Aunque parezca una locura, la visita del Papa León XIV y los conciertos de Bad Bunny mejoran el tráfico en Madrid

Atasco en la M-30 de Madrid
Atasco en la M-30 de MadridAlberto Martín

A pesar de la cantidad de movimiento que recibió la capital española esos días, el tráfico no se vió afectado, según un estudio.

Madrid vivió entre el 6 y el 9 de junio una semana de altísima intensidad urbana con tres grandes focos de afluencia casi simultáneos: la visita del Papa León XIV, los conciertos de Bad Bunny y la Feria del Libro. Contra la intuición habitual, el resultado no fue un colapso generalizado del tráfico, sino una mejora en la circulación global de la ciudad, según un análisis de Geotab basado en miles de vehículos conectados que operan en la capital.

El informe describe un escenario paradójico: más gente en la ciudad, más desplazamientos y más presión sobre determinadas vías, pero menos tiempo perdido en atascos en términos generales. Durante esos cuatro días, el tiempo medio que cada vehículo pasó parado con el motor en marcha cayó un 6,3 por trayecto, lo que se tradujo en 451 horas menos de ralentí entre los vehículos analizados. 

A la vez, la velocidad media aumentó un 5,7%, pasando de 33,31 km/h a 35,20 km/h, y el tiempo medio de circulación para moverse por la ciudad se redujo un 4,8%.

Junto a ello, los datos también muestran que el volumen de desplazamientos creció un 5% y superó los 1,6 millones de trayectos. Ese aumento no significa necesariamente que hubiera más coches circulando al mismo tiempo, sino que la red se volvió más eficiente: un mismo vehículo pudo completar más trayectos en menos tiempo gracias a una circulación más fluida. En la práctica, esto se tradujo en calles menos saturadas para quienes realmente necesitaban moverse por trabajo o por necesidad, incluso en una semana marcada por eventos masivos.

El comportamiento, sin embargo, no fue homogéneo en toda la ciudad. El entorno del Bernabéu concentró una gran parte de la presión de movilidad, con un 16,1% más de desplazamientos respecto a jornadas habituales y prácticamente el mismo número de vehículos conectados, además de una reducción de 580 litros de combustible consumido y 1,53 toneladas menos de emisiones equivalentes de CO2 en el periodo comparado. 

En esa misma zona, los accesos inmediatos sufrieron caídas muy acusadas de velocidad, con descensos del 77% en el Paseo de la Castellana y del 86% y 76% en los accesos desde Chamartín y Chamberí.

El papa  León XIV en su papamóvil.
El papa León XIV en su papamóvil.Andrew Medichini

El área de la Catedral de la Almudena vivió otra realidad. Allí, las restricciones y desvíos derivados de la visita papal generaron recorridos alternativos que redujeron el tiempo detenido, pero aumentaron el consumo por kilómetro y las emisiones en algunos trayectos

Mientras que Cibeles, por su parte, actuó como punto de absorción del tráfico desplazado desde otras zonas afectadas, con un crecimiento notable del volumen de desplazamientos, aunque sin grandes cambios en la eficiencia por trayecto.

La lectura de fondo es clara: Madrid no solo resistió la carga de una semana excepcional, sino que logró gestionar mejor su movilidad. El informe vincula este comportamiento a una combinación de restricciones temporales al tráfico, mayor uso del transporte público y cambios en los hábitos de desplazamiento de la ciudadanía. 

“El análisis demuestra que toda la comunicación funcionó y los patrones de movilidad mejoraron gracias al buen comportamiento de los ciudadanos de Madrid. Cuando una ciudad adapta su funcionamiento y los ciudadanos modifican sus hábitos de desplazamiento, pueden producirse mejoras operativas significativas para quienes necesitan utilizar la red para trabajar. Los datos permiten entender estos fenómenos con precisión y ayudan tanto a las empresas como a las administraciones a planificar mejor futuros eventos”, señala Iván Lequerica, vicepresidente para EMEA de Geotab.

Respecto al análisis, este se apoya en datos agregados y anonimizados de vehículos conectados, especialmente flotas comerciales y de reparto equipadas con dispositivos Geotab GO, y compara el periodo del 6 al 9 de junio con otra ventana de referencia de finales de mayo para minimizar sesgos estacionales. Esa metodología da peso al estudio porque permite observar la movilidad real, más allá de la percepción subjetiva que suele acompañar a los grandes acontecimientos.

De este modo, la paradoja de Madrid deja una conclusión interesante: los eventos multitudinarios no siempre empeoran la circulación; a veces, obligan a la ciudad a reorganizarse mejor. En este caso, la mezcla de planificación, cambios de hábitos y redistribución de flujos convirtió una semana que parecía destinada al caos en un ejemplo de mayor eficiencia urbana.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España