Los coches que pusieron ruedas a España. Así nació, creció y vivió el Fiat Panda

La historia del Fiat Panda.
La historia del Fiat Panda.Centro Storico Fiat.

Diseñado por Giorgetto Giugiaro, el Fiat Panda se lanzó en 1980 siguiendo unas pautas muy claras: debía ser simple, barato, práctico y versátil. Este utilitario cumple 45 años.

Si piensas en cinco mejores Fiat de la historia, seguro que el Panda figura entre ellos. La vida de la marca italiana no habría sido la misma sin este mítico utilitario cuyo DNI ya marca 45 años. Así nació, creció y vivió el Fiat Panda.

A lo largo de su dilatada historia, Fiat ha producido todo tipo de automóviles, desde pequeños y prácticos utilitarios hasta grandes berlinas, sin olvidar algunos preciosos coupés y descapotables.

Sin embargo, en lo que más se ha especializado la marca de Turín ha sido en los utilitarios. Y así lo sigue siendo a día de hoy. En este grupo, hay tres modelos que, prácticamente, definen a la compañía, cada uno en etapas distintas: el Fiat 500 de 1936, conocido como Topolino, el Fiat 500 de 1957 (en realidad su nombre era Nuova 500) y nuestro amigo de hoy, el Fiat Panda.

El Panda llegó al mercado en 1980 con la misión de desempeñar el papel que tuvo el Cinquecento varias décadas atrás. Un coche utilitario con una concepción muy simple, soluciones prácticas y mecánicas básicas, pero muy fiables. Pero no por ser simple el Panda dejaba de sorprender por toda la ingeniería aplicada en su creación.

Giugiaro interrumpe sus vacaciones para diseñar el Fiat Panda

Es de sobra conocido que Giorgetto Giugiaro diseñó el Fiat Panda. Lo que es menos conocido es que el diseñador de Italdesign se encontraba de vacaciones en la isla de Cerdeña cuando recibió el encargo.

Era principios del verano de 1976 y el entonces dirigente de Fiat, Carlo Benedetti, contactó con Giugiaro para explicarle el proyecto. Las instrucciones eran diseñar un coche sencillo, barato y versátil. Sobre todo, barato, ya que no debía ser más caro de producir que un FIAT 126 y debía ser tan racional y práctico como un Citroën 2CV o un Renault 4.

Hay que recordar que era mediados de los años 70 y todavía se sufrían los efectos de la crisis del petróleo de 1973 a la que se sumaría una segunda a finales de esa misma década. Por tanto, los fabricantes se vieron obligados a buscar soluciones simples y económicas, dejando a un lado las prestaciones.

Benedetti le dio poco tiempo de margen, el trabajo debía presentarse a finales de agosto. No había tiempo que perder, así que el diseñador de coches legendarios como el BMW M1, el Maserati 3200 GT, el DeLorean o el SEAT Ibiza pidió que le llevaran su mesa de trabajo a su lugar de vacaciones y se puso manos a la obra junto con su socio, Aldo Mantovani.

En pocas semanas, el proyecto estaba terminado. Giugiaro presentó un coche diseñado siguiendo las pautas establecidas y destacó por el ingenio empleado en su creación.

Barato y racional

El Panda presentaba una carrocería muy compacta compuesta por paneles lisos y marcadas líneas rectas, un concepto que permitía ahorrar costes al mismo tiempo que ofrecía un interior bastante amplio para el tamaño del vehículo, así como un maletero de 272 litros.

El ahorro quedaba reflejado en aspectos como el parabrisas completamente plano o las dos gomas de los laterales del techo, que servían para tapar las soldaduras. Igualmente, el interior contaba con puertas y pilares sin revestimientos, asientos sencillos, pero funcionales que se podían plegar hacia adelante y hacia atrás…

Una de las partes que más llamaban la atención del utilitario italiano era el salpicadero. O, mejor dicho, la ausencia de éste. En realidad, era una especie de gran bandeja que cubría todo el ancho a otro a modo de estante. La guinda la pone un cenicero móvil y extraíble.

Todo en el Fiat Panda era esencial: las fundas de los asientos se podían quitar y lavar en la lavadora; las ballestas de la suspensión trasera eran sencillas, indestructibles y podían soportar cualquier carga; tenía cerraduras de botón, sin tirador exterior.

En definitiva, un diseño que puede parecer muy simple y, aparentemente, poco imaginativo, pero que esconde un gran trabajo de ingeniería. Muchas veces, las cosas más sencillas son las más difíciles de crear.

Simplicidad también en los motores

La historia del Fiat Panda.
La historia del Fiat Panda.

Fiat lanzó el Panda en Italia con dos motorizaciones, denominadas Panda 30 y Panda 45. La primera contaba con un motor de dos cilindros y 652 centímetros cúbicos refrigerado por aire que producía 30 CV y 41 Nm de par; el segundo era un bloque de cuatro cilindros y 903 centímetros cúbicos refrigerado por agua con 45 CV y 64 Nm.

Fuera de Italia, la versión 30 se sustituyó por el Panda 35, que recurría a un motor de cuatro cilindros y 850 centímetros cúbicos con 32,5 CV. Esta fue la versión que se comercializó en España, vendido somo Seat.

En 1986 se sumó una opción diésel, convirtiendo al Panda en pionero en incorporar este tipo de motor en su categoría, aunque esta variante nunca la vimos en España, ya que Seat ya estaba dentro del Grupo Volkswagen. Posteriormente, nacería el Seat Marbella.

Una de las versiones más apreciadas del Panda fue la 4x4, convirtiéndose en el primer vehículo de segmento A con tracción total. Nació en 1983 y se caracterizó por sus excelentes aptitudes fuera del asfalto. Tanto que, con los años, llegó a ser el todoterreno más vendido en muchas zonas de montaba en Europa y todavía hoy quedan unidades que siguen demostrando su eficacia en superficies exigentes.

El coche que marcó el rumbo de Fiat

El Fiat Panda supuso una revolución en la firma italiana, marcando su rumbo a partir de entonces. Con el Panda, la compañía entró en un nueva etapa, abandonando definitivamente la configuración “todo atrás” y especializándose en la fabricación de modelos utilitarios.

El Panda estuvo en producción durante 23 años, sufriendo leves modificaciones estéticas. La última unidad salió de fábrica el 5 de septiembre de 2003. Para entonces, se habían construido más de 4,5 millones de ejemplares, contando con las versiones de Seat.

Ese mismo año, apareció la segunda generación del modelo, que adoptaba un diseño completamente diferente, definiendo el Panda del siglo XXI, pero manteniéndose fiel a la idea original: un coche sencillo, económico, pequeño y práctico.

En 2011 llegó la tercera generación, que mejoraba a la anterior y, desde este año, tenemos con nosotros el Grande Panda, inspirado en el original y con un sistema de propulsión eléctrico.

No obstante, hay que recordar que ya hubo un Panda eléctrico mucho antes, nada menos que en 1990. Para demostrar su compromiso con el medioambiente (esto es más viejo de lo que crees) Fiat hizo una versión eléctrica de su utilitario, al que bautizó como Panda Elettra, gracias a un acuerdo con la empresa austríaca Steyr-Puch.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España