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Comparativa Honda HR-V, Skoda Karoq y Opel Grandland X: ¡estamos a la moda!

Comparativa Honda HR-V, Skoda Karoq y Opel Grandland X

Gran tamaño y motor de gasolina.

A estos tres coches no se les puede achacar falta de motivación: en la comparativa entre Honda HR-V, Skoda Karoq y Opel Grandland X hemos comprobado que tienen una buena habitabilidad, unas dimensiones exteriores contenidas y resultan compatibles para un uso urbano. Sin duda, estos SUV compactos quieren hacerlo bien. Además, aquí los analizamos con sus motores de gasolina más potentes, que, en teoría, atraen a los conductores más sedientos de sensaciones.

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El Skoda Karoq se presenta con el 2.0 TSI de 190 CV, asociado a una caja de cambios automática de doble embrague DSG y con tracción integral. El Grandland X, por su parte, opta por un bloque de 1,6 litros turboalimentado, con 180 CV, cambio automático por convertidor de par y tracción a las ruedas delanteras. Honda se presenta con el HR-V con su motor de 1,5 litros turbo de 182 CV y con la única caja manual de seis velocidades de esta comparativa. Aunque existe la opción de la transmisión automática por variador continuo CVT (1.300 euros) no hay posibilidad de equiparlo con tracción a las cuatro ruedas; sucede lo mismo en el  Opel. El Honda, con sus 1.343 kilos, es un verdadero peso ligero. El Opel pesa unos 1.400 kg y el Karoq, con casi 1.600 kilos, es el peso pesado en esta comparativa de SUV compactos.

Los escasos 1,5 litros del pequeño bloque del Honda ofrecen un excelente empuje al pisar el acelerador y el motor gira con un brío sorprendente. Su caja de cambios de seis velocidades y de desarrollos cortos tiene un manejo muy agradable y lo cierto es que el HR-V es un coche de respuesta ágil en cualquier situación. Eso sí, su rumorosidad es más elevada y a 80 km/h, en sexta marcha, ya gira a más de 2.000 vueltas. Así que, el nivel de ruido del Honda es, comparado con sus rivales, más elevado. Y es que a una velocidad de 130 km/h (en autovía alemana) los ocupantes del HR-V deben soportar 71 decibelios frente a los 67 dB del Grandland X.

¿Y el comportamiento?

También hay que asumir la dureza del chasis, porque los muelles y amortiguadores transmiten, sin filtrar, el estado exacto de la carretera. Pero nos ha resultado sorprendente que no existan crujidos ni traqueteos desde las profundidades del chasis del HR-V. Sin duda, transmite una agradable sensación de solidez.

El Karoq y Grandland X son más equilibrados en este sentido. Pero de los dos, el Skoda es el que te recomendamos para viajes largos. A pesar del paquete Sportline, es un coche muy confortable. Sus asientos de estética deportiva están muy conseguidos, aunque los del Opel ofrecen más sujeción lateral.

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El motor 2.0 TSI de 190 CV del Skoda hace un trabajo realmente bueno con esta carrocería. Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 7,6 segundos y siempre te ofrece una dosis excelente de potencia. En el Opel tienes la sensación de que es más rápido, pero en realidad no lo es. El motor 1.6 Turbo ruge in crescendo, según lo subes de vueltas, transmite vibraciones al volante y el nivel de ruido llega a ser molestos a partir de las 4.000 rpm. Gracias, eso sí, a la caja de cambios automática de ocho marchas, el Opel se conduce con comodidad. No obstante, cuando levantas el pie del gas, tiende a cambiar a una marcha más baja y a quedarse ahí. Con lo que esas vibraciones molestas vuelven a aparecer. Así que, le sentaría muy bien cambiar antes a una marcha más alta. Esta circunstancia le costó finalmente la victoria en el apartado mecánico de nuestro protocolo.

En cuanto al dinamismo, el Skoda te ofrece una dirección precisa, directa y equilibrada al mismo tiempo. Además, gracias a su tracción total, su capacidad de aceleración desde parado es notable. También frena un poco mejor que sus rivales y reacciona con más seguridad ante un repentino cambio de trayectoria. Al igual que el Grandland X, la zaga desliza levemente en curvas rápidas, pero todo está muy controlado.

Aquellos que quieran practicar una conducción dinámica en el Honda, se sentirán un poco decepcionados por su dirección un tanto imprecisa y un control de estabilidad demasiado intrusivo. Los límites dinámicos aparecen muy pronto en el Honda, algo que también se aplica al habitáculo. Y es que, si bien las plazas traseras mantienen el tipo en espacio respecto a sus rivales, en términos de carga útil y capacidad de arrastre, el japonés está por detrás de sus rivales. A favor del Honda, sus prácticos asientos, que se abaten en un segundo y dejan un maletero con un suelo casi plano.

El precio marca la diferencia

Llega el momento de hablar de los precios. El Honda cuesta 5.850 euros menos que el Opel y el equipamiento  del japonés es muy completo: navegador, faros con tecnología LED, climatizador... Eso sí, no están disponibles (ni como opción) el sistema de entrada sin llave o el techo panorámico. Pero, vista de la diferencia del precio de compra respecto a sus rivales, ni se lo tenemos en cuenta.

El Opel Grandland X es el más costoso de los tres. Su precio de venta oficial es de 37.300 euros (acabado Ultimate) y no le falta casi de nada a su dotación de serie. Si quieres completarla, te recomiendo los excelentes asientos deportivos ergonómicos AGR, que también incluyen ajuste eléctrico para el conductor, tapicería de cuero y volante calefactado, por 1.767 euros.

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El Skoda Karoq se encuentra en un punto intermedio, su precio oficial es de 35.375 euros (sin tener en cuenta los posibles descuentos). Un coste razonable con el que consigue una amplia victoria.

Mi opinión

Además de su precio, nos ha gustado del Honda HR-V su potente y eficiente motor. Pero no es un producto redondo. Tampoco se puede decir que lo sea el Opel Grandland X. Pero sí el Skoda, por eso gana.

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