El nuevo CEO de Citroën vuelve tras 14 años con Volkswagen en China: "Ha perdido un poco el rumbo"

Xavier Chardon retoma el timón de Citroën para devolver la esencia y reputación a la compañía francesa.
Citroën recupera a Xavier Chardon como su nuevo CEO. El ejecutivo, que regresa a la compañía tras más de una década en el Grupo Volkswagen, asume el desafío con el claro objetivo de redefinir el posicionamiento de Citroën en un mercado cada vez más competitivo, combatiendo directamente a rivales de bajo coste como Dacia o MG.
El nombramiento de Chardon como Consejero Delegado de Citroën se produce en un momento crucial para la marca, que, según el propio ejecutivo, había "perdido un poco la dirección en los últimos años", generando "confusión sobre el posicionamiento de la marca y una falta de consistencia en la línea de productos".
Esta autocrítica marca el punto de partida de un ambicioso plan de rescate que busca devolver a la marca de los chevrones a sus "fundamentos", aquellos que la cimentaron como un sinónimo de movilidad popular y asequible.
Xavier Chardon no es un rostro nuevo para la casa francesa. Antes de su aventura profesional en el Grupo Volkswagen, donde permaneció desde 2011, ya había forjado una parte significativa de su carrera en Citroën.
Su retorno, apenas cien días después de ocupar el cargo, ya ha supuesto la implementación de "muchas cosas que ya ha solucionado", según afirmó en una entrevista con el medio Autocar.

No obstante, el CEO es consciente del arduo trabajo que queda por delante para "demostrar que Citroën ha vuelto y que tenemos un futuro brillante". Su filosofía es clara: el enfoque no debe estar en compararse con los competidores, sino en "definir la marca para satisfacer y atraer nuevos clientes a ella".
Uno de los aspectos más delicados que Chardon debe abordar es la percepción de calidad. El directivo incidió en que la marca ha enfrentado "un par de problemas en el lado de la calidad", aludiendo directamente a los recientes y notorios casos de llamadas a revisión masivas.
Estos problemas han incluido el retiro de modelos por el riesgo de airbags defectuosos, asociados a la marca Takata y que han afectado a millones de vehículos a nivel global, así como las controversias en torno a los antiguos motores PureTech, que generaron preocupaciones por fallos en la correa de distribución y otros componentes críticos.
Frente a tal escenario, Chardon subraya que, a partir de ahora, la marca será "súper estricta en estos elementos de calidad", comprometiéndose a restaurar la confianza del consumidor mediante la vuelta a la "esencia" de la ingeniería robusta y fiable.
De hecho, la visión de futuro de Chardon para Citroën está fuertemente influenciada por su experiencia internacional, particularmente durante su etapa trabajando con el Grupo Volkswagen y SAIC Motors en China.
Gracias a su recorrido por el mercado oriental, el ejecutivo confiesa haber aprendido lecciones valiosas sobre el "respeto, la calidad y la tecnología que ofrecen las marcas chinas con modelos de bajo precio".
Esta experiencia se alinea perfectamente con la directriz de Stellantis para Citroën: un equilibrio entre coste competitivo, practicidad y una buena dosis de innovación.

En definitiva, este plan estratégico pasa por un "contraataque con el ADN y con productos potentes". Esto significa que los próximos modelos de la marca, más allá de vehículos ya establecidos como el inminente C5 Aircross, se asegurarán de mantener ese clásico posicionamiento de la compañía: un bajo precio de partida que no escatime en practicidad y una calidad de vehículo percibida como sólida y digna de confianza.
En el actual panorama de Stellantis, Citroën se posiciona como una de las enseñas más enfocadas en la asequibilidad, compitiendo en este segmento junto a la italiana FIAT.
Este enfoque la sitúa en colisión directa con los exitosos modelos de marcas como Dacia y MG, que han capitalizado la demanda de vehículos económicos en Europa.
La nueva dirección de Xavier Chardon está decidida a ponerles las cosas difíciles, relanzando a Citroën como la opción lógica y de calidad para la movilidad de las masas. La industria y los consumidores esperan ver cómo se materializa esta promesa de volver a los orígenes sin renunciar a la innovación que siempre ha caracterizado a la marca francesa.
El reloj corre para el CEO, cuyo éxito determinará no solo el futuro de Citroën, sino también una pieza clave en el esquema global del Grupo Stellantis.



