Cuidado si viajas por estas provincias de España, sus carreteras se encuentran en un estado cada día más preocupante

Baches en la N-540 en varios tramos de la provincia de Lugo
Detectan importantes baches en la N-540 en varios tramos de la provincia de LugoOscar Cela

Los datos de la Asociación Española de Carreteras ponen en evidencia la falta de inversión y mantenimiento de la red viaria de nuestro país.

La situación de la red viaria española ha alcanzado un punto de no retorno que pone en jaque la seguridad de millones de conductores. Según los datos más recientes y alarmantes que emanan del sector de la conservación vial, viajar por determinadas provincias de España se ha convertido en una actividad de alto riesgo debido a un deterioro estructural que no se veía en décadas.

El estado de las carreteras en nuestro país se encuentra en una situación cada día más preocupante, evidenciando una degradación que ya no es solo estética o de confort, sino que compromete directamente la integridad física de los usuarios.

Las cifras publicadas por la Asociación Española de la Carretera (AEC) son demoledoras tras mostrar que España cuenta actualmente con 34.000 kilómetros de vías con daños graves, lo que supone un incremento masivo frente a los 13.000 kilómetros registrados en 2022.

Así se encuentra una de las calles principales de Estepona
Así se encuentra una de las calles principales de EsteponaAyuntamiento de Estepona

En la actualidad, ocho comunidades autónomas presentan un panorama desolador, con más de la mitad de sus carreteras sufriendo daños estructurales profundos que precisan una actuación urgente e inmediata.

Este déficit de conservación se traduce en un asfalto fatigado que ha superado con creces su vida útil, mostrando grietas longitudinales y baches que pueden provocar pérdidas de control del vehículo.

Las provincias más afectadas ven cómo sus vías de comunicación se desmoronan ante un déficit de inversión que ya alcanza los 13.490 millones de euros a nivel nacional, una cifra récord que refleja el abandono sistemático del patrimonio público viario.

Aragón en el punto de mira

Si ponemos el foco en las regiones más castigadas, el mapa de la peligrosidad sitúa a Aragón en una posición crítica, siendo la comunidad con el peor estado de sus calzadas. Un impactante 68% de sus carreteras presenta daños graves, lo que obliga a extremar las precauciones en provincias como Zaragoza, Huesca y Teruel.

No se quedan atrás Castilla-La Mancha y Galicia, ambas con un 59% de sus trazados en condiciones deplorables. Lo que implica que los conductores que atraviesan Toledo, Ciudad Real o Lugo se encuentran con un firme que ha perdido su capacidad de adherencia.

Otras regiones como Extremadura (58%), Castilla y León (55%) y Andalucía (54%) también superan la barrera del 50% de su red en estado de alerta, convirtiendo los viajes por provincias como Badajoz, León o Jaén en una auténtica carrera de obstáculos.

H. de PedroFuente: Asociación Española de la Carretera
H. de PedroFuente: Asociación Española de la Carretera20minutos

La inversión, imprescindible para la seguridad vial

Un pavimento en mal estado aumenta significativamente la distancia de frenado y acelera el desgaste de componentes críticos como neumáticos y amortiguadores. El deterioro es tan avanzado en zonas de la red secundaria que ya no basta con simples operaciones de bacheo; lo que se requiere es una rehabilitación integral.

El problema se agrava porque el 32% de la red total necesita una reconstrucción urgente en un plazo inferior a un año. Mientras tanto, el presupuesto necesario para sanear las vías dependientes del Estado asciende a 4.721 millones de euros, mientras que las carreteras autonómicas y de diputaciones requieren una inversión aún mayor, superando los 8.700 millones para frenar una degradación que avanza al 8% anual.

Las deficiencias en el asfalto, sumadas a una señalización que en muchos tramos ha perdido su reflectancia, conforman un escenario de peligro constante. Es especialmente preocupante la situación en la España interior, donde la dispersión poblacional hace que estas carreteras sean la única vía de conexión, dejando a los habitantes de estas provincias en una situación de vulnerabilidad vial extrema.

La distribución del deterioro muestra que no es un problema aislado, sino una crisis de mantenimiento nacional. Mientras comunidades como Madrid, Cantabria o La Rioja presentan necesidades de inversión algo menores, por debajo de los 300 millones de euros, el resto del país se hunde en el asfalto agrietado.

Esta dualidad territorial genera una inseguridad jurídica y física para el viajero que, dependiendo de la provincia por la que circule, se encontrará con una vía segura o con una trampa de baches.

La AEC advierte que “hemos pasado de un mantenimiento preventivo a uno puramente curativo y tardío, lo que significa que solo se actúa cuando la carretera es prácticamente impracticable, elevando el riesgo de siniestralidad de forma exponencial durante el tiempo de espera”.

De este modo, la red de carreteras de España se encuentra en una encrucijada histórica. La seguridad de todos los conductores depende de que las administraciones entiendan que una carretera descuidada no es solo un problema de confort, sino una amenaza latente que cuesta vidas cada día en nuestras provincias.

Ver sus artículos

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España