Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad de su F-150

Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad
Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridadFord

La firma estadounidense se vuelve a superar tras estudiar la reacción de sus sistemas de seguridad con un oso.

En la competitiva industria de la automoción, las marcas recurren a métodos cada vez más creativos y espectaculares para llamar la atención del público y demostrar las capacidades de sus productos. La última firma en sumarse a esta tendencia ha sido Ford, que ha decidido dejar a un lado las aburridas presentaciones corporativas repletas de gráficos de barras y palabras técnicas para apostar por un enfoque mucho más salvaje

El gigante estadounidense de la automoción ha contratado los servicios de un imponente oso Kodiak de 360 kilos con el objetivo de poner a prueba la resistencia física y los avanzados sistemas de vigilancia electrónica instalados en su nuevo paquete de seguridad para la furgoneta F-150.

En esta ocasión, la misión del imponente mamífero consistía en simular un violento asalto a una Ford F-150 en su lujosa versión Platinum. La puesta en escena pretendía recrear una situación extrema de intrusión o vandalismo, permitiendo a la compañía comprobar cómo reacciona tanto la estructura del vehículo como su ecosistema tecnológico ante una amenaza de gran magnitud.

Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad
Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad

Toda esta acción sirvió como el escenario ideal para ver en funcionamiento el nuevo paquete de seguridad desarrollado por Ford, que está diseñado específicamente para detectar cualquier tipo de manipulación externa no autorizada. A medida que el gran mamífero golpeaba y saboteaba la furgoneta, el vehículo activaba una serie de contramedidas tecnológicas automáticas. 

El sistema informático de la camioneta comenzó a registrar alertas inmediatas de intrusión en la cabina y notificó de inmediato la apertura inesperada de las puertas, así como cualquier movimiento inusual de la masa del automóvil provocado por los empujones del animal.

La tecnología que incorpora este paquete especial incluye varias herramientas que buscan dar tranquilidad a los conductores cuando se alejan de su vehículo. Además de las alarmas sonoras tradicionales, el sistema permite a los propietarios acceder de manera remota y en tiempo real a las transmisiones de video en vivo provenientes de las cámaras integradas en el coche. Estas grabaciones no solo se pueden visualizar al instante a través de una aplicación móvil, sino que también se almacenan de forma segura en un servidor en la nube para servir como prueba digital ante cualquier incidente legal o reclamación al seguro.

Otra de las funciones más destacadas que Ford ha puesto en valor con este lanzamiento es la denominada inhibición de arranque, un mecanismo que bloquea el encendido del motor por completo si se detecta un intento de robo o manipulación sospechosa del hardware del automóvil. 

Asimismo, el paquete ofrece una línea directa y permanente con un centro de atención telefónica especializado en emergencias y seguridad automotriz, el cual se encarga de coordinar la respuesta inmediata con las autoridades locales en caso de que se confirme la sustracción o el asalto al vehículo.

Pese a lo espectacular de la campaña y al indudable impacto mediático que supone ver a un oso gigante destrozar un coche de gama alta, diversos analistas del sector han comenzado a plantear dudas razonables sobre la verdadera utilidad práctica del experimento. Los expertos señalan que los ladrones de coches del siglo veintiuno no suelen emplear la fuerza bruta de un depredador de los bosques. 

Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad
Ford utiliza a un oso de 360 kilos para probar algunos sistemas de seguridad

En la actualidad, el crimen organizado utiliza sofisticados dispositivos electrónicos que realizan ataques de retransmisión de señal, clonación de llaves digitales, amplificación de frecuencias inalámbricas y vulneraciones directas al sistema informático del vehículo, tácticas complejas que poco tienen que ver con los zarpazos de un oso.

Por otra parte, la controversia también ha salpicado al producto debido a las estrictas condiciones de privacidad que la marca impone para su disfrute. Para que los usuarios puedan beneficiarse de estas útiles herramientas de protección, están obligados a suscribirse al ecosistema conectado de Ford, lo que implica ceder de manera continua una enorme cantidad de datos personales y de geolocalización. 

Muchos críticos lamentan que características que podrían funcionar de forma local e independiente se utilicen como una herramienta para recolectar información sensible que luego los fabricantes pueden compartir o comercializar con sus socios comerciales.

El imponente oso Tag cumplió con creces el cometido para el que fue contratado por la multinacional automotriz, logrando que millones de personas pongan su atención en las nuevas capacidades tecnológicas de la F-150. Al final del día, el gran mamífero demostró una profesionalidad impecable ante las cámaras y, según apuntaron algunos testigos divertidos de la prueba, se ganó con creces cada uno de los salmones con los que fue recompensado tras su intensa jornada de destrucción controlada.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España