Ya he probado el Opel Mokka GSE, ya puedo decirlo: “este eléctrico deportivo es uno de los más divertidos de su categoría”

Ya he probado el Opel Mokka GSE
Ya he probado el Opel Mokka GSE

El SUV pequeño de Opel ofrece grandes dosis de diversión al volante: es potente, ágil en curvas y tiene un diseño irresistible

El Mokka es popular, pero también algo anodino. A menos que se llame GSE. El tope de gama combina potencia y agilidad, como ya hemos comprobado en esta prueba, aunque el coche de Opel tiene algunos puntos débiles, como una autonomía algo escasa si pretendes hacer kilómetros por carretera. Y es que el acrónimo GSE de los tiempos más salvajes de Opel sigue existiendo, aunque ahora en una forma silenciosa, ahorradora y eficiente. Los modelos eléctricos son los que lucen ahora estas tres letras históricas. Este es el candidato más reciente: el Opel Mokka Electric GSE, es un  SUV de aspecto llamativo y una buena dosis de potencia eléctrica bajo el capó.

Hay que reseñar que el Opel eléctrico más rápido del momento es un capricho caro: parte de casi 50.000 euros, pero a cambio, tenemos un SUV compacto de 4,15 metros de longitud, con tracción delantera y cambio automático de una sola velocidad.

Muy bien equipado de serie

El GSE ya viene de serie con un buen nivel de equipamiento de confort , como no podía ser de otra manera, ya que es el tope de gama de la familia Mokka. Así, incorpora de serie cámara de marcha atrás, acceso sin llave, control de velocidad e incluso faros LED con tecnología matricial (gestión inteligente de los haces de luz).

Al mismo tiempo, Opel ha conectado inteligentemente el bien acabado GSE. De serie cuenta con un completo equipo de audio y, gracias a la aplicación "my Opel", el conductor puede disponer de conexión Wi-Fi, integración con el smartphone y una base de carga inductiva.

Por desgracia, Opel apuesta por un sistema de navegación de TomTom, por lo que prescinde de funciones útiles como un mapa de grandes dimensiones en la pantalla del cuadro de instrumentos o las indicaciones de realidad aumentada. En cuanto al control por voz, todavía necesita algunos retoques: el Mokka solo entiende algunas órdenes después de repetirlas, el sistema ignora algunas indicaciones y no todas las funciones del vehículo pueden controlarse mediante la voz.

Muy buenos asientos

Los sistemas de asistencia a la conducción y el equipamiento de seguridad también están bastante lejos de ser óptimos. Por ejemplo, el Mokka no puede equipar un head-up display, un práctico sistema de alerta al salir del vehículo o un asistente para atascos que siga al vehículo que circula delante. Tampoco está disponible un climatizador automático de varias zonas.

Los asientos deportivos, con reposacabezas integrado y regulación mecánica, resultan, por un lado, muy cómodos y agradables gracias a su tapizado mullido; por otro, ofrecen un excelente apoyo lateral y sujetan bien incluso cuando se conduce de forma más decidida, tanto la parte superior del cuerpo como la pelvis. Sin embargo, la posición de conducción es elevada y el volante queda bastante alejado. El espacio disponible en las plazas traseras es escaso, el acceso resulta incómodo y no hay  sensación de amplitud.

Diseño, y chasis y motor deportivos

También detrás del portón trasero el espacio resulta más bien escaso, con entre 310 y 1.060 litros. Además, el Mokka GSE no puede equipar enganche de remolque, aunque, a cambio, esta versión lleva de serie abundante "equipamiento deportivo". La suspensión con muelles más cortos, una dirección con una puesta a punto específica, frenos más grandes con pinzas de cuatro pistones (pintadas de amarillo como elemento identificativo) y, por supuesto, el conjunto propulsor de 281 CV, incluido un inversor de corriente de alta resistencia, proceden de la división deportiva de Opel.

 Un detalle importante es que las llantas de aleación de 20 pulgadas combinadas con neumáticos Michelin Pilot Sport EV 225/40 R 20 también son exclusivas del GSE y están específicamente adaptadas al peso y a la dinámica de conducción del GSE.

Comportamiento muy divertido, pero no incómodo

 El Mokka GSE afronta las curvas con la misma dinámica que promete sobre el papel, se muestra ágil, firme y transmite su potencia al asfalto de forma sorprendentemente eficaz. Incluso desde parado, al acelerar a fondo, el volante no recibe tirones excesivos: un comportamiento muy meritorio para un eje delantero motriz sobre el que actúan 345 Nm de par.

La suspensión, con muelles más cortos, trabaja con firmeza, pero sin resultar excesivamente dura o seca. El Mokka ofrece un comportamiento preciso gracias a la conexión más firme de los brazos de suspensión y a unos flancos de los neumáticos más rígidos, aunque sigue pasando por encima de las irregularidades sin transmitir demasiados golpes ni demasiado ruido. La dirección responde de forma muy directa a los cambios de trayectoria, lo que resulta muy divertido en carreteras secundarias.

Acompañado de un ligero zumbido, el motor síncrono de imanes permanentes desarrolla su potencia y, con muy poco recorrido del acelerador, se pone en marcha con decisión, dando lugar a unos vivos sprints desde los semáforos. El diferencial autoblocante Torsen de serie (con embrague multidisco) ayuda eficazmente a evitar que toda esa potencia se pierda por deslizamiento en las ruedas.

 Un efecto secundario divertido es que, al salir de curvas cerradas, el GSE puede lanzarse con especial agilidad y, con actitud rabiosa, se precipita hacia el siguiente giro. El Mokka acelera de forma agradablemente lineal y contundente hasta superar ampliamente los 160 km/h. Y resulta muy tranquilizador comprobar que, aunque el Mokka se conduce de forma deportiva, también frena como tal. Hemos medido valores de alrededor de 32 metros (de 100 km/h hasta detenerse por completo), una distancia de frenado muy buena.

Autonomía del Mokka GSE

Es una pena que la diversión siempre termine tan rápido. Porque el Mokka, con sus 1,6 toneladas de peso, no es precisamente un peso pluma y devora la batería con avidez. Según nuestras pruebas, el GSE consume 23,7 kWh de energía cada 100 kilómetros. A partir de ahí, calculamos una autonomía de apenas 260 kilómetros. Opel promete bastante más: 336 kilómetros según el ciclo WLTP.

Al mismo tiempo, el Mokka carga a solo 100 kW. Por eso necesita 27 minutos para pasar del 20 al 80 por ciento. La conducción con un solo pedal, es decir, una recuperación de energía más intensa, no está disponible.

Conclusión

Unas dimensiones exteriores contenidas y un motor muy potente es siempre una combinación atractiva. Al mismo tiempo, el Mokka se puede conducir con agilidad y ofrece un elevado nivel de seguridad. Las cualidades eléctricas (tamaño de la batería, consumo y potencia de carga) podrían ser mejores. 

Valoración

Nota 8

Lo mejor

Diseño, equipamiento, asientos, respuesta del motor, comportamiento deportivo. 

Lo peor

Precio elevado, algunas carencias en asistentes, autonomía escasa. 

Más información sobre:

Opel Mokka

MODELO

Mokka

NOTA7

VER PRUEBA

Ponemos a prueba el Opel Mokka GS Line 1.2 130 CV Automático, la versión con motor de combustión más potente de la gama y la que tiene una imagen más dinámica.