Reportaje

Coches clásicos

50 aniversario del Renault 4L en España

Raúl Salinas

02/05/2014 - 11:35

A finales de febrero de 1964 se lanzó al mercado el Renault 4L en España. Este año se cumple el 50 aniversario de la comercialización de este modelo. Nació como un urbanita pero se convirtió en todoterreno, aventurero y compañero inseparable.

"El pasado 25 de febrero terminó el suspense", así empieza un reportaje de unos compañeros de profesión allá por 1964. Ese día tuvo lugar la presentación a la prensa del Renault 4L del que nadie esperaba que estuviera a la venta en España hasta 1989. Es decir, 25 años en el mercado. Vamos, que el modelo se hizo clásico con muy pocas variaciones. Pocos coches pueden presumir de ello: tan solo el Mini o el Citroën 2CV. ¡Durante este año 2014 celebra su 50 aniversario!

Aunque el Renault 4L llevaba fabricándose desde finales de 1963 (se hicieron 250 unidades), hasta el año siguiente no comenzaron las primeras entregas a los clientes. Pero el Renault 4 no era un coche desconocido, ya que llevaba desde 1961 fabricándose en Francia. Es posible que circularan algunas unidades construidas en el país vecino, pero tuvieron que pasar tres años para fabricar en España. Por cierto, en Portugal también se construyó en la planta de Guarda y los aficionados sienten devoción por él.

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Respecto a la versión francesa, el Renault 4L de FASA es diferente. Los parachoques son de un diseño distinto y tiene una especie de bigote en la placa de la matrícula posterior. Además, los coches españoles tampoco tienen los intermitentes laterales que sí tenían los franceses. La historia nos ha demostrado que lo que buscaban los ingenieros españoles era, sobre todo, una mecánica con mayores capacidades. Por ello, nuestro 4L utilizó un motor de 845 centímetros cúbicos y 30 CV de potencia con los que podía ofrecer unas capacidades dinámicas superiores que los del 0,7 litros que también se vendía en Francia como versión de acceso. Asimismo, todos los coches comercializados en España tienen un sistema eléctrico de 12 voltios que permite una mayor iluminación. En 1965, Renault lanza al mercado la versión Super que ofrecía a su conductor unos asientos más lujosos y en 1967 empieza a utilizar los paragolpes del Renault 8.

Primer lavado de cara

En 1968 se introduce al mercado el primer restyling del Renault 4. Las principales diferencias son una parrilla totalmente nueva que se hace evidente en todo el frontal del vehículo. Pero los mayores cambios se encuentran en la mecánica: el R4 abandona el motor originario del 4/4 y estrena el tipo Sierra del Renault 8 que ofrecía una elevadísima fiabilidad. Con este bloque, la potencia se incrementó hasta los 35 CV. También era muy alabado por los conductores de su época el excelente sincronizado de su caja de cambios.

Renault 4

Así se mantuvo el Renault 4 hasta que en 1978 se sometió a su segunda puesta al día. La bonita parrilla de aluminio dejó paso a una de plástico; los intermitentes adoptaron el color naranja y ganaron en tamaño. Por cierto, volvió a cambiar de paragolpes. Como el Renault 8 ya no se fabricaba, recurrió a los que usaba el Renault 4 francés de 1968. En 1982 se produjo un hecho histórico, ya que el 4L adoptó el motor de 1,1 litros con 40 CV. Este bloque es legendario para la marca francesa, ya que lo han usado coches como el 8 TS, Renault 5 o Twingo.

Pero el interior del Renault 4L seguía siendo el mismo y muchos conductores estaban cansados de ese salpicadero de tono beige que era demasiado simple. En 1983 FASA decidió darle a su coche un aspecto visual más moderno y apostó el plástico negro, una renovada instrumentación y unos asientos más cómodos que llegaron a incluir hasta reposacabezas.
El último Renault 4 se fabricó en Valladolid en 1989. Aunque el coche se comercializó hasta 1992, el que quería un 4L tenía que comprarse la versión Clan que estaba fabricada en Eslovenia y no tenía la calidad de construcción de nuestro paisano castellano.

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Como puedes comprobar, una larga historia de un coche que se lanzó al mercado como un coche urbano de cinco puertas, con un amplio habitáculo y que acabó haciendo  multitud de actividades. La Guardia Civil lo utilizó como coche patrulla, los obreros de Telefónica como vehículo de trabajo y muchos agricultores como su land rover particular para ir al campo.

Ahora, cinco décadas después de que se vendiera el primer R4 en España, muchos son los que han sabido valorar las cualidades de este coche. En los últimos años su cotización no ha parado de crecer y cada vez en más complicado encontrar unidades a precios de cuatro latas. No obstante, si te gusta este modelo y te quieres aficionar al mundo de los clásicos, no puedes hacer una mejor elección. Se trata de un coche que se desenvuelve muy bien entre el tráfico actual (las últimas versiones circulan a 120 km/h), todavía hay muchas unidades... y muchos recambios para vivir otros 50 años.

Los 4L que nunca tuvimos

Estos modelos nunca llegaron a España de forma oficial, ya que estaban fabricados en pequeñas series y por fabricantes locales. El Renault 4 Simpar es el sueño de muchos aventureros que quieren recorrer países como Marruecos con su 4L. Si como tracción delantera ofrece unas excelentes capacidades como todoterreno, te imaginarás que con su sistema integral las cualidades son las mismas que las de muchos SUV modernos. Además, el R4 juega con una ventaja fundamental: su peso en vacío ronda los 800 kilos. El Renault 4 Rodeo es otra versión especial basada en el utilitario francés. Este coche de espíritu playero estaba fabricado por la empresa ACL con el apoyo de la marca francesa. Encontrar un Rodeo con el kit de tracción Simpar sería rizar el rizo.

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