Javier Sendín, el mejor mecánico de España en 2023, despeja la duda: “Dejar aparcado el coche durante mucho tiempo puede ser perjudicial para componentes como la suspensión o la batería, incluso con riesgo de daños irreversibles”

El galardonado como 'El Mejor Mecánico de España' de 2023 desmiente diversos mitos sobre dejar el coche estacionado durante un largo periodo de tiempo.
Javier Sendín, el aclamado Mejor Mecánico de España en 2023, ha lanzado una clara advertencia a los conductores sobre los peligros de la inactividad prolongada de los vehículos.
Contrariamente a la creencia popular de que un coche parado no sufre desgaste, Sendín, propietario del taller Cardiocar de Salamanca, subraya que dejar aparcado el coche durante mucho tiempo puede ser perjudicial para numerosos componentes esenciales.
El experto destaca que elementos como la suspensión y la batería se encuentran entre los más vulnerables a este abandono, alertando incluso de un riesgo de daños irreversibles.
Sus declaraciones se basan en la experiencia diaria de ver coches que regresan al taller con averías evitables después de largas temporadas de reposo.
La batería es, quizás, la víctima más conocida de la inactividad. Los vehículos modernos, incluso apagados, consumen energía para mantener sistemas como la alarma, la memoria de la centralita o el reloj.
Sendín explica que esta descarga parasitaria, aunque mínima, termina por agotar la batería. El verdadero peligro, sin embargo, no es solo que la batería se descargue, sino que si la carga cae por debajo de los valores mínimos establecidos por el fabricante, "existe riesgo de daños irreversibles".
En esos casos, la batería puede no volver a recuperar su capacidad máxima o, directamente, quedar inservible, forzando al propietario a un costoso reemplazo.

Pero los problemas de un coche parado van mucho más allá del sistema eléctrico. La suspensión es otro de los componentes que sufre silenciosamente. El peso constante del vehículo se concentra en los mismos puntos de los neumáticos y los amortiguadores.
Los neumáticos, al permanecer estáticos y soportar el peso, pueden desarrollar lo que se conoce como "planos" o deformaciones permanentes, que se traducirán en molestas vibraciones al circular e incluso comprometerán la seguridad y la durabilidad del neumático.
Las articulaciones y los elementos elásticos están diseñados para trabajar en movimiento y bajo condiciones dinámicas, y la inmovilidad en tensión puede causar un deterioro prematuro.
Los frenos también son vulnerables al reposo. En entornos húmedos, una fina capa de óxido se forma rápidamente en la superficie de los discos o tambores.
Este óxido puede provocar que las pastillas o zapatas "se queden momentáneamente adheridas" tras un largo periodo de inmovilización, dificultando el arranque o generando ruidos molestos en los primeros metros de conducción.
Aunque el óxido superficial suele eliminarse con los primeros usos, su presencia constante puede deteriorar más rápidamente los componentes.

Además de los sistemas mencionados, otros fluidos y piezas internas también se resienten. El aceite del motor, al no circular, se acumula en el cárter, dejando las partes altas del motor sin lubricación protectora.
La gasolina en el depósito puede degradarse con el tiempo, perdiendo sus propiedades y pudiendo dañar la bomba de combustible y los inyectores. Incluso el líquido de frenos, que es hidrófilo y absorbe la humedad del ambiente, se deteriora más rápidamente sin el calor y la circulación inherentes al uso.
Javier Sendín, con su visión experta, insiste en que la mejor manera de evitar estos daños irreversibles es la prevención. Su consejo es sencillo: si se va a dejar el vehículo parado durante un tiempo, es crucial arrancar el motor y circular, aunque solo sean unos pocos kilómetros, al menos una vez a la semana o cada quince días.
En resumen, la advertencia del Mejor Mecánico de España en 2023 no debe tomarse a la ligera. La falsa sensación de que un coche parado se conserva mejor es un mito peligroso.
La inmovilidad ataca los componentes desde múltiples frentes, poniendo en riesgo la vida útil del vehículo y obligando a reparaciones mucho más costosas de lo que supondría un mantenimiento preventivo.
La clave, según Sendín, es el movimiento y el uso regular, el único antídoto eficaz contra el deterioro silencioso del abandono mecánico.


