Comparativa del BMW X5 M Competition vs. Mercedes-AMG GLE 63 S Coupé vs. Porsche Cayenne Coupé Turbo GT ¿Quién gana de estos tres pesos pesados?

El Mercedes-AMG GLE 63 S Coupé y el renovado BMW X5 M Competition intentan arrebatarle el título del Porsche Cayenne Coupé Turbo GT, que años atrás ganaba todas las comparativas. ¿Lo logran?
Motorizaciones comparadas:
Sí, estamos de acuerdo. Solo porque la “S” en “SUV” signifique “Sport”, estas máquinas enormes están lejos de ser deportivos en el sentido en que tú y nosotros los entendemos. Pero seamos sinceros: cuando un monstruo de dos toneladas y media recorre el trazado de Nordschleife en 7:38 minutos, esta clase de vehículos tiene cierto derecho a ganarse el adjetivo de "deportivos".
¿Quién marcó el tiempo de 7:38? Lars Kern, piloto récord de Porsche, en el Porsche Cayenne Coupé Turbo GT, con 640 CV y equipado con neumáticos Pirelli Corsa. Por cierto, es aproximadamente tan rápido como el actual Audi RS 3 con neumáticos Pirelli Trofeo.
En nuestra comparativa de SUV de alto rendimiento de hoy, no buscamos récords ni tiempos por vuelta. Queremos encontrar el mejor paquete completo: cuál toma mejor las curvas, cuál es más rápido en aceleración, cuál es el más trepidante y cuál es el más aburrido... En términos de potencia y precio, BMW, Mercedes y Porsche están bastante igualados. Pero Porsche ha ganado nuestras comparativas pasadas. ¿Logran ahora el Mercedes-AMG GLE 63 S Coupé y el renovado BMW X5 M Competition arrebatarle el título?
Semejanzas y diferencias
El Cayenne es el más joven del trío, al menos desde el punto de vista tecnológico. Sus 739 CV de potencia total se deben al sistema híbrido. El V8 biturbo de Porsche por sí solo entrega 599 CV y 800 Nm. Y con esto enlazamos con los rivales Porque el Mercedes-AMG GLE 63 S y el BMW X5 M Competition tienen potencias similares: 612 y 625 CV, respectivamente.
¿Estamos comparando peras con manzanas debido al tren motriz híbrido? Tonterías, el Porsche tiene que cargar entre 180 y 200 kilos adicionales debido al sistema eléctrico. ¿Con un peso total entre 2,4 y 2,6 toneladas, eso se compensa? Veremos.
Llevan neumáticos similares, aunque el Porsche sin los opcionales Pirelli P Zero Corsa, pero el resto del paquete de rendimiento sí está presente. El BMW es el único que no lleva frenos cerámicos. Los tres están equipados con suspensiones activas ajustables con estabilización de balanceo, diferenciales inteligentes, y más. Todos llevan llantas de 22 pulgadas con neumáticos de hasta 325 mm, aunque el BMW es el único que combina 21 pulgadas delante y 22 detrás.
Rozar los 300 km/h
Cuatro salidas de escape, abundante cuero fino, funciones de masaje, ventilación de asientos, muchos centímetros cuadrados de pantallas curvas... todo esto lo llevan todos. Ah, pero el Cayenne es el único del grupo que tiene un alerón de techo retráctil adaptativo. Lógico, con una velocidad máxima posible de 295 km/h, un “tanque” de 2,6 toneladas necesita algún tipo de red de seguridad.
Ahora, hablando en serio: ese pequeño alerón está pensado para generar unos pocos kilos de carga aerodinámica. Y ya que hemos mencionado la velocidad máxima, en BMW pasar de 250 a 290 km/h con el paquete M Driver cuesta en torno a los 2.500 euros, mientras que el AMG se queda en 280 km/h. Sinceramente, eso es más que suficiente; todo lo que supere los 250 con estos “armarios rodantes” es más agotador que divertido.
¿Y qué consumieron los tres en nuestra prueba de consumo? El Porsche, gracias a su sistema híbrido, claramente destaca: en modo híbrido automático y con la batería llena, gastó 6,1 litros y 26,4 kWh en los primeros 100 kilómetros. Después, se igualó con los otros dos, que consumieron entre 13,1 y 14,8 litros.
Pero probablemente esto le importe poco a quien compra un SUV de este tipo. Aquí manda la conducción: ¿cómo suena, cómo empuja, cómo es de cómodo, sigo escuchando perfectamente mi grabación de ópera a 200 km/h? Justamente eso queríamos descubrir en este test, sin lo de la ópera, se entiende. Y por autovías alemanas sin límite de velocidad, claro está.
Motores
Empezamos por A de AMG. Un auténtico Affalterbacher, V8 biturbo de cuatro litros con 612 CV más 22 CV adicionales del sistema mild-hybrid. El coupé es tan robusto y pomposo como uno se imagina un SUV AMG. Cuando aparece parrilla masiva en el retrovisor hace que te apartes sin dudarlo. Y suena de forma ronca y agresiva desde los cuatro tubos de escape, audible a kilómetros. En eso los otros dos, a pesar de tener motores y sistemas de escape similares, no pueden competir.
Ni siquiera el Porsche, pese a tener escape deportivo opcional. Su V8 biturbo de cuatro litros recibe hasta 176 CV adicionales según el modo de conducción, gracias a un motor eléctrico situado entre el motor y la transmisión. ¿Y el BMW? No tiene ningún tipo de asistencia eléctrica; su V8 biturbo de 4,4 litros entrega 625 CV y punto. ¿Transmisión? BMW y Porsche usan automáticas de ocho marchas con ajuste deportivo, mientras que el Mercedes tiene una de nueve para mayor agilidad en marchas bajas y mejor consumo.

