería y, para fabricarla, hacen falta una serie de materias primas.
Europa no controla la extracción de esas materias primas, como el litio, el coltán y otros elementos, las conocidas como tierras raras. Es China quien controla la extracción de estos elementos, alrededor del 70%. Y más importante aún: el 90% del procesamiento de tierras raras es del país asiático.
Con este panorama, si Europa quería hacer coches eléctricos, lo más normal era aliarse con China. De hecho, muchas marcas europeas, especialmente, las alemanas, llevan años e, incluso, décadas operando en el gigante asiático.
Sin embargo, la geopolítica y la dialéctica entre estados impide que Bruselas se entienda con Pekín: la UE es aliada de Estados Unidos, cuyo principal enemigo es desde hace tiempo, precisamente, China. De ahí los aranceles a los coches eléctricos chinos que impuso Bruselas el año pasado.
Una categoría de coches eléctricos con requisitos técnicos más flexibles

Pero el avance de la industria del automóvil china es imparable. Por lo dicho antes, las marcas chinas pueden hacer coches eléctricos e híbridos enchufables a un precio mucho más competitivo de lo que pueden hacerlo las marcas europeas.
Incluso, imponiendo aranceles más altos, los fabricantes chinos pueden vender sus modelos a un precio más bajo que los europeos. Así que en Europa buscan una solución al problema, una solución que podría ser la creación de una categoría de vehículos eléctricos "con requisitos técnicos más flexibles" que permita reducir el precio y luchar contra los competidores chinos.
Según cuenta el medio Automotive World, la Comisión Europea ha confirmado que pronto publicará propuestas preliminares para la categoría “vehículos eléctricos”, que definirá los vehículos por tamaño, peso y cilindrada para lograr reducciones de costes de entre el 10% y el 20%, lo que se traducirían en precios de venta de entre 15.000 y 20.000 euros.

Actualmente, la normativa exige una serie de elementos de seguridad para homologar un coche, como el detector de somnolencia, el asistente de mantenimiento de carril, el programador de velocidad adaptativo o la frenada de emergencia, entre otros.
Pues bien, la nueva clasificación eliminaría estos requisitos para los modelos compactos de uso urbano. Los Estados miembros debatirán por separado los mecanismos de exención fiscal para los vehículos que cumplan los requisitos.
Las marcas que más se beneficiarán de esta medida son Volkswagen, Stellantis y Renault. Estas compañías ya ofrecen vehículos eléctricos pequeños y están desarrollando otros. Sin embargo, aún no está claro si estos próximos modelos ya entrarían en esta categoría.
Las marcas chinas aumentan su cuota de mercado en Europa

Los fabricantes chinos tienen una presencia creciente en los mercados europeos, representando el 7% entre julio y septiembre de 2025. Es el doble que el mismo periodo del año pasado, según Schmidt Automotive Research.
Mientras tanto, la cuota de mercado de vehículos eléctricos alcanzó el 12% frente al 9% anterior, con BYD a la cabeza, por encima de cualquier marca occidental.
Bruselas impone actualmente aranceles de importación de hasta el 45,3% a los eléctricos fabricados en China, lo que hace que la nueva clasificación sea crucial para la competitividad de precios europea frente a sus rivales asiáticos.
BYD es la única marca china que cuenta con una planta en Europa, concretamente, en Hungría, y el próximo año abrirá una segunda en Turquía. GAC ensambla en Austria el Aion V gracias al acuerdo que mantiene con Magna, aunque hay dudas sobre si en este caso cumplirá con los criterios ‘Made in Europe’ frente a los acuerdos contractuales flexibles.
Otra marca china que podría instalarse en Europa es Great Wall Motor, cuyo objetivo es alcanzar una producción europea anual de 300.000 unidades para 2029. Actualmente, está evaluando algunas plantas españolas y húngaras.
