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Hoy en día se ha normalizado la utilización del turbo. Los coches lo usan en masa. Pero no hay tantos deportivos brutales que lo expriman para quemar el asfalto. Te traemos seis: Audi TT RS, BMW M550d, Ferrari 488 GTB, Honda Civic Type R, McLaren 720S y Porsche GT2 RS. Y los enfrentamos. Comparativa: 6 deportivos con turbo para perder la cabeza.

Audi TT RS

Sin su motor de cinco cilindros, es posible que Audi no hubiera salido de su imagen aburrida de los años setenta. Su sonido característico y su eficacia brutal en rallies llevó a la imagen de la marca a otro nivel. El sonido del Audi TT RS con sus cinco cilindros actuales es como un concierto de blues y otro de rock a la vez. Su transmisión Haldex quattro está ajustada para ofrecer diversión y eficacia puras a partes iguales. Los 1,35 bares del turbo marcan el 'beat' de los 480 Nm.

VÍDEO: Prueba a fondo del Audi TT RS... ¡Destapado!

Por debajo de las 2.000 vueltas pasa bien poco. Pero a partir de ahí el compresor se convierte en un torbellino, y el cambio de doble embrague suda lo suyo para digerir tamaña fuerza y en tan poco tiempo, y lo cierto es que finalmente cumple con creces. Las curvas se las merienda una tras otra, la tracción quattro se encarga de eso. Su margen de seguridad es elevado y sus límites están lejos. Precisamente por eso hay que estar atento, para no pasarse: porque siempre pide más y más.

BMW M550d

Sí, hemos incluido una berlina diésel: cuatro puertas, 400 CV... ¡Y cuatro turbos! Un diésel que te permite subir mucho de vueltas, con 3,0 bares de presión máxima para perder el sentido. Los compresores se activan y desactivan en función de los requerimientos, pero el conductor ni se entera. Lo único que nota en todo momento es un empuje omnipresente e incesante.

Hablamos de 760 Nm y de una aguja que golpea una y otra vez la cifra de las 5.000 rpm... Y más allá.

Ferrari 488 GTB

Para Ferrari no debe ser fácil tener que recurrir al turbo, cuando es la marca que ha creado, probablemente, el motor atmosférico más grandioso del mundo. ¿Pero sabes una cosa? Basta con pisar a fondo una vez para pensar que su 4,5 litros sigue viviendo en el 488. Y es que ningún otro turbo conjuga así la fuerza pura, con semejante perseverancia. Ninguno está tan despierto cuando la aguja del cuentavueltas aún descansa en la parte inferior.

VÍDEO: Probamos a fondo el Ferrari 488 GTB

 

Y ninguno aporta esa sensación de poderío en cuanto te insinúas, siquiera levemente, sobre el pedal del acelerador. A eso añade una de las direcciones más directas de las que hemos probado nunca, y una transmisión que recorre la banda de revoluciones con inserciones que se suceden en milisegundos.

La sensación es de que tú te fusionas con el coche, y el coche se fusiona al asfalto, mientras las curvas esperan para ser devoradas a velocidad de vértigo, gracias a una zaga que sigue fielmente los empellones salvajes del turbo y su consecuente descarga de par motor.

Honda Civic Type R

El Honda tampoco tiene problemas de tracción. Y eso que solo es un tracción delantera. Pero digiere perfectamente la fuerza, en giros y en recta. Es, posiblemente, el coche de esta comparativa que ofrece mayor sensación de control en todo momento, a la hora de domar sus 320 CV y sus 400 Nm. Un diferencial con bloqueo mordiente, un chasis robusto, cuatro neumáticos de 245. ¡El agarre es sublime! Pero el mérito de tanto disfrute recae sobre todo en su dos litros VTEC.

VÍDEO: Prueba a fondo del Honda Civic Type R

Su sistema de válvulas de admisión variable genera la situación idónea para que el turbo lo dé todo según el tipo de conducción. Con todo, la respuesta recuerda a los turbos de la vieja escuela: hasta las 2.500 sucede poco, pero a partir de ahí el turbo se dispara y te incrusta al respaldo. Y los 100 km/h los cubre, desde parado, en solo 5,6 segundos. No olvidemos que estamos hablando de un compacto. Por cierto, se lo debe también a su cambio manual, que raya la perfección: recorridos cortos y precisos, sólido, estable... Y una respuesta, por tanto, increíblemente rápida. 

McLaren 720S

Una vuelta en este McLaren es suficiente para que tu mente asocie la sensación de pilotar un caza. Lo ponemos en modo Track, y la única manera que tenemos de definir a su V8 es de bomba. Su objetivo: ¡Aniquilar el asfalto! Pero es curioso que, al ralentí, el sonido de su motor de cuatro litros es inesperadamente discreto. La bestia se desata en torno a las 3.000 vueltas, y al llegar más allá de las 8.000, la sensación es la de que vas a abrasar el planeta.

6 deportivos con turbo

Ojo, porque su ruido salvaje no implica que el comportamiento sea igual. Su tecnología mantiene la tracción en todo momento, y en recta, la manera en que sale catapultado, sin apenas deslizamiento, lo sitúa en un universo propio. El límite solo lo pone su velocidad máxima: 341 km/h.

Porsche GT2 RS

El Porsche es capaz de alcanzar los 340 km/h. Es, sencillamente, el 911 de serie más veloz de todos los tiempos. Su bóxer biturbo golpea tus oídos con 700 CV y 750 Nm, lo suficiente para estremecerte, sin que llegues a perder la consciencia. Lo que sorprende es la manera en que logra modular el infierno de su exuberante par motor, solo con el acelerador. Casi a cada centímetro que lo hundes, controlas la manera en que quieres dosificar toda la fuerza. 

Probamos a fondo el Porsche 911 GT2 RS 2018 en circuito, ¡en Portimao!

La tracción acompaña en todo momento, da igual cuál sea tu manera de pilotar. Si pisas a fondo con violencia, los dos inhaladores de 1,55 bares producen un empuje brutal, pero la entrega de fuerza es lineal y al mismo tiempo vehemente, mientras el motor gira más allá de las 7.200 vueltas. Mejor que cojas mucho aire, porque la aceleración es tan estratosférica, que se te puede cortar la respiración.

Y ya que hemos llegado hasta aquí... ¿Quieres saber cuál es tu coche ideal?

 

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