He probado el Mercedes S 450 e: "Hay cosas que nunca cambian"

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
El S450e es la definición de vehículo de lujo del siglo XXI con una estética clásica. Si este Mercedes enamora a conductores desde hace décadas, por algo será...
Hay coches que nacen para llevarte y otros, sin embargo, parecen diseñados para que no tengas ninguna prisa en llegar. Y este Mercedes S 450 e que estoy probando y que tienes en las fotos pertenece a esta segunda categoría. Porque sí, es un híbrido enchufable con etiqueta CERO, pero ante todo sigue siendo un Clase S, que además acaba de ser renovado: un salón rodante de más de cinco metros donde todo pasa a otro ritmo.
Son 5,18 metros de largo, una cifra que me ha hecho plantearme en más de una ocasión si debería adentrarme por las calles de mi ciudad o atreverme a entrar en algún que otro parking subterráneo.
Y aunque te sorprenda esto que vas a leer, como urbano me ha parecido un coche muy bueno por la suavidad de marcha (tanto en modo eléctrico como híbrido), por su brutal radio de giro, tan habitual en Mercedes, y por la visibilidad que te permite maniobrar y aparcar en sitios ajustados (casi) sin despeinarte.
En carretera, un Clase S es un Clase S
Cuando salgo a carretera, todo toma otro sentido. Bajo el capó me encuentro un seis cilindros en línea de 299 CV acompañado por un motor eléctrico de 150.
En conjunto, hablamos de 408 CV y aunque echo de menos un buen V6 o incluso el clásico V8 del 500 de siempre por esa finura que siempre tienen, creo que esta opción también es de lo más agradable (y además suena bastante bien).
La sensación de empuje es más que suficiente y, sobre todo, tiene una entrega de potencia extremadamente suave. No hay brusquedades, no hay sobresaltos… aquí todo fluye como te podrías esperar en cualquier berlina de lujo de Mercedes.
Al medir la aceleración (con la batería llena) confirmo las sensaciones: este Clase S tiene un 0 a 100 de 6,2 segundos (5,9 es el dato oficial) y consigue unas recuperaciones de 2,4 s para pasar de 60 a 100 km/h y de 3,7 para hacer lo propio entre 80 y 120.
La caja automática de nueve marchas contribuye a esa sensación, aunque tiende a reducir en cuanto pisas el acelerador un poco más de lo normal, lo que me llama la atención.
No diría que molesta, porque es probable que no te des cuenta si no miras el cuentavueltas, ya que una de las cosas que más se notan es el aislamiento del motor. A cambio, el viento no es una de ellas: en la zona de los retrovisores me he encontrado con más rumorosidad de la que me había esperado.
Parte eléctrica: esta es la batería y los tiempos de carga
Donde marca diferencia frente a otros híbridos enchufables es en su parte eléctrica. Homologa 106 km, aunque en un uso normal no he conseguido llegar a 90 km en ninguna de las dos ocasiones en que lo intenté. Aun así, creo que es una cifra buena en el día a día.
La batería tiene 28,6 kWh y se puede cargar hasta a 11 kW. En este caso vas a necesitas unas 2 horas y 15 minutos, aunque si utilizas un enchufe doméstico a 2,3 kW, serán 14 horas y 45 minutos, a 3,7 kW bajará a 6 horas y media y si subes hasta los 7,4 kW, necesitarás 3 horas y 30 minutos. Opcionalmente puedes poner un puerto de carga rápida a 60 kW con el que podrás pasar del 10 a 80% en unos 20 minutos y recargar del todo en unos 40, dependiendo de cómo se porte de bien la red.
Así se comporta el S 450 e
¿Y cómo va? Podrías pensar que es un transatlántico. Y en parte lo es… hasta que llegas a una curva, porque transmite una sensación de control absoluto incluso a alta velocidad y sorprende por su agilidad en zonas en las que no debería estar cómodo: si te adentras en una carretera de curvas y quieres subir el ritmo, te sorprenderá que entra en los giros muy asentado y con un eje delantero que manda con mano de hierro sobre el trasero.
Otra de las cosas que me han sorprendido en esta prueba son las suspensiones. La evolución del sistema Airmatic con E-Active Body Control es sencillamente espectacular: no solo “lee” la carretera para ajustar la suspensión a lo que te precede (baches o badenes, por ejemplo), sino que se aprovecha de la información en la nube que suben otros Mercedes para mejorar la precisión.
En la práctica se traduce en que dentro sientes lo justo y necesario para conocer lo que está haciendo el coche, pero con un alto nivel de comodidad que van a agradecer especialmente tus acompañantes.
En cuanto a la dirección, que no definiría como deportiva, es precisa en cualquier modo de conducción. Además, el eje trasero direccional reduce el radio de giro y mejora la estabilidad.
En este apartado yo creo que lo que mejoraría sería el tacto del freno, que no deja de ser el habitual de algunos PHEV, un poco artificial y poco dosificable si necesitas algo más de precisión al conducir rápido. Lo cual, por otro lado, no creo que ocurra.
Pero los datos de las mediciones que he hecho no dejan lugar a dudas: esta berlina de 2.410 kilos necesita 35,2 metros en frío y 37,4 en caliente para detenerse por completo desde 100 km/h, lo que es un dato bastante bueno.
En cuanto al consumo, he medido 8,0 litros en modo híbrido, aunque si subes el ritmo verás cifras por encima de los 12 litros. Un dato que tampoco me parece malo, especialmente si tienes en cuenta su tamaño.
Valoración
Nota 8,5
Es, probablemente, la mejor berlina de lujo hoy por hoy. Cuesta mucho, pero tampoco es un coche para quien busca ahorrar, sino proyectar una imagen elegante y en la que uno de sus atractivos es el de conducir mientras ves la estrella allá a lo lejos en el capó.
Lo mejor
Dinámica a pesar de su tamaño, comodidad de marcha, insonorización del habitáculo, equipamiento de serie.
Lo peor
Tacto del pedal del freno, consumo cuando se queda sin batería, maletero más pequeño por ser PHEV.


