Su madre le regala un Camaro de 70.000 euros por graduarse, pero se lo roban; lo recupera y se lo vuelven a robar en el concesionario

Roban dos veces un Camaro a un universitario
Roban dos veces un Camaro a un universitarioRichard Prince

Le roban en dos ocasiones el Chevrolet Camaro que le regala su madre por graduarse de la universidad. La Policía no da crédito.

El fin de una etapa universitaria suele ser motivo de celebración y orgullo familiar, un momento idóneo para recibir recompensas por los años de esfuerzo académico. Sin embargo, para un joven recién graduado en la Universidad de Maryland, lo que debía ser el comienzo de una emocionante etapa en su vida adulta se transformó de inmediato en una sucesión ininterrumpida de infortunios y frustración

Su madre, queriendo premiar su dedicación a los estudios, decidió obsequiarle un espectacular Chevrolet Camaro valorado en unos setenta mil euros, un vehículo de altas prestaciones que representaba el coche de sus sueños. 

Lamentablemente, la alegría de estrenar este potente automóvil deportivo duró un suspiro, dando paso a una rocambolesca e increíble historia de delincuencia en la que el flamante regalo fue robado no una, sino dos veces consecutivas, sufriendo el segundo de los asaltos dentro de las propias instalaciones de seguridad de un concesionario oficial.

La pesadilla comenzó apenas unos días después de la ceremonia de graduación, cuando el joven se percató con horror de que el coche ya no se encontraba en el lugar donde lo había dejado estacionado. Un grupo de ladrones había logrado burlar los sistemas de seguridad del Camaro y se lo había llevado sin dejar rastro en un primer instante. 

Tras interponer la correspondiente denuncia ante las autoridades policiales, comenzó una tensa espera que, por fortuna, pareció resolverse con rapidez. Gracias a la colaboración ciudadana y a la eficaz intervención de las fuerzas del orden, el vehículo fue localizado y recuperado poco tiempo después de su desaparición

Sin embargo, debido a los pequeños desperfectos y daños materiales que los delincuentes causaron en el coche durante el tiempo que estuvo en su poder, el propietario consideró que lo más oportuno era trasladarlo a un taller oficial de la marca para que fuera revisado a fondo y reparado por profesionales.

Confiando plenamente en la reputación y las medidas de protección de un establecimiento oficial, la familia dejó el Chevrolet Camaro en las instalaciones del concesionario autorizado. Pensaban que allí el costoso vehículo estaría completamente a salvo mientras los mecánicos subsanaban los daños del primer incidente. 

No obstante, la realidad demostró ser trágicamente distinta. En un giro de los acontecimientos digno de una película de acción, una banda de criminales asaltó el recinto del concesionario durante la noche. 

Demostrando una audacia pasmosa y un total desprecio por la ley, los intrusos localizaron el mismo Camaro y, de manera inexplicable, consiguieron hacerse con él de nuevo, conduciéndolo fuera del taller ante la vulnerabilidad de los sistemas de vigilancia del recinto empresarial.

Los rumores más solidos se inclinan hacia una versión exclusiva de competición

Cuando los responsables del taller abrieron las puertas al día siguiente y descubrieron el espacio vacío donde debía estar el coche en reparación, la incredulidad y el pánico se apoderaron del lugar. 

Al recibir la llamada telefónica, el joven graduado y su madre no podían dar crédito a lo que estaban escuchando, ya que resultaba estadísticamente insólito que el mismo automóvil de setenta mil euros fuera el objetivo de dos robos exitosos en un intervalo de tiempo tan sumamente corto, y menos aún estando bajo la custodia teórica de un negocio profesional. 

La indignación de la familia creció exponencialmente, ya que consideraban que el concesionario había fallado gravemente en su deber de proteger y custodiar el costoso bien que se les había encomendado para su reparación mecánica.

La investigación policial se reactivó de inmediato con una presión añadida, revisando exhaustivamente las cámaras de seguridad del taller para intentar identificar a los asaltantes y determinar si existía algún tipo de conexión entre el primer robo de la calle y este segundo golpe perpetrado dentro del propio establecimiento comercial. 

Para este joven de la Universidad de Maryland, el ansiado regalo de graduación que con tanto amor y sacrificio económico le había comprado su madre se ha convertido temporalmente en una fuente constante de estrés, visitas a dependencias policiales y complejas reclamaciones a las compañías de seguros. 

Mientras las autoridades continúan con las pesquisas para intentar dar de nuevo con el paradero del escurridizo Chevrolet Camaro, la familia se enfrenta ahora a un laberinto burocrático y legal para esclarecer las responsabilidades del concesionario en este segundo hurto. 

Este insólito caso sirve como un crudo recordatorio de que ni los regalos más valiosos ni los recintos que consideramos más seguros están completamente exentos de los riesgos de la delincuencia organizada en la actualidad.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España