En China están preocupados. El mercado automovilístico acaba de registrar su décimo descenso mensual consecutivo, con una caída aproximada de un 20%, pero tienen la solución: las exportaciones

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La situación del mercado chino está poniendo en jaque a la industria automotriz. Caen las ventas en China a la vez que se duplican las exportaciones de vehículos al extranjero.
Dentro de la cambiante industria del automóvil, lo que sucede en China tiene su efecto en el resto del mundo. El peso que tiene el gigante asiático en el balance de ventas de todos los fabricantes de coches provoca que al mínimo tambaleo, toda la industria se sacuda. Y así llegamos al décimo mes consecutivo en el que se produce un descenso en las ventas de coches dentro del mercado chino. Sin embargo, los fabricantes locales sobreviven a base de exportar sus vehículos, mientras que la presión aumenta para las marcas occidentales.
Las ventas caen en el mercado chino. Así lo reflejan los datos de julio de 2026 de la Asociación China de Turismos, que muestran que las ventas nacionales de turismos registran ya una caída interanual del 20%, situándose en los 1,47 millones de unidades.
Diez meses de caída en las ventas de coches nuevos en China
Julio ha sido el décimo mes consecutivo en el que el mercado automotriz chino registra un descenso en las ventas, todo ello mientras las exportaciones de vehículos han aumentado casi un 90% en el mismo período, llegando hasta el millón de unidades.
Lo mismo ocurre en el sector del vehículo industrial. Las cifras de ventas del mes pasado revelan que, a pesar de que la demanda local es muy débil, las fábricas de furgonetas y camiones mantienen el ritmo de producción para satisfacer las ventas a compradores extranjeros.
Y los coches eléctricos son los que están soportando el mayor peso en las ventas, tanto a nivel interno como externo. Durante la primera mitad de este 2026, las ventas totales de vehículos con sistemas de propulsión 100% eléctricos descendieron en China en comparación a las cifras obtenidas en el primer semestre de 2025.
Sin embargo, y a pesar de la caída de las ventas, las empresas chinas exportaron 2,4 millones de vehículos eléctricos al extranjero, una cifra que ya se encuentra muy cerca del total alcanzado durante todo el año pasado, lo que demuestra que la tendencia es alta y que los fabricantes del país asiático han encontrado un negocio lucrativo en forma de salvavidas fuera de las fronteras chinas.
Geely es un ejemplo de cómo las exportaciones están manteniendo con vida el tejido de producción de automóviles chino. Las exportaciones de la compañía propiedad de marcas como Volvo o Lynk & CO durante el primer semestre de 2026 alcanzaron las 474.000 unidades, lo que supone un aumento del 150% si se compara con el mismo periodo del año anterior, además de haber superado ya lo conseguido en todo 2025.
La industria china mantiene el ritmo gracias a las exportaciones
La compañía ha elevado además su objetivo para el presente año hasta las 920.000 unidades, apoyándose en ayudas estatales que desde la Unión Europea consideran que están distorsionando el comercio y los márgenes. De hecho, esta es la principal razón por la que Bruselas activó los aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos fabricados en China hace ya más de un año.
Mientras que los fabricantes chinos recurren a los compradores extranjeros para mantener sus fábricas en funcionamiento, exportando desde pequeños coches eléctricos hasta camiones pesados, las marcas occidentales afrontan una pérdida de cuota en China y un aumento de la competencia en Europa y otros mercados en los que también compiten.
Automotive News señala que la situación de Toyota, Volkswagen y las principales marcas estadounidense está empezando a determinar qué modelos sobrevivirán, cuáles desaparecerán y dónde se invertirá el dinero destinado al desarrollo de futuros coches eléctricos ante la presión que existe actualmente en China.
Dentro del mercado del gigante asiático, marcas alemanas como Mercedes, Volkswagen y BMW están perdiendo cuota de ventas en mitad de una guerra de precios con los coches eléctricos como protagonistas, mientras el mercado en su conjunto se reduce sin diferenciar entre firmas locales o extranjeras.
Situación límite para las marcas tradicionales
Ahora, estos fabricantes se enfrentan a un problema mayúsculo derivado de grandes inversiones realizadas para asentarse en el mercado chino, donde las ventas son cada vez menores y los rivales, especialmente las marcas chinas, son capaces de ofrecer vehículos a precios más competitivos, dejando sin margen de maniobra a las grandes compañías tradicionales.
Por otro lado, las exportaciones de coches chinos llegan a mercados que hasta ahora habían sido dominados por estos fabricantes tradicionales. Los vehículos eléctricos chinos se cuelan en las posiciones más altas de las listas de ventas en Europa, mientras que las marcas que dependen de los grandes volúmenes de producción y ventas a escala mundial para financiar sus futuras gamas tienen que asumir ahora márgenes más reducidos o una pérdida de cuota de mercado.
La situación es complicada en un mercado cuyas ventas siguen aumentando a escala mundial, pero en el que muchos fabricantes pierden dinero comercializando vehículos eléctricos. Mientras tanto, las marcas chinas les arrebatan cuota de mercado a base de exportaciones, unas exportaciones que, por otro lado, sostienen el ritmo de las fábricas en el gigante asiático frente a un mercado local donde las ventas continúan en una tendencia a la baja.
