Jaguar descapotable, los tres mejores de la historia

Clase a cielo abierto.
Un Jaguar descapotable ha sido, desde siempre, el vehículo perfecto para la unión de la clase británica y las virtudes de conducir a cielo abierto. La marca ha fabricado una cantidad considerable de modelos de este tipo a lo largo de su historia, pero no queda otra que estrechar el cerco y decantarnos por los que consideramos que son los tres mejores de la historia.
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Jaguar XK120 Roadster (1950)

Le colocamos el apellido ‘Roadster’ porque acabó habiendo versión cerrada, pero cuando se lanzó en 1950 fue concebido originalmente como un descapotable. Su imagen es icónica e hija de su época, con un característico frontal en el que destacan los pequeños grupos ópticos circulares, la alargada parrilla vertical y los parachoques cromados horizontales. Los abultados pasos de rueda delanteros se largan para forman los laterales de la carrocería y dar lugar a los traseros, que en ciertas versiones cubrían por completo las ruedas. Es un diseño atemporal.
Era un modelo bastante potente, ya que confiaba en un motor de 3.442cc que desarrollaba 160 CV y, gestionados por una caja de cambios manual de cuatro marchas para alcanzar los 193 km/h de punta (120 mph, lo que le da su nombre).
Además, hay que tener en cuenta que este modelo sentó las bases del que posiblemente sea el Jaguar descapotable más apreciado de la historia, el Jaguar E-Type Roadster.
Jaguar E-Type Roadster (1961)
Se presentó en 1961 en el Salón de Ginebra y atrajo sobre sí todos los focos, algo normal dado lo espectacular que era, tanto que hasta Enzo Ferrari afirmó que era uno de los coches más bellos que había visto en la vida. Y difícil es quitarle la razón: es elegante como pocos, sus proporciones transmiten dinamismo, no tiene nada que no sea necesario y los cromados de los paragolpes, llantas y faros contrastan a la perfección con todas las pinturas con las que salió de fábrica.
Y no solo de imagen vivía, su mecánica estaba a la altura: montaba un motor 3.8 de 265 CV que se asociaba a una transmisión manual de cuatro relaciones, con el que llegaba hasta los 240 km/h de punta.
Como curiosidad, hace algo más de un año Jaguar lo revivió en la forma del Concept Zero, una restauración que mantuvo todos los elementos exteriores del clásico pero que cambio su mecánica de combustión por una de cero emisiones, con un motor de 300 CV y unas baterías de 40 kWh que le permiten recorrer 270 kilómetros con cada carga.
Jaguar F-Type
El último en llegar, que vio la luz antes en formato descapotable que en cupé, se merece entrar en este particular podio porque continúa la saga y lo hace con un nivel tremendo. Homenajea al E-Type y consigue mantener su esencia.
Su imagen exhibe músculo sin pudor, pero sin por ello perder un ápice de clase. Desde el acabado más básico combina una mirada afilada con una parrilla de gran tamaño, una vista lateral de lo más atlética y una zaga muy llamativa, con unos pilotos traseros que probablemente sean de los más bonitos que se han diseñado en los últimos años.
Su oferta de versiones es de lo más variada, pero puestos a elegir nos quedamos con el Jaguar F-Type más potente, el SVR: su motor V8 sobrealimentado desarrolla 575 CV y 700 Nm de par máximo, se asocia a una caja de cambios automática de ocho velocidades y a un sistema de tracción a las cuatro ruedas, acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y su velocidad máxima es de 322 km/h.
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