Este verano vivimos un curioso culebrón: un grupo italiano quiere comprar la marca de motos Ducati por 2.500 millones de euros. Volkswagen lo niega y los italianos dicen que pueden demostrarlo

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Ducati lleva todo el verano aparentemente a punto de ser vendida, pero las partes implicadas tienen versiones contradictorias.

Si te gustaban los culebrones de antaño o las telenovelas turcas modernas y también eres aficionado al mundo de las dos ruedas, este verano estarás disfrutando, porque no ha habido en el sector una historia con más “salseo” como la que tiene a Ducati en el centro de todas las miradas

Todo comenzó con los rumores sobre una posible venta de la marca italiana por parte del Grupo Volkswagen, continuó con la aparición de un supuesto comprador dispuesto a pagar 2.500 millones de euros y ha terminado convirtiéndose en un cruce de declaraciones en el que una de las partes niega que exista ninguna oferta formal mientras la otra asegura que puede demostrar exactamente lo contrario.

El origen de toda la historia se remonta a principios del verano, cuando distintos medios comenzaron a especular con la posibilidad de que Volkswagen estuviera estudiando desprenderse de algunos activos dentro de su proceso de reorganización. Ducati apareció entonces entre las marcas cuyo futuro podía estar sujeto a cambios (además de Lamborghini), aunque el grupo alemán evitó confirmar que existiera un proceso de venta abierto.

La propia Ducati trató de rebajar la tensión pocos días después cuando su consejero delegado, Claudio Domenicali, explicó que en la marca no había ninguna conversación sobre una posible venta de la compañía.

Al mismo tiempo, reconoció que una operación de este tipo no podía descartarse por completo porque dependería de las decisiones del accionista, es decir, del Grupo Volkswagen. Sus palabras literales: “No es algo totalmente imposible, pero, en realidad, por el momento no hay nada en marcha en Borgo Panigale”.

Cuando parecía que el asunto comenzaba a enfriarse, apareció un nuevo protagonista: la firma de inversión italiana Patritalia. Ésta anunció públicamente que había presentado una oferta para adquirir Ducati por 2.500 millones de euros y su planteamiento no se limitaba únicamente a una operación financiera, sino que estaba acompañado por un discurso muy marcado sobre la necesidad de devolver a Ducati una identidad completamente italiana, una idea que la compañía defendía argumentando que la marca había perdido parte de su esencia desde que pasó a formar parte del grupo alemán.

La Ducati Panigale V4 edición Marc Márquez.
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Según explicó Patritalia, su proyecto pretendía mantener toda la actividad industrial en Italia y reforzar el vínculo histórico de Ducati con el país. Incluso adelantó algunas ideas que llamaron bastante la atención, como desarrollar futuras motocicletas de MotoGP diseñadas con ayuda de inteligencia artificial o apostar exclusivamente por pilotos italianos en la categoría reina del motociclismo.

Fueron precisamente estas propuestas las que dispararon la repercusión mediática de la operación y convirtieron una posible compra empresarial en una noticia muy comentada.

Sin embargo, apenas unas horas después llegó la respuesta desde Alemania. Volkswagen negó categóricamente la versión ofrecida por Patritalia. Según publicó Crash.net, un portavoz del grupo aseguró que las afirmaciones realizadas por la firma italiana no se correspondían con la realidad y rechazó que existiera una oferta formal para comprar Ducati.

El mismo medio reproduce las que habrían sido palabras de un portavoz de la propia VW: “Ducati es una empresa de gran éxito y se encuentra en una posición extremadamente sólida. La marca cuenta con una gama de productos moderna y altamente competitiva, logra sistemáticamente resultados sobresalientes en pruebas comparativas, registra niveles excepcionales de satisfacción y recomendación por parte de los clientes, y se beneficia de una comunidad extraordinariamente leal”.

“Además, Ducati sigue cosechando importantes éxitos en las competiciones internacionales de motociclismo, tanto en MotoGP como en el Campeonato del Mundo de Superbikes”, añadía.

“El Grupo Volkswagen, al igual que hace con todas sus participadas, revisa periódicamente su cartera de negocios. Como parte de la estrategia definida en la visión de objetivos del Grupo, este está poniendo especial énfasis en su negocio principal de automoción. En este contexto, evalúa continuamente cómo las inversiones pueden contribuir mejor al éxito global del Grupo”, continuaba.

Y aquí está la parte que negaba los hechos: “Esto incluye también valorar qué estructura de propiedad puede generar el mayor valor a largo plazo para cada una de las empresas. No tengo constancia de que se haya presentado ninguna oferta al Grupo. Por lo demás, no hacemos comentarios sobre rumores o especulaciones del mercado”.

Pero la respuesta de Patritalia no tardó en llegar y es que, lejos de retirar sus afirmaciones, la compañía italiana insistió en que la oferta existe realmente y aseguró disponer de la documentación necesaria para acreditarlo. De acuerdo con su versión, la propuesta fue remitida por los cauces correspondientes y mantiene plena validez, por lo que considera incorrecto afirmar que nunca se haya producido ese acercamiento.

Da la impresión de que algo debe a ver oculto y que todavía no ha salido a la luz, porque ambas partes mantienen relatos completamente opuestos: mientras el grupo alemán niega que exista la operación, la empresa italiana insiste en que la propuesta es real y asegura que dispone de pruebas para demostrarlo.

Hasta que alguna de las dos aporte nuevos documentos o declaraciones, el futuro de Ducati seguirá siendo uno de las incógnitas del verano.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España