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Comparativa

Comparativa: Hyundai i30 Fastback vs Mazda3 SportSedán

Comparativa Hyundai i30 Fastback vs Mazda3 SportSedan

Muchos quieren enterrar el segmento de los modelos de tres volúmenes derivados de compactos, pero afortunadamente hay marcas que se resisten.

En Hyundai tenían claro que querían un derivado de su i30 para ampliar mercado, pero siempre con una condición: su imagen se tenía que alejar de los clásicos y aburridos diseños de tres volúmenes. Dicho y hecho: con el apellido Fastback, el i30 ofrece una silueta coupé con una zaga finalizada de manera realmente atractiva. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el coreano? Vamos a descubrirlo enfrentándolo con un veterano en el segmento: Hyundai i30 Fastback vs Mazda3 SportSedan.

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Ambos llegan a la cita con sendos motores de gasolina bajo el capó, pero con notables diferencias. ¿Cuál es el camino más acertado? El Hyundai i30 Fastback recurre a un bloque de tres cilindros de solo un litro de capacidad. Está sobrealimentado y ofrece 120 CV. Por su parte, el Mazda3 llega a la misma cifra de potencia de una manera muy diferente. Opta por introducir un cilindro más, llega así hasta los dos litros de cubicaje y apuesta por la tecnología Skyactiv, con una elevada relación de compresión. A sus cuatro pistones, por cierto, no les ayuda ningún turbo. Esto, a priori, deja claras las diferencias de carácter entre uno y otro: si bien en fuerza se igualan, en el par motor se encuentran diferencias. No tanto en la cifra (favorable al Mazda), si no en la forma en la que la alcanzan: el turbo del Hyundai hace que obtenga todo el par desde solo 1.500 vueltas, a 4.000 si hablamos del Mazda.

Estilo coupé en el Hyundai

Pero dejemos esto para después y empecemos primero por analizar sus carrocerías. El Hyundai recurre a una caída del techo en su zaga muy pronunciada, algo que queda muy bien por su marcado estilo coupé (de ahí su apellido Fastback), pero que, como luego veremos, condiciona el espacio interior (sobre todo en las plazas traseras). 

Vídeo: Hyundai i30 Fastback, una berlina de líneas poderosas:

Por su parte, el Mazda recurre a un tres volúmenes más tradicional y sin esa línea descendente sobre el pilar C, lo que se traduce en una mayor habitabilidad por dentro. Lo que no me ha convencido en el japonés es que no haya recurrido a la quinta puerta para el maletero. El Hyundai sí que ha optado por ella y le hace ganar enteros en términos de practicidad y uso de la zona de carga (no es solo más grande y capaz, también podrás introducir objetos más grandes y voluminosos).

En cuanto a longitud, el Mazda casi roza los 4,60 metros, mientras que el Hyundai se queda en unos más modestos 4,45. Mucha diferencia. Y si el i30 ofrece más capacidad de carga en su maletero, pero tiene menos longitud, inevitablemente las cuentas cuadran: el interior es más pequeño y, por tanto, los pasajeros disfrutan de menos centímetros. Eso es algo que se nota especialmente en las plazas traseras, donde el Mazda3 gana en todas las cotas, tanto en distancia para la cabeza (5 cm más) como para los hombros (1 cm más) o para las rodillas (2 cm más). De hecho, los pasajeros que pasen de 1,80 metros se sentarán justo en el límite de lo que el techo permitirá para sus cabezas. Es el peaje a pagar por el diseño... 

'Head-up Display' en el Mazda

Eso sí, el japonés no ofrece unas salidas de aire específicas (detalle llamativo) para los ocupantes de la segunda fila, mientras que el Hyundai sí lo hace. En ambos casos puedes disfrutar de un reposabrazos con sendos portalatas y, para aumentar el confort de los pasajeros traseros, hueco por debajo de los asientos delanteros par poder meter los pies. Dejo las plazas traseras y me pongo al volante. En el Mazda3 me encuentro con un salpicadero más sobrio, tanto en la utilización de materiales como en el diseño. Eso sí, en cuanto a disposición de los mandos, ambos son un calco, con el climatizador a media altura, las salidas de aire por encima y arriba del todo la pantalla del navegador. Hay más diferencias en cuanto a la instrumentación: Hyundai recurre en su i30 a la clásica pareja de relojes con una pantalla a color entre ambos con la información del ordenador de viaje. Mazda le echa un poco más de imaginación y ofrece una gran esfera central para el cuentavueltas, a modo de guiño deportivo (algo innecesario, la verdad).

Pero donde de verdad sorprende el Mazda3 es en la inclusión de Head-up Display, que ofrece una información muy práctica sobre la velocidad o los datos del navegador sin que tengas que apartar la vista de la carretera. Es de serie en el completo acabado Zenith y una vez que te habitúas a mirar ahí ya no puedes dejar de hacerlo. Ambos volantes tienen botones de acceso rápido a las diferentes funciones de la radio o el control de velocidad adaptativo (de serie en el Mazda3, opcional en el Hyundai) y la postura de conducción es muy parecida en los dos, con asientos que recogen suficientemente bien la espalda y dejan todo muy a mano.  Me pongo en marcha y comprueba que la diferente construcción de ambos motores ofrece diferentes sensaciones al volante. Empiezo con el tres cilindros turbo del Hyundai. Como en el Mazda, se arranca por botón y su sonido es algo peculiar (como en todos los tres cilindros). Y un detalle: solo ocurre con el motor frío, pero en esos momentos puedes notar ciertas vibraciones en el volante.

Vídeo: así es el avanzado Mazda3:

Una vez sales a rodar desaparecen y obtienes un bloque muy dispuesto a hacerte la conducción fácil y sencilla, con una buena entrega de potencia a bajas vueltas (el par máximo lo consigue ya desde las 1.500 vueltas) y una zona buena a partir de las 4.000, donde da lo mejor de sí mismo. No obstante, no todo es perfecto y según me voy acercando a la zona roja su ímpetu va decayendo, hasta llegar al corte, a poco más de 6.000 rpm.

Motor atmosférico más puntiagudo

El del Mazda3 es un motor sin sobrealimentación. Los japoneses delegan en su tecnología Skyactiv el funcionamiento de este cuatro cilindros de dos litros y también 120 CV. Tiene más par, pero los 210 Nm los logra mucho más tarde en el cuentavueltas: 4.000 rpm. Eso significa que aunque su funcionamiento es progresivo y voluntarioso, solo en la zona alta es donde vas a encontrar toda su intensidad. Por contra, a bajas revoluciones le cuesta más, de ahí las cifras de recuperación más lentas. Lo bueno es que el consumo es más contenido en el Mazda, lo que no deja de sorprender, porque es un modelo algo más pesado y grande. En comportamiento, el 3 de Mazda se exhibe con un esquema de suspensiones mejor afinado, que sabe contener mejor las oscilaciones de la carrocería sin que ello suponga una merma en el confort del pasaje. El Hyundai es muy bueno mimando a los pasajeros, pero se le nota menos cómodo cuando se aviva el ritmo. En cuanto al cambio (de seis relaciones en ambos) y la dirección, el japonés también sale mejor parado.

Opinión

Cada uno ha jugado sus cartas, pero al final el Mazda3 ha sabido imponerse con una mejor puesta en escena: más espacio interior, un motor más ahorrador y una dinámica muy solvente. El precio de diferencia, al final, no ha sido suficiente.

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