Jim Farley, CEO de Ford, desvela la razón de por qué han decidido no fabricar berlinas

Abandonar los sedanes no ha sido solo por el auge de los SUV, es que la marca no encontraba “la manera de competir y ser rentables”.
Jim Farley es el CEO de Ford y, desde hace un tiempo a esta parte, deja declaraciones con interesantes titulares cada vez que habla. El último tiene que ver con la composición actual de su gama de modelos y, concretamente, con el hecho de que ya no fabriquen berlinas, lo que tradicionalmente había sido uno de sus puntos fuertes.
Como recoge AutoNews, el CEO de la marca estadounidense, al ser preguntado sobre el potencial desarrollo de un sedán, comentó: “Nunca digas nunca. El mercado de sedanes es muy dinámico. No es que no haya mercado. Es solo que no encontramos la manera de competir y ser rentables. Bueno, quizá encontremos la manera de hacerlo”.
Se trata de un punto de vista interesante porque, cuando se habla de la desaparición de las berlinas, lo que se piensa es que se debe a que no hay interés por parte del público, que ha virado su atención hacia los SUV.
Sin embargo, no es ese el punto de vista de Farley, quien ha sido muy claro al afirmar que la decisión de abandonar las berlinas no se debió a una falta de interés del mercado, sino más bien a la incapacidad de Ford para competir de manera rentable en ese segmento.
Contrariamente a lo que algunos podrían pensar, cree que el segmento de las berlinas sigue siendo “muy vibrante” en determinados mercados y que atrae a compradores leales, especialmente en regiones fuera de Estados Unidos. Sin embargo, según apunta, Ford no logró encontrar una forma de competir con rivales como Toyota, Hyundai o Kia en términos de costes y eficiencia sin sacrificar márgenes de beneficio significativos.
Eso fue lo que finalmente llevó a la decisión de abandonar este formato, a priori de manera definitiva, pero según sus palabras, quizá solo de manera temporal.
Uno de los aspectos clave que el CEO ha señalado es que Ford perdió grandes sumas de dinero en la producción y comercialización de berlinas tradicionales. Modelos como el Ford Fusion o el Ford Taurus, que durante décadas fueron pilares del catálogo de la marca, dejaron de fabricarse en Estados Unidos tras el MY 2020, en parte porque los costes de producción y los precios de venta no permitían un nivel de rentabilidad adecuado.
Eso hablando del mercado estadounidense, pero es un mal que ha afectado a la marca también en otras regiones. Sin ir más lejos, en Europa hace unos años vimos como dejaba de fabricarse el Ford Fiesta, camino que va a seguir este mismo año el Focus. De esta manera, la marca del óvalo se queda sin utilitarios ni compactos en su catálogo, dejando al Ford Puma, un B SUV, como el vehículo de acceso a su gama.

Su desaparición, más allá del enfoque en los todocaminos, también se habría debido a no poder justificar una asignación de capital a estos coches en un entorno competitivo donde los rivales asiáticos y europeos dominaban con costes más bajos.
Además de esa presión competitiva, Farley ha apuntado que otro factor que empujó a Ford a abandonar las berlinas es el de los requisitos normativos. Como cada vez son más estrictos en materia de emisiones, de seguridad y de tecnología, es necesario invertir más en su desarrollo, lo que, básicamente, se “come” el posible margen de beneficio en los automóviles.
En esa tesitura, tiene poco sentido invertir en modelo de acceso y/o baratos, y es más interesante dedicar los recursos a desarrollar SUV y modelos más grandes, en los que el margen es mayor.
En alguna ocasión, el propio Farley ha descrito este enfoque hacia segmentos más rentables como que “nos estamos saliendo del negocio de los coches aburridos y entrando en el negocio de vehículos icónicos”. Con esto, se ha referido a centrarse en sus modelos con mayor entidad propia y que aportan más beneficios, como son el Mustang, las distintas versiones del Bronco o las variantes de pick-ups como el F-150.
Aunque esta estrategia ha tenido sentido desde el punto de vista económico, también ha dejado a Ford sin una presencia significativa en uno de los segmentos más tradicionales de la automoción global. Sin embargo, lo parecía un camino solo de ida, con esta declaración de Farley parece que puede ser reversible.
Según sus palabras, parece que la compañía podría reconsiderar su posición si encuentra una forma de competir que sea rentable y responda a las necesidades actuales de los consumidores. De ocurrir, no parece que vaya a ser pronto, especialmente en mercados como Europa, donde el dominio SUV es cada vez más acusado.