Comportamiento
En el Cayenne se sienta uno mejor, punto. Como en el 911: bajo, encajado y sin embargo cómodo. El volante no es demasiado grueso, las levas tienen buen tacto, todo está a la vista, la ergonomía es intuitiva. También en el BMW y el AMG la postura es casi perfecta, con buen soporte lateral y confort, pero podrían tener una posición de conducción más baja.
Sus volantes, en cambio, están demasiado acolchados; el AMG tiene demasiados botones y controles táctiles. En el X5, la pantalla curva es demasiado grande y está ligeramente torcida. Hay que navegar demasiado para llegar a lo que uno busca. Claro, esto se automatiza cuando tienes el coche, pero hablamos de la primera impresión al subirse.
A "curvear"
El AMG lidera el trío. En cambios de carga, el V8 resopla con gusto; al cambiar de marcha, dispara por los cuatro escapes, mientras el tono grave se vuelve cada vez más metálico. ¡Grandioso! ¡Así se hace, AMG! Hasta el nuevo X5 M Competition queda relegado. Interpreta el tema V8 de forma mucho más discreta, suena más contenido. Hay que admitir que el X5 M, desde el rediseño, se ha vuelto más suave, cómodo, y... más aburrido.

No se me malinterprete: acelera fuerte, las ocho marchas en modo Sport entran con contundencia. Pero cuando llegan las curvas, ha perdido esa mordida y agilidad de antaño a diferencia del Cayenne, que a pesar del peso añadido ha ganado mucho en comportamiento dinámico. Claro, 739 CV, con E-Boost, y eso se nota. El V8 biturbo genera un par monstruoso, aunque no sube de revoluciones con la misma alegría que los otros dos. Pero brilla en curvas: la nueva suspensión neumática de doble cámara es fundamental.
A diferencia del X5, el Cayenne no se hunde, entra en los giros con más precisión, es un maestro del toque sutil, incluso acompaña con el eje trasero. Casi tan bien como el AMG. ¿Perdón? ¿El Mercedes supera al Porsche en curva? Sí, esta vez sí. Tal vez en circuito sea distinto.
Pero el GLE 63 se siente más directo, preciso, y exacto tanto en carretera como en autopista. Transmisión y motor responden al instante, los neumáticos Michelin agarran; si lo buscas, hay una leve tendencia al sobreviraje, y el control es excelente.

También en aceleración, el AMG brilla. Con el Launch Control, el GLE 63 S acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y llega a 200 en 14,2. Claro, el Porsche aprovecha su potencia extra: llega a 100 dos décimas antes y rompe la barrera de 200 dos segundos antes. ¿Y el X5? Se queda en medio: 3,8 y 13,4 segundos.
Déficit de frenado en el BMW
Pero la diferencia clave está en la frenada. ¿Será porque BMW aún no ofrece discos cerámicos en los X5 y X6 M y se conforma con discos perforados? No se sabe. Sus distancias de frenado son regulares, el tacto del pedal demasiado blando, y la calibración del ABS no es perfecta.
Porsche y Mercedes lo hacen mucho mejor; el AMG ofrece el sistema más equilibrado, aunque su distancia de frenado desde 200 km/h es algo decepcionante. El Cayenne aún sufre ligeramente en la transición entre frenada eléctrica y cerámica. Y echamos en falta un mejor tacto, como el que Porsche suele ofrecer.

Conclusión
Para cada gusto hay una opción. El Cayenne ofrece la mejor combinación de dinámica, confort y eficiencia. El AMG es el monstruo irracional, con el mejor comportamiento del grupo. El X5 ofrece un poco de todo, pero en comportamiento es más suave, confortable... y aburrido.
BMW X5 M Competition vs. Mercedes-AMG GLE 63 S Coupé vs. Porsche Cayenne Coupé Turbo GT
Puesto 1: Porsche Cayenne Coupé Turbo GT. El Cayenne es sobresaliente en todo, y gana esta vez por su consumo.
Puesto 2: Mercedes-AMG GLE 63 S Coupé. Solo un poco por detrás del Cayenne, al que supera en comportamiento.
Puesto 3: BMW X5 M Competition. El X5 es elegante y cómodo, pero le falta el mordiente deportivo de sus rivales.
¿Otro Porsche en primer lugar? Sí, este Cayenne simplemente no se puede superar, incluso con su sobrepeso. El AMG sorprende con la mejor diversión al volante y sonido. Para los que buscan comodidad, el BMW es el indicado.