Ya he probado el Mercedes GLB 250+, y puedo decirlo: “como SUV eléctrico, es una de las mejores opciones del mercado”

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Con la primera generación del anguloso GLB, Mercedes ya pudo acumular experiencia en movilidad eléctrica. ¿Qué hace realmente mejor el nuevo? Muchas cosas que te contamos en esta prueba.
La segunda generación del GLB se basa en la plataforma MMA (Mercedes Modular Architecture), conocida ya en el CLA. Técnológicamente, no ha quedado nada del modelo anterior. Nuestra unidad de pruebas es la versión eléctrica, con 272 CV, tracción trasera y una gran batería de 85 kWh. Mientras que el antiguo modelo eléctrico de Mercedes respondía al nombre de EQB y se distinguía, entre otras cosas, por un frontal rediseñado, en el nuevo apenas se aprecia su sistema de propulsión. Solo la denominación en la parte trasera («GLB 250+») da alguna pista de que estamos ante un coche completamente eléctrico.
El concepto de espacio sigue beneficiándose de su carrocería angulosa. Tanto en la primera como en la segunda fila hay mucho espacio en todas las direcciones, mientras que los asientos seis y siete siguen formando parte de la lista de opciones , aunque no estaban instalados en nuestra unidad de pruebas. En la banqueta trasera falta apoyo para las piernas: hay tres centímetros menos que en el modelo anterior. Los muslos carecen así de algo de sujeción, especialmente en trayectos largos.
Los asientos delanteros de Mercedes ofrecen más sujeción lateral en el respaldo que en la banqueta, cuyo apoyo para los muslos se puede extender. La función de masaje actúa de una manera algo extraña. Cuando se pulsa el botón correspondiente, el apoyo lumbar entra de repente en una especie de actividad descontrolada. Desde nuestro punto de vista, eso tiene poco que ver con un masaje. El maletero del GLB no solo es grande, sino también muy aprovechable: caben entre 540 y 1.715 litros.
Cockpit con tres pantallas
El sistema multimedia y todo lo relacionado con la conectividad proceden prácticamente al 100 % del Mercedes CLA. Las tres pantallas independientes del puesto de conducción generan opiniones encontradas; están montadas con bastante claridad pero demasiado bajas, y ofrecen igualmente muchas funciones avanzadas. Entre ellas se encuentran un control por voz muy intuitivo, asistido por inteligencia artificial, mapas de Google de alta resolución para el navegador, así como una vista para la conducción asistida en la que el GLB combina elementos de los mapas de navegación –por ejemplo, los edificios que lo rodean– con los datos de sus propios sensores.
En el asiento del acompañante también se pueden consumir contenidos multimedia durante la marcha. Eso sí, solo mientras el conductor no mire la pantalla. Si se arriesga a echar un vistazo, la electrónica detiene todo.
Propulsión y consumo
El GLB puede sacar a relucir grandes virtudes cuando llega el momento de salir a la carretera. Entrega sus 272 CV y 335 Nm con suavidad, recupera energía con contundencia y, si se desea, hasta detenerse por completo. Contribuye a su eficiencia, como en el CLA, un cambio de dos velocidades en el eje trasero, que aproximadamente a 120 km/h cambia de relación con una pequeña interrupción.
La medida parece tener realmente efecto: con un consumo de 18,9 kWh, incluidas las pérdidas durante la carga, el GLB se mostró frugal, aunque el valor se situó un 20 % por encima de la cifra oficial. En el punto de carga, el GLB cumple con las especificaciones del fabricante: 350 kW y 22 minutos para pasar del 10 al 80 % de carga; en el pico llegó incluso a superar ligeramente lo anunciado (320 kW). Por un extra se puede aumentar la potencia de carga en corriente alterna de 11 a 22 kW.
Comportamiento
Además, el GLB resulta manejable para un coche de su tamaño y las ruedas delanteras giran con un ángulo amplio. El chasis permite elegir entre dos niveles de ajuste; incluso la más blanda de las dos configuraciones básicas nos parece más bien firme, al menos para un coche con la estrella.
Los sistemas de asistencia solo generan una sensación algo difusa en la dirección cuando intentan mantener al Mercedes en el centro del carril en autopista. Por lo demás, el GLB toma el control por sí mismo con bastante decisión, sigue con precisión las líneas amarillas de las zonas de obras y, en caso de emergencia, tampoco se anda con contemplaciones al frenar.
Conclusión
Con el GLB eléctrico, Mercedes presenta un conjunto muy equilibrado: mucho espacio, excelentes cualidades dinámicas y un sistema multimedia moderno. Que todo ello tenga un precio es evidente. Lo llamativo es que el GLB ofrece, en formato SUV, lo que el CLA ya dominaba: una experiencia de conducción eléctrica que se integra sin fisuras en la vida cotidiana. Ni en el punto de carga ni en la autopista el viaje empieza a resultar incómodo. Y eso hace que conducirlo sea realmente divertido.
Valoración
Nota 8,7
Lo mejor
Eficiencia, comportamiento, tecnología, practicidad, acabados, prestaciones.
Lo peor
Precio elevado en su categoría, algunos asistentes poco afinados.


