He probado el Mercedes S 450 d 4Matic, y me queda claro: “el motor diésel aun responde en el segmento de lujo”

He probado el Mercedes S 450 d 4Matic.
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La renovada Mercedes Clase S llega por primera vez a una prueba en su versión larga. Con suspensión neumática, tracción integral y, sí, motor diésel. ¿Es una buena combinación? Lo comprobamos.

La actual generación W 223 del Clase S se produce desde 2020 y ahora Mercedes la ha sometido a una profunda renovación. Más del 50 por ciento de sus componentes son nuevos. Su imagen transmite una elegancia cuidada con unas proporciones equilibradas –especialmente en la versión larga, maravillosamente estilizada–, un capó largo, una carrocería baja y una línea de techo que fluye suavemente. Una forma impecable y, de algún modo, atemporal. Como su motor que, contra todo pronóstico, es diésel.  

La versión larga probada mide 5,30 metros de longitud (5,19 metros la normal) y tiene una batalla de 3,22 metros (3,11 metros). Esto se traduce en un espacio interior extraordinariamente generoso, tanto delante como detrás. La unidad de pruebas estaba equipada con el paquete Premium, que incluye extras digitales por unos 15.000 euros. Caro, sí, pero también incluye mucho equipamiento. Entre otras cosas, los asientos multicontorno activos, que son sencillamente extraordinarios: múltiples ajustes, un mullido generoso, masaje, calefacción y ventilación. Muy cómodos, perfectos.

Como viajar en primera clase

También los asientos traseros con regulación eléctrica, incluidos igualmente en el paquete Premium, son magníficamente confortables. Se pueden ajustar tanto la banqueta como la inclinación del respaldo, y todo invita a relajarse y disfrutar. Incluso dispone de un maletero de buenas dimensiones, con 510 litros de capacidad, y los ingenieros han pensado hasta en una trampilla de carga (grande). Muy práctico. Por cierto, la unidad de pruebas ofrecía una capacidad de carga máxima de unos generosos 643 kg.

El Mercedes está equipado de forma opulenta y la calidad de fabricación es impecable. La combinación de materiales –madera, superficies brillantes, cromados, cuero y plásticos– es de una calidad exquisita. La iluminación ambiental, el cuero acolchado, las elaboradas salidas de aire y los enormes altavoces Burmester (el sistema de sonido envolvente 3D de Burmester también forma parte del paquete Premium) convierten el habitáculo en un auténtico festín para los sentidos.

El interior cuenta con tres grandes pantallas: cuadro de instrumentos, pantalla táctil central y pantalla para el acompañante (foto). Todas ofrecen colores intensos, grandes iconos y menús estructurados de forma lógica. La última generación del sistema MBUX funciona con fluidez y la inteligencia artificial llega con todo: ChatGPT, Microsoft Bing y Google Gemini. El control por voz responde con precisión, el navegador funciona sobre la base de Google Maps y las actualizaciones inalámbricas mantienen el software al día.

El motor diésel le sienta como un guante

Comparado con semejante electrónica de última generación, un motor diésel puede parecer hoy casi anacrónico. Sin embargo, este diésel encaja a la perfección. El 3.0 de 367 + 23 CV (híbrido ligero de 48 voltios) es una auténtica obra maestra de la vieja escuela. Un seis cilindros en línea de modales exquisitos, empuje aterciopelado, muchísima fuerza y una alegría de subir de vueltas casi contagiosa. Además, emite un zumbido grave y agradable, con un sonido ronco de lo más atractivo.

El cambio automático de nueve velocidades lleva a otro nivel la diversión que ofrece este conjunto. No cambia de marcha con una rapidez exagerada, pero siempre está atento y lo hace con gran suavidad; en el modo Sport, eso sí, se muestra encantadoramente enérgico. El S 450 d completa el sprint de 0 a 100 km/h casi sin esfuerzo y en unos sorprendentes 5,6 segundos (oficialmente, 5,1 s).

Pero hay más: durante la prueba, el diésel demostró ser sorprendentemente eficiente. La berlina de 2,3 toneladas se conformó con apenas 7,8 litros de diésel cada 100 km. Con una conducción tranquila se pueden conseguir consumos en torno a los seis litros sin necesidad de hacer esfuerzos especiales. Con el depósito de 76 litros, por tanto, es posible superar los 1.200 kilómetros de autonomía con toda facilidad.

Comportamiento: ¿el coche perfecto?

Todo el coche transmite constantemente una sensación de calma y serenidad. A bordo, por ejemplo, el nivel sonoro se mantiene sorprendentemente bajo. Los 63 dB(A) medidos durante la prueba a 130 km/h son muy, muy silenciosos. Extraordinario.

La suspensión neumática es de serie, al igual que los neumáticos de 19 pulgadas y la tracción integral. Solo la dirección del eje trasero con un ángulo de giro de 10 grados de la unidad probada es opcional (714 euros; de serie son 4,5 grados).

El Mercedes mantiene una trayectoria impecable en línea recta, mientras que la tracción 4Matic proporciona una excelente motricidad sin llamar la atención. La dirección, de tacto preciso, transmite mucha confianza. Y, además, permite conseguir un diámetro de giro propio casi de un compacto, inferior a once metros. En conjunto, el S 450 d se mueve con una agilidad sorprendente, casi insultantemente ligera.

Y también cuenta con unos frenos excelentes. Fáciles de dosificar, contundentes y resistentes a la fatiga. En la prueba, el S 450 d se detuvo desde 100 km/h en apenas 32,4 metros con los frenos calientes.

Conclusión

En esta configuración, la Clase S es toda una referencia: un coche desarrollado hasta el último detalle y perfeccionado al máximo. Ofrece un confort extraordinario, un habitáculo opulento, un comportamiento sorprendentemente ágil y una electrónica de última generación. Y su refinado seis cilindros diésel le proporciona unas prestaciones y una solvencia a la altura. 

Valoración

Nota 9

Lo mejor

Respuesta suave y potente del diésel, bajo consumo y alta autonomía, acabados y comportamiento impecables. 

Lo peor

Precio solo al alcance de unos pocos. Futuro del diésel incierto. 

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En esta primera prueba del Mercedes Clase S 2021 comprobamos que establece un nuevo estándar de calidad y tecnológico, gracias a la realidad aumentada.