Donald Trump y la Casa Blanca confunden Rolls-Royce con otro Rolls-Royce

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La Administración Trump se atribuye el mérito de las inversiones de Rolls-Royce en Estados Unidos, pero se le ha escapado un pequeño detalle.
Rolls-Royce es uno de los fabricantes de automóviles más antiguos que existen y también uno de los más prestigiosos. El problema es que no sólo produce coches y esto parece que lo desconoce el Gobierno de Estados Unidos.
Los aranceles de Trump a los coches exportados a Estados Unidos se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para muchas marcas.
No obstante, desde una perspectiva estadounidense, la medida puede tener cierta lógica: revertir la tendencia de la deslocalización y recuperar empleos manufactureros para el país. No ya sólo en el sector de la automoción, sino en general.
En la industria automotriz, en concreto, está dando resultados. Desde Ford hasta General Motors, pasando por Jeep y marcas extranjeras como Hyundai y Mercedes, todas han anunciado planes para reinvertir en sus fábricas estadounidenses y/o recuperar la producción de ciertos modelos que antes se importaban.
Europa también está intentando hacer algo parecido, al tiempo que procura ser menos agresiva con sus socios comerciales, exceptuando a China, cuyos coches eléctricos están gravados con una tasa más alta desde octubre de 2024 y algunos fabricantes, incluso, más aranceles.
El Gobierno de Trump confunde Rolls-Royce con su división de aviones
En este contexto de reubicación, un reciente comunicado de la Casa Blanca atribuye a la administración Trump una doble inversión de Rolls-Royce: 75 millones de dólares en una planta de Carolina del Sur y 24 millones en Minnesota.
Sí, Rolls-Royce fabrica en Estados Unidos, pero hay un pequeño y, a la vez, importante matiz: el gobierno estadounidense confundió Rolls-Royce Motor Cars con Rolls-Royce PLC, la división que fabrica motores de avión.
Cabe recordar que ambas entidades han estado completamente separadas desde la década de 1970. Trump y su administración ya cometieron el mismo error en enero, cuando vincularon el anuncio de Rolls-Royce PLC sobre estas mismas inversiones con el sector de la automoción.
Lo más curioso es que esta división aeroespacial de Rolls-Royce se beneficia de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Gran Bretaña que exime a los componentes aeroespaciales británicos de los aranceles estadounidenses.
Marcas de coches vinculadas al sector de la aviación
Rolls-Royce no es la única marca de coches que tiene una vinculación con el mundo de la aviación. También hay otras compañías automovilísticas relacionadas con este sector y que incluso iniciaron su actividad fabricando aviones.
El caso más conocido es el de Saab, pero también BMW. La compañía bávara empezó produciendo motores para los aviones en la Primera Guerra Mundial.
En 1919, tras la firma del Tratado de Versalles que prohibió a Alemania, entre otras cosas, construir motores de avión durante cinco años, comenzó a fabricar frenos para ferrocarriles y, a partir de 1923, automóviles.
El destino quiso que tanto Rolls-Royce como BMW estuvieran unidas, ya que el fabricante alemán proporciona motores y tecnología a la marca de Goodwood.

