Oliver Blume, presidente del Consejo de Administración de Volkswagen AG: "Las sanciones por emisiones de CO2 son improductivas y deben ajustarse pragmáticamente a otros factores durante la transición"

Oliver Blume
Oliver Blume

Los presidentes de las marcas de coches premium alemanas se reunieron en una mesa redonda en la que debatieron sobre el estado de la industria.

Best Cars ha celebrado su 50 aniversario y, para conmemorarlo, ha llevado a cabo una mesa redonda a la que ha llevado a la creme de la creme de la industria del motor alemana: Oliver Blume, presidente del Consejo de Administración de Volkswagen AG; Gernot Döllner, Presidente del Consejo de Administración de Audi AG; Ola Källenius, Presidente del Consejo de Administración de Mercedes Benz Group AG; Michael Leiters, Presidente del Consejo Ejecutivo de Dr. Ing. hc F. Porsche AG; y Milan Nedeljkovic, Presidente del Consejo de Administración de BMW AG. 

Básicamente, los Vengadores de la automoción alemana, y no se han cortado ni un pelo a la hora de hablar de la industria.

Durante el panel que compartieron, se estructuró la charla en torno a cinco cuestiones. La primera pregunta era directa, si consideraban que la industria automovilística alemana tiene alguna posibilidad a largo plazo y, de ser así, qué consideraban que habría que hacer para volver al antiguo esplendor del sector.

La segunda giraba en torno a cómo pueden los fabricantes alemanes restablecerse con éxito en este mercado ante la capacidad de innovación de China. La tercera se centraba en las condiciones marco que creían necesarias para la política alemana y europea de cara a la industria del motor.

La cuarta les preguntó cual creían que era el principal problema de la industria europea, entre los puntos débiles conocidos por todos y existentes: la lentitud en el desarrollo de software, los altos costes laborales y energéticos, y las regulaciones europeas sobre el CO2. Por último, algo sencillo, pero complicado de responder: ¿creen firmemente en un futuro eléctrico?

Uno podría esperar cierta diplomacia o que hubieran hablado con medias tintas, pero la realidad es que atacaron las cuestiones con todo y dejaron bastantes titulares interesantes.

Empezando por Blume, se mostró crítico con la normativa en Europa: “Las sanciones por emisiones de CO₂ son improductivas y deben ajustarse pragmáticamente a otros factores durante la transición, como la demanda de vehículos eléctricos y la infraestructura de recarga. VW tiene una cuota de mercado del 27 % en Europa en ventas de coches eléctricos. Sin embargo, seguiremos teniendo que pagar sanciones. Algo no funciona bien”.

Es una postura que comparte Källenius: “Apoyamos la electromovilidad. Ningún otro sector invierte tanto en ella. Pero no se puede imponer este cambio a los clientes. No solo debemos reducir las emisiones de CO₂, sino también ser económicamente viables. Los problemas con la regulación son especialmente evidentes en el sector de las furgonetas. Son grandes y pesadas, y su electrificación no es sencilla debido a las baterías, necesariamente de gran tamaño”.

“¿Y se supone que las emisiones de CO₂ en este segmento deben reducirse a la mitad en tres años? Ese es el enfoque equivocado. ¿Superaremos a los chinos de esta manera? Desde luego que no. Ellos están haciendo justo lo contrario: menos regulación, pero con el marco adecuado”, añade.

Desde su punto de vista, la manera de proceder es por la que aboga el informe Salini, del ponente de la UE, Massimiliano Salini, que señala que el camino es la flexibilización de la eliminación progresiva de los motores de combustión con ciertas concesiones: “El informe Salini se acerca mucho más a un enfoque pragmático. Tenemos que lograr que se apruebe. Será un trabajo arduo”.

Para él, el problema no es la industria del automóvil alemana, si no del marco europeo que la rodea: “Aquí en Alemania tenemos una creatividad increíble. Nada de eso se ha perdido. Pero las coordenadas han cambiado. La intensa competencia en China, el nuevo sistema comercial, los aranceles: esto representa un cambio de fase. El marco regulatorio en Europa no nos ha brindado ningún apoyo y amenaza con relegarnos a un segundo plano en la jerarquía económica”.

Señala con rotundidad que “no podemos permitirlo. No podemos depender de Polonia, China y Estados Unidos para producir de forma rentable. De lo contrario, el capital económico fluirá hacia otras regiones, incluida la de Mercedes”.

Döllner, por su parte, tiene claro cuál es la situación actual y a qué reto se enfrentan en los años venideros: “Necesitamos regionalizarnos con fuerza, producir localmente para el mercado local. Necesitamos alcanzar un nivel de costes que nos permita competir en precio con nuestros competidores chinos. Todavía no lo hemos logrado. Ese será el reto de los próximos años”.

Nedeljković se mostró de acuerdo con sus colegas: “Debemos asegurarnos de que las condiciones marco sigan siendo favorables. Existen parámetros que podrían suponer un peligro a medio plazo. La movilidad eléctrica ya está aquí y seguirá estándolo. La cuestión, sin embargo, es la velocidad de adopción. El cliente compra y decide. Si las condiciones marco no son las adecuadas para todos, el cliente no responderá. Y necesitamos invertir en investigación y desarrollo en este ámbito. Esto solo funcionará con mejores condiciones marco”.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España