En 2035, 1.500.000 coches de marcas chinas podrían ser fabricados en Europa

Fábrica de General Motors.
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China avanza en sus planes de expansión internacional con una industria que planea aumentar la producción de coches en Europa hasta los 1,5 millones de unidades anuales en 2035.

Los fabricantes chinos están acelerando su implantación industrial en Europa. Las firmas procedentes del gigante asiático no solo venden coches en el continente, sino que también están poniendo en marcha plantas de producción de vehículos para aumentar la disponibilidad de unidades en un mercado que les está resultando especialmente rentable. La previsión es que estas compañías alcancen los 1,5 millones de coches fabricados en suelo europeo en menos de una década.

Este año se espera que marcas como BYD, Leapmotor y Geely fabriquen ya unos 90.000 vehículos en el territorio de la Unión Europea, ya sea en nuevas plantas de producción de automóviles o aprovechando instalaciones existentes que estaban infrautilizadas, como es el caso de Santana Motors en Linares o Chery en la Zona Franca de Barcelona, por poner solo dos ejemplos en España.

Pero la cosa no acaba en esas menos de 100.000 unidades que producirán los fabricantes chinos en suelo europeo a lo largo de este 2026. Según las previsiones de Global Mobility, esta cifra podría alcanzar el millón de unidades anuales en 2030 y llegar hasta 1,5 millones en 2035.

España, uno de los grandes beneficiados de los planes industriales chinos

España está cobrando un papel realmente importante en los planes de expansión industrial de las marcas chinas de coches en Europa. Y es que el papel del sector productivo español ya es relevante a nivel continental, y se espera que en los próximos años escale algunas posiciones en el ranking de principales países productores de coches a nivel mundial.

Por ejemplo, BYD, el mayor fabricante de coches enchufables del mundo tiene previsto comenzar a fabricar vehículos en Hungría, pero lo interesante es que también está estudiando añadir una factoría en España, mientras que varios modelos de Jaecoo y Omoda (Chery) ya se producen en territorio español, concretamente en las mismas instalaciones donde se ensamblan los exitosos Ebro, la antigua fábrica de Nissan en Barcelona.

Por otro lado, Leapmotor también va a empezar a fabricar coches en España después de este verano. Los planes incluyen la producción de modelos 100% eléctricos en la planta que Stellantis, compañía responsable de la comercialización de los productos de la firma china en Europa, Tiene en Figueruelas, en Zaragoza, mientras que Geely producirá vehículos en Almussafes (Valencia) mediante una alianza con Ford de la que nacerá la nueva generación del Kuga.

Estos ambiciosos planes de producción que los fabricantes chinos tienen en sus hojas de ruta supondrán un importante beneficio para España, tanto a nivel de inversión como de generación de empleo.

Al mismo tiempo, el mercado chino ha registrado ya su décimo mes consecutivo con caídas en las ventas de turismos nuevos. No obstante, su industria crece a un ritmo del 90% en lo que a exportaciones de vehículos se refiere, ya que este modelo comercial se está convirtiendo en el salvavidas de todo un sector que ha encontrado un verdadero negocio por explotar fuera de las fronteras del gigante asiático.

Evitar aranceles y restar fuerza a las marcas occidentales

Mientras tanto, el principal motivo por el que los fabricantes chinos están trasladando parte de su producción a Europa es evitar los elevados aranceles a las importaciones actualmente vigentes. Y es que la Unión Europea activó hace ya más de un año unos aranceles agresivos a las importaciones de coches eléctricos fabricados en China como medida de protección para la industria local.

Sin embargo, en Bruselas quieren que esta estrategia no se limite a ensamblar en Europa vehículos cuyos componentes proceden casi en su totalidad de China. Para ello, los legisladores europeos trabajan en la Industrial Accelerator Act (IAA), una iniciativa destinada a reforzar la industria europea y aumentar la fabricación dentro del continente.

Aunque los detalles todavía se están concretando, la propuesta contempla establecer cuotas de componentes europeos que deberán utilizar los vehículos fabricados en Europa. El economista Sander Tordoir advierte de que, sin esta medida, existe el riesgo de que China abra plantas de ensamblaje de componentes chinos en la Unión Europea con un valor añadido económico limitado para los países europeos.

Este planteamiento podría obligar a los fabricantes chinos a modificar sus estrategias industriales. Marcas como BYD cuentan con un elevado grado de integración vertical, por lo que tendrían que valorar si les compensa trasladar a Europa una parte mayor de la producción de componentes.

Además, para que un vehículo eléctrico o enchufable pueda ser considerado como fabricado en Europa, una parte importante de sus piezas y componentes, incluida la batería, tendría que fabricarse localmente, según Gregor Williams, del centro de análisis Rhodium Group. Esto podría convertir la expansión industrial china en Europa en algo mucho más profundo que la simple apertura de fábricas de montaje.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España