La accidentada historia de Jesús Calleja en el Dakar y otros rallies

Jesús Calleja durante su primer dakar en 2011
Jesús Calleja durante su primer dakar en 2011Jesús Calleja

El presentador español se ha enfrentado a grandes obstáculos para disputar el Rally Dakar y competiciones similares.

La relación de Jesús Calleja con el Rally Dakar es una crónica de perseverancia, pasión por el riesgo y una lucha constante contra la adversidad en los terrenos más inhóspitos del planeta. A lo largo de sus seis participaciones (2011, 2018, 2019, 2020, 2022 y 2026), el aventurero leonés ha personificado la esencia misma de esta competición: una mezcla de preparación técnica meticulosa y la aceptación de que, en el desierto, la fortuna puede cambiar en una fracción de segundo.

No obstante, su trayectoria no se mide solo por los kilómetros recorridos, sino por la capacidad de levantarse tras impactos que habrían retirado a pilotos con menos determinación.

2011, el inicio de la travesía

El debut de Calleja en el Dakar se produjo en 2011, durante la etapa sudamericana de la prueba. En aquel entonces, encuadrado en la categoría de coches y pilotando un Toyota, llegaba con la resistencia física propia de un alpinista de élite, pero con la humildad del novato.

Jesús Calleja debutando en el Rally Dakar de 2011
Jesús Calleja debutando en el Rally Dakar de 2011Jesús Calleja

Calleja logró avanzar con solvencia hasta la etapa 11, un mérito considerable para un debutante, hasta que una avería mecánica de gran envergadura truncó su sueño de llegar a la meta

Fue un abandono discreto, sin la espectacularidad de un golpe, pero cargado con la frustración típica de quien descubre que la mecánica suele rendirse antes que el espíritu humano en el raid.

Tras un paréntesis de siete años centrado en sus proyectos televisivos, Calleja regresó a la competición en 2018 con un Jeep. En esta ocasión, ya contaba con kilómetros acumulados en pruebas preparatorias como la Baja Aragón, pero el desierto volvió a mostrarse implacable. Una rotura en la caja de cambios durante una etapa maratón le obligó a retirarse.

2019, el primer gran accidente

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión mediático ocurrió en 2019. En las dunas de Perú, Calleja sufrió su primer gran vuelco. El accidente fue de tal violencia que su vehículo quedó seriamente dañado y su copiloto de aquel entonces tuvo que ser evacuado por lesiones óseas. Calleja salió ileso, pero con la lección aprendida sobre la delgada línea que separa el éxito del desastre.

La redención llegó finalmente en 2020, en el estreno de Arabia Saudí como sede del rally. Pilotando un Toyota y acompañado por Jaume Aregall, Calleja logró lo que él mismo definía como una "obsesión personal": completar el Dakar.

El leonés cruzó la meta en la 30º posición, un resultado que consolidó su imagen de piloto capaz y consistente. No obstante, la montaña rusa que es su historial dakariano volvió a descender en 2022 cuando, a bordo de un Astara, una cascada de averías técnicas lo obligó a abandonar prematuramente en la cuarta etapa.

Presentación del equipo oficial de Astara para el Rally Dakar de 2022
Presentación del equipo oficial de Astara para el Rally Dakar de 2022Astara Team

2026, un antes y después en la trayectoria de Calleja

El capítulo más dramático y reciente de esta historia se ha escrito en la edición de 2026. Calleja se presentó con un ambicioso proyecto: el Santana Racing Team, pilotando un Santana Pick-Up T1+ junto al experimentado Eduardo Blanco. 

Todo marchaba según lo previsto hasta la quinta etapa, una jornada marcada por la baja visibilidad debido al polvo en suspensión. En un sector de alta velocidad, el vehículo impactó contra un bache profundo que no estaba advertido con el nivel de peligro necesario en el libro de ruta.

El resultado fue el accidente más violento de su trayectoria: el coche salió catapultado y realizó varias vueltas de campana frontales en el aire antes de quedar reducido a un amasijo de hierros. Calleja describió la sensación del impacto como "un puñetazo de Topuria", subrayando la brutalidad de un golpe que detuvo el coche en seco. 

A pesar de sufrir una fractura en el acromion y múltiples contusiones, el leonés pudo salir del habitáculo por su propio pie, demostrando una vez más su increíble capacidad de recuperación.

Tras el siniestro de 2026, Calleja no se guardó su malestar, criticando abiertamente la seguridad de las salidas, donde los coches más rápidos a veces quedan atrapados detrás de otros más lentos, obligándoles a pilotar "prácticamente a ciegas" entre nubes de polvo. 

Este historial de accidentes y abandonos, lejos de amedrentarlo, ha reforzado su leyenda de aventurero infatigable. Jesús Calleja ha demostrado que, en el Dakar, terminar es ganar.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España