Valencia quiere acabar con los accidentes. Y su medida estrella es acabar con uno de los colores del semáforo

Para tratar de reducir la siniestralidad en las ciudades, Valencia ha tomado de decisión de modificar, entre otras cosas, algunos de los semáforos que tiene en la ciudad.
Acabar con los accidentes es uno de los objetivos que tienen todos los organismos públicos. Ahora, Valencia ha dado un paso más y ha limitado a solo dos colores en algunos de sus semáforos, entre otras muchas acciones que ha tomado.
Según los datos proporcionados por la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2024, los últimos datos proporcionados, en España se registraron 66.545 siniestros viales en zonas urbanas, con un saldo de 488 personas fallecidas y 5.043 que requirieron ingreso hospitalario.
"Un descenso del 6% en el número de fallecidos en nuestras ciudades es, sin duda, una muy buena noticia para la seguridad vial urbana. Gracias al compromiso de las administraciones y a la concienciación de los ciudadanos, estamos inmersos en un proceso continuo de mejora, que nos anima a seguir avanzando en la protección de los usuarios más vulnerables", destacó el secretario general de la Federación Española de Municipios y Provincias, Luís Martínez-Sicluna.
A pesar de que los datos han mejorado, estos siguen siendo elevados. Es por eso que el Ayuntamiento de Valencia ha tomado cartas en el asunto con una decisión que no va a dejar indiferente a nadie.
Adiós al cplor ámbar de los semáforos
El plan parte de una realidad: el aumento de desplazamientos en transporte público, bici y vehículos de movilidad personal ha cambiado el mapa de la siniestralidad.
Los usuarios vulnerables, como son los peatones, motoristas y conductores de patinete, concentran gran parte de las lesiones graves, por lo que muchas actuaciones se centran en protegerlos.
En concreto, el Ejecutivo valenciano tiene como objetivo reducir a la mitad los accidentes de tráfico con heridos graves y fallecidos que se producen en las calles de la capital antes de 2030.
Todo ello se refleja en el Plan Director de Seguridad Vial, que sigue las líneas marcadas por la DGT para disminuir, de manera progresiva, los siniestros.
En concreto, en esta ordenanza se incluye medidas que van desde una especial vigilancia a los patinetes, la desaparición del semáforo en ámbar en los carriles bici y multas automáticas para los vehículos que invadan el carril bus o zonas peatonales.
Para controlar esto, se va a integrar un nuevo grupo policial de inspección que vigilará los carriles ciclistas para detectar infracciones de velocidad, distracciones, el uso del casco y también auditar su estado.
Para hacer su misión, estos agentes patrullarán en patinetes y vehículos de movilidad personal para integrarse de una manera más fácil y efectiva "en la red de micromovilidad, con mayor capacidad de observación directa y detección precisa de infracciones", asegura el plan.
Sin embargo, esta no va a ser la única novedad. La policía también contará con un recurso que le servirá para combatir la indisciplina viaria.
Para ello, se incorporará dos vehículos con lector de matrículas para emitir denuncias automatizadas de ocupación del carril EMT/TAXI y la ocupación de zonas peatonales, como pueden ser aceras.
Además, se han detectado los cruces más conflictivos, en los que a corto plazo se eliminará la fase ámbar intermitente de los semáforos de los carriles bici, porque es el momento en que se producen más siniestros.
Los estudios municipales detectan que muchos choques con bicis y patinetes se producen en intersecciones reguladas con ese sistema. Por ello, se revisará cruce a cruce para modificar la regulación semafórica donde se detecte mayor peligro.
Todas estas medidas se sumarán a la mejora de la accesibilidad en las paradas de transporte público, la creación de entornos escolares seguros, la ejecución de nuevos pasos de peatones semaforizados, la instalación de avisadores acústicos y descontadores.
De la misma manera, también se quiere eliminar los obstáculos en aceras y mejorar de la visibilidad en intersecciones mediante el desplazamiento de plazas de motos antes de los cruces.
