Geely Auto (Lotus, Geely, Lynk & Co, smart, Volvo y Polestar) ya tiene su batería de estado sólido con la que sus coches podrían recorrer hasta 621 kilómetros con una sola carga

Geely bateria estado solido
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La batería de estado sólido apunta a ser el ‘game changer’ dentro del mundo de la automoción y, tras años de desarrollo y pruebas, cada vez está más cerca de dejar de ser una promesa para convertirse en una tecnología aplicable en masa a los coches eléctricos. Geely Holding ha confirmado que ha comenzado las pruebas en condiciones reales de su nueva generación de baterías y que prepara su despliegue piloto en vehículos de varias de las marcas de su ecosistema a partir de 2027

La compañía asegura que la tecnología alcanzará una densidad energética de hasta 500 Wh/kg y permitirá superar la barrera psicológica que suponen los 1.000 kilómetros de autonomía entre recargas.

No es magia, si no un salto tecnológico que se encuentra en la sustitución del electrolito líquido empleado por las baterías de iones de litio convencionales por un material sólido. Esta arquitectura puede permitir aumentar notablemente la cantidad de energía almacenada en la pila para un mismo peso y volumen y, al mismo tiempo, mejorar determinados aspectos relacionados con la seguridad y la estabilidad térmica.

En el caso de la batería en estado sólido de Geely, la compañía sitúa el techo de su nueva tecnología en 500 Wh/kg, una cifra que prácticamente duplica la densidad energética de algunas de sus actuales, aunque todavía no se ha concretado que ese valor corresponda al conjunto completo del paquete en todas sus aplicaciones.

La diferencia respecto a las líquidas no se queda únicamente en conseguir más kilómetros, aunque sea uno de los objetivos principales. Una batería con mayor densidad energética abre la puerta a fabricar coches eléctricos con una autonomía elevada sin necesidad de recurrir a paquetes de baterías cada vez más grandes y pesados.

En teoría, esto abriría dos caminos complementarios. El primero permitiría reducir la masa del vehículo, al usar una batería más pequeña, pero que tuviera la misma cantidad de electricidad, lo que resultaría en modelos más eficientes que mejorarían en consumo sin necesidad de “engordar”. El segundo sería utilizar baterías del mismo tamaño y peso, pero que gracias a la mayor densidad energética conseguirían autonomías muy superiores a un vehículo equipado con una convencional.

Geely E5.
Geely E5.

Geely asegura que sus futuros eléctricos equipados con esta tecnología podrán alcanzar autonomías comparables a las de los vehículos diésel actuales, con más de 1.000 kilómetros por carga, pero, aunque es el dato más llamativo, uno de los principales puntos fuertes sería conseguir rangos medios, de 400 o 500 kilómetros, de manera mucho más sencilla que actualmente.

Otro de los argumentos a favor de este tipo de baterías está relacionado con la vida útil. Según la información difundida sobre la nueva pila, Geely apunta a una duración de hasta un millón de kilómetros. De confirmarse en condiciones reales, sería una cifra especialmente relevante para vehículos particulares de uso intensivo pero, sobre todo, para flotas profesionales, donde el kilometraje acumulado durante la vida útil del automóvil es muy superior al habitual.

La hoja de ruta contempla que 2026 sea el año de la validación en condiciones reales, puesto que Geely ya ha iniciado estas pruebas con prototipos, mientras que 2027 será el momento elegido para una primera implantación piloto. La compañía no ha anunciado que en ese momento vaya a producir baterías de estado sólido en grandes volúmenes ni que todos los vehículos de sus marcas vayan a disponer de ellas, si no que se tratará de un despliegue inicial destinado a comprobar su comportamiento en vehículos reales, un paso previo antes de avanzar hacia una producción de mayor escala.

La importancia de que sea Geely Holding quien esté avanzando por este camino es que se trata de un conglomerado que forma un amplio ecosistema automovilístico con multitud de marcas y, por tanto, el potencial de cubrir mucho mercado.

La propia compañía menciona su llegada a vehículos de diferentes firmas del grupo, entre ellas Geely, Zeekr, Lynk & Co, Volvo, Polestar, Lotus y smart. Esto supone una ventaja potencial frente a fabricantes que necesitan desarrollar de manera independiente esta tecnología, ya que una misma arquitectura de batería puede acabar adaptándose a diferentes plataformas y segmentos, aprovechando las sinergias del grupo y reduciendo costes.

Para llegar a ese punto, eso sí, todavía falta algo de camino. Geely ya ha dado el primer paso importante: la batería de estado sólido ya ha salido del laboratorio y ha comenzado su validación en carretera. Pero, aunque el programa avance según lo previsto, hasta 2027 no se verá a los primeros vehículos del ecosistema del grupo probando esta tecnología en condiciones reales y habrá que esperar todavía un poco más para que sea algo disponible en los concesionarios.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España