Los coches que pusieron ruedas a España: así nació, creció y vivió el Renault Clio

Renault Clio I
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El Renault Clio tuvo la difícil tarea de reemplazar al R5. Pero el utilitario cumplió y hoy es uno de los coches más importantes de la marca. Repasamos el origen de su historia.

El Renault 5 es uno de los coches más importantes en la historia de la marca francesa. El sencillo utilitario marcó un antes y un después, convirtiéndose en el primer coche de toda una generación de conductores. Por eso, cuando a finales de los años ’80 Renault se propuso reemplazarlo por un nuevo modelo, el movimiento que estaba a punto de acometer debía ser meticulosamente estudiado. No cualquier coche era digno de sustituir al R5, y solo un vehículo como el Renault Clio de primera generación podía estar a la altura. Y lo estuvo.

El R5 se presentó en 1972 y permaneció en producción hasta 1985, con más de 5 millones y medio de unidades fabricadas en 28 países. En 1984, la firma del rombo decide lanzar una evolución del 5, bautizada como Renault Supercinco. Era más moderno y algo más grande, y aunque mantenía la esencia del clásico setentero, eso no impidió que el tiempo hiciera mella, que sus rivales le adelantaran y que en Renault se vieran obligados a mover ficha.

Proyecto X57, el origen del primer Renault Clio

Renault Clio I
Renault Clio I

De esta forma, en Renault dieron forma al proyecto X57, el cual acabaría dando lugar al primer Clio, a mediados de los años ’80, casi cuando se empezaba a comercializar el Supercinco. Con este nuevo modelo, Renault pretendía elevar el nivel del segmento B ofreciendo más espacio, calidad y equipamiento, por lo que la meta era ambiciosa.

Los responsables del proyecto estudiaron diferentes propuestas de diseño y arquitectura, hasta que a finales de 1988 comenzaron a aparecer los primeros prototipos de pruebas que ya anticipaban las formas que tendría el nuevo utilitario de Renault. Y uno de los movimientos más arriesgados fue elegir un nuevo nombre. Raymond Lévy, presidente de la compañía, decidió que el nuevo modelo debía romper con la tradición de utilizar nomenclaturas numéricas en sus coches. El nombre elegido fue Clio, inspirado por la mitología griega.

De este modo llegamos al Salón del Automóvil de París de 1990, un evento multitudinario donde la firma francesa tenía un gran anuncio que hacer. Renault presentó oficialmente el nuevo Clio y confirmó que ese mismo año empezaría la comercialización.

Lo que los asistentes descubrieron fue un coche con una carrocería de dos volúmenes que estaba disponible con tres y cinco puertas. Medía 3,7 metros de largo, una medida bastante contenida, aunque la experiencia de la marca adquirida en el desarrollo del Renault 19 permitió implementar toda una serie de mejoras aerodinámicas, de habitabilidad y de comportamiento.

Diferentes opciones para la gama de motores

Renault Clio 16V
Renault Clio 16V

A nivel mecánico, Renault configuró una gama muy amplia de motorizaciones para la primera generación del Renault Clio. Uno de los puntos fuertes del Clio I fue su variedad de motores. Desde su lanzamiento estuvo disponible con los motores de gasolina de 1.2 y 1.4 litros, unidades sencillas que producían 60 CV y 80 CV de potencia, respectivamente.

Por encima, la gama incluía el motor de 1.7 litros, derivado de la familia de propulsores F de Renault, que desarrollaba 92 CV de potencia y permitió al Renault Clio ofrecer una primera aproximación a una versión deportiva. Incluso hubo una versión bastante más básica, de solo 1.1 litros y menos de 50 CV, que representó la opción de acceso a gama desde el primer momento.

En el otro extremo de la gama estaba, el Clio estaba disponible con el motor diésel de 1.9 litros, una unidad atmosférica de apenas 64 CV que destacaba más por su bajo consumo (fue la única motorización capaz de bajar de los 6 l/100 km de consumo combinado) y robustez que por sus prestaciones.

La gama llegó a ofrecer incluso transmisiones automáticas en determinadas versiones, mientras que la mayoría de las variantes utilizaban cajas de cambio manuales de cinco velocidades. El equipamiento también fue creciendo durante la vida comercial del primer Clio, hasta incluir elementos como dirección asistida, ABS, aire acondicionado, cierre centralizado, y elevalunas y retrovisores eléctricos en las versiones más equipadas.

Una versión de lujo y la primera variante deportiva

Renault Clio Baccara
Renault Clio Baccara

Aunque la gama se estructuró inicialmente en las versiones RL, RN y RT, Renault entendió muy pronto que el Clio podía cubrir mucho más terreno. En 1991 apareció el Baccara, una versión de lujo que recuperaba la fórmula que utilizaba un motor de 1.7 litros y añadía tapicería de cuero, inserciones de madera, equipamiento de confort y aire acondicionado, algo a lo que el mercado de utilitarios no estaba acostumbrado a tener.

También llegó el Clio S, una versión de aspecto deportivo, pero con una mecánica mucho más convencional, basada en el motor de 1.4 litros y apenas 80 CV. Sin embargo, esta versión solo fue el primer paso hacia las verdaderas variantes deportivas del emblemático utilitario francés.

El mismo año que debutó el Clio Baccara, Renault presentó el Clio 16V, una variante cuya misión era ocupar el espacio que había dejado el Renault 5 GT Turbo, modelo que estaba basado en el Supercinco. El motor era un cuatro cilindros de 1.8 litros con culata de 16 válvulas, derivado del utilizado por el Renault 19 16V. Inicialmente desarrollaba 140 CV, pero la versión catalizada redujo esa cifra a 137 CV, permitiéndole pasar de 0 a 100 km/h en 8 segundos y registrando una velocidad máxima de 209 km/h.

Además de un motor de mayores prestaciones, Renault dotó al Clio 16V de una estética propia, lo que incluía pasos de rueda ensanchados, una toma de aire desplazada en el capó, suspensiones y frenos modificados y una puesta a punto específica.

Y llegó al Renault Clio Williams

Renault Clio Williams

En 1993, Renault decide que el Clio 16V todavía podía ofrecer algo más a los clientes de la marca. Es por ese motivo que nace el mítico Renault Clio Williams. Aunque su nombre hacía referencia al equipo Williams de Fórmula 1, que por entonces utilizaba motores Renault, la escudería británica no participó en el desarrollo de esta versión, siendo un proyecto propio de Renault Sport sobre la base del Clio 16V.

La gran diferencia con el Clio 16V es que Renault sustituyó el motor de 1.8 litros por un propulsor atmosférico de cuatro cilindros y 2.0 litros en el Williams, una unidad que desarrollaba 150 CV de potencia y que, con un peso contenido, cambio manual y tracción delantera, podía alcanzar 215 km/h de velocidad máxima, mientras que completaba el 0 a 100 km/h en 7,8 segundos.

La primera generación del Renault Clio permaneció en activo hasta 1998, cuando la marca presentó el Clio II, dando pie a una historia que se ha extendido hasta nuestros días, ya en su sexta generación, y que ha convertido al modelo en uno de los coches más importantes en la evolución de Renault como fabricante.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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