Los coches que pusieron ruedas a España: así nació, creció y vivió el Opel Corsa

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La primera generación del Opel Corsa apareció en 1982 y fue la razón por la que surgió la fábrica de Figueruelas. 44 años después, hacemos un repaso a su historia.
El Opel Corsa es hoy uno de los modelos más importantes de la historia de Opel, pero cuando llegó al mercado en 1982 la marca alemana ni siquiera tenía presencia en un segmento que, por aquel entonces, estaba experimentando un gran crecimiento en Europa. El Kadett había ido aumentando de tamaño con cada nueva generación y, con el paso del tiempo, había dejado un espacio libre en la gama que ningún otro modelo podía ocupar. Al mismo tiempo, coches como el Ford Fiesta o el Volkswagen Polo demostraban que los vehículos pequeños tenían cada vez más importancia para los europeos. Opel necesitaba un modelo nuevo y, además, tenía que hacerlo desde cero.
El origen del Opel Corsa A y la planta de Figueruelas

El proyecto recibió inicialmente la denominación S-car y fue algo más que el desarrollo de un nuevo utilitario. Y es que, a la vez que se creó el primer Corsa, General Motors estaba dando forma a una nueva fábrica en España, que sería la encargada de producir el modelo. La planta de Figueruelas, en Zaragoza, comenzó así a fabricar el Opel Corsa en otoño de 1982, convirtiéndose con el tiempo en uno de los centros industriales más importantes para este modelo, para la marca y, ahora también, para el Grupo Stellantis.
Para dar forma al Corsa, Opel recurrió al diseñador Erhard Schnell, responsable también de la estética de modelos tan conocidos como el Opel GT. El resultado fue un utilitario de aspecto moderno, con formas bastante angulosas y unos pasos de rueda marcados, inspirados en los coches de rally.
Al mismo tiempo, los ingenieros cuidaron la aerodinámica de un coche que tan solo medía 3,62 metros de largo y lograba un coeficiente aerodinámico de 0,36. Si bien hoy esa cifra es alta para los estándares actuales, hace más de cuatro décadas se consideraba un buen resultado, mucho más para un coche de estas características.
Inicialmente, el Opel Corsa A estaba disponible con dos opciones de carrocería, una de dos volúmenes y tres puertas, y otra con tres volúmenes y dos puertas, conocido como Corsa TR y pensado para algunos mercados europeos. Ambos compartían plataforma y características técnicas, y a partir de 1985 se añadieron las opciones de cuatro y cinco puertas a la gama del utilitario alemán.
La gama de motores

En un principio, la oferta de motores de la primera generación del Corsa estuvo compuesta por mecánicas de gasolina de cuatro cilindros con diferentes cilindradas y niveles de potencia. La opción de acceso a gama era un sencillo propulsor de 1.0 litro alimentado por carburador con una potencia de 45 CV.
Los que buscaban algo más de prestaciones podían elegir entre un 1.2 litros de 55 CV y un 1.3 litros de 70 CV, motor este último que se convirtió en una de las alternativas más interesantes de la gama. La mayoría de estas versiones utilizaban cajas de cambio manuales de cuatro velocidades, aunque algunas podían incorporar una quinta marcha.
La gama también incluyó alguna que otra variante diésel, si bien el peso de la oferta mecánica recaía sobre los motores de gasolina. No obstante, en 1987 Opel introdujo un propulsor de gasóleo de origen Isuzu con 1.5 litros y 50 CV, un propulsor que tan solo un año después se convirtió en un turbodiésel de 67 CV con el que se obtenía un mayor rendimiento y capacidad.
Con el paso de los años, la oferta mecánica fue evolucionando para adaptarse a nuevos estándares de potencia. El motor de 1.3 litros recibió versiones de 60 CV y 75 CV, mientras que, a finales de la década de 1980, el popular bloque de 1.3 litros fue reemplazado por un nuevo motor de 1.4 litros. Este último llegó con versiones de inyección, alcanzando con ello los 82 CV de potencia en el Corsa 1.4 Si. También apareció un motor 1.6 que acabaría convirtiéndose en la base de la versión más deportiva de la gama.
El Opel Corsa GSi

Porque si hay una versión que permite entender hasta dónde llegó la primera generación del utilitario alemán, ese fue el Opel Corsa GSi. Antes de que apareciera, la firma del rayo ya había ofrecido el Corsa SR, posteriormente sustituido por el GT.
Equipada con el motor 1.3 de 70 CV, esta versión lucía una imagen más deportiva, llantas específicas y una puesta a punto ligeramente más dinámica que la del resto de versiones. Sin embargo, el Corsa GT tenía unas prestaciones modestas dentro del segmento de pequeños deportivos que empezaban a dominar el mercado.
Opel decidió actuar y en 1988 presentó el Corsa GSi. La marca lo equipó con un motor de 1.6 litros, con cuatro cilindros, inyección de combustible y 100 CV de potencia. Todo ello, en un coche que pesaba unos 820 kilos, por lo que su comportamiento y prestaciones estaban muy por encima de lo esperado para un utilitario de apenas 100 CV.
La combinación de un peso contenido en un coche de tracción delantera con una mecánica de mayor potencia convirtió al pequeño Corsa GSi en una alternativa capaz de plantar cara a los utilitarios deportivos de la época. A esta base, los ingenieros de Opel añadieron una suspensión y unos frenos nuevos, asientos deportivos, una nueva instrumentación específica, llantas y pequeños detalles estéticos que le permitían diferenciarse del resto de la gama como la versión de alto rendimiento del Corsa A.
Ediciones especiales y la actualización en 1990

Entre 1982 y 1993, la gama del Opel Corsa A recibió diferentes versiones y ediciones especiales. Entre ellas hubo modelos como el conocido Corsa Swing, una configuración con un precio contenido, o el Corsa Steffi Special, lanzado en 1988 para homenajear los éxitos de la tenista alemana Steffi Graf.
También hubo espacio para modelos tan raros como el Corsa Spider, desarrollado en colaboración con Irmscher, que convirtió al pequeño utilitario en un descapotable de cuatro plazas con techo duro opcional. La relación con Irmscher también dio lugar a los Sprint C y Sprint DR.
En 1990, el Corsa recibió una actualización que le permitió afrontar sus últimos años de vida comercial. Entre los cambios más relevantes se encontraba un frontal con nuevos faros, parrilla y paragolpes, un interior revisado y una gama mecánica que continuó evolucionando con la llegada de motores de inyección y catalizador.
El Corsa A permaneció en activo hasta 1993, cuando Opel presentó la segunda generación. Para entonces ya se habían fabricado 3,1 millones de unidades, lo que había permitido a la marca hacerse un nombre dentro del floreciente segmento B de utilitarios en Europa. La historia continúa 44 años después, con la sexta generación del modelo, un producto derivado de Stellantis que aún hoy es uno de los modelos más importantes de la marca y una de las razones por las que en Figueruelas se siguen produciendo coches.
