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Prueba SsangYong Rodius: preparado para todo

Ignacio de Haro

30/12/2016 - 07:00

En un mercado copado por los SUV apenas queda sitio para un monovolumen como el SsangYong Rodius que probamos. Sin embargo, este vehículo deja claro que por muy de moda que estén los todocaminos, estos no pueden competir con esta clase de versátiles automóviles en términos de habitabilidad y capacidad de carga.

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El SsangYong Rodius que pongo a prueba es el monovolumen con mejor relación entre precio y espacio que encontrarás en el mercado. Busca y verás que no hay ningún otro modelo con siete plazas y un maletero lo suficientemente grande como para cargar el equipaje de siete personas sin problemas por una cantidad inferior a los 28.100 euros desde los que parte este vehículo. Una cifra que puede mejorarse aún más si financias (en cuyo caso se queda en 26.100 euros) o si lo matriculas como vehículo mixto adaptable, ya que entonces la gama parte de unos imbatibles 24.005 euros.

El Rodius que pruebo es la segunda generación del gran vehículo surcoreano que con su carrocería de 5,13 metros de longitud, casi podría ser catalogado como minibús en vez de como monovolumen de grandes dimensiones. De hecho, en algunos mercados, como en su país natal, se vende con hasta cuatro filas de asientos y 11 plazas, por lo que no exagero con lo de microbús. Dejando a un lado la cuestión estética, aunque personalmente y en este sentido considere que ha mejorado muchísimo con respecto a su antecesor, está claro que se trata de un coche muy voluminoso.

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A sus más de cinco metros de longitud hay que sumar su anchura, que alcanza los 1,91 metros; su altura, que se sitúa en los 1,85 metros (con barras portaequipajes); y su distancia entre ejes, que llega a los 3 metros. Digo todo esto para que sepas que aquí no hay milagros: vale que tiene un habitáculo muy espacioso, pero es que por fuera es enorme. Esto lo condiciona todo a la hora de conducir el SsangYong Rodius, pues excepto en vías rápidas, ponerte al volante de este SsangYong te provocará la sensación de que todo lo que te rodea está demasiado cerca.

Pero esto no suceda solo con el SsangYong Rodius 2016, es algo común a todos los monovolúmenes de este tamaño. Por suerte, desde el segundo acabado de los tres disponibles (el básico y los denominados Premium y Limited), el Rodius incluye de serie una cámara de visión traseras que proyecta lo que sucede detrás del vehículo en la pantalla del sistema multimedia situada justo debajo del cuadro de mandos, que preside el salpicadero en posición central.

Lo que no termino de entender es cómo es posible no equipe unos simples sensores de aparcamiento. Es algo que estaría más que justificado en este coche y no solo por sus dimensiones, también por que la visibilidad desde el puesto del conductor no es buena, sobre todo hacia atrás. Por lo demás, se trata de un vehículo con un andar estable y aplomado gracias a su gran distancia entre ejes, lo que hace que sea un placer viajar con él por autopista. En carreteras reviradas, su gran tamaño e importante peso (supera las 2,1 toneladas en el caso de la variante con tracción a las cuatro ruedas), limitan sus movimientos, pero estoy seguro de que nadie esperaba que este coche brillara en este apartado.

El motor diésel D22T es un cuatro cilindros en línea con 2,1 litros de cilindrada que genera 178 CV de potencia y lo que es más importante, 400 Nm de par motor, cifra que está disponible de manera constante desde tan solo 1.400 vueltas y hasta que alcanzamos las 2.800 revoluciones por minuto. Este bloque puede estar asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades (que no he probado) o a un cambio automático de siete relaciones fabricado por Mercedes-Benz. Adicionalmente, la variante más equipada puede montar un sistema de tracción a las cuatro ruedas aunque hay que matizar que solo podrás beneficiarte de este esquema en ciertas situaciones.

Digo esto porque este sistema de tracción carece de un diferencial central que permita poder circular con tracción a las cuatro ruedas sobre firmes con buena adherencia o al menos, que permita hacer esto sin someter a un esfuerzo innecesario a todos los componentes de la transmisión. Ofrece tres posiciones: 2H, en la que los 178 CV y 400 Nm se envían exclusivamente a las ruedas traseras; 4H, en la que toda la potencia se reparte equitativamente en una proporción 50:50 entre ambos trenes y que se puede activar a velocidades de hasta 70 km/h; y por último 4L, en el que añade una reductora que, según SsangYong, ofrece una desmultiplicación equiparable a la de cualquier vehículo todoterreno.

A no ser que remolques cargas pesadas habitualmente (como una embarcación que tengas que meter y sacar del agua) o que te enfrentes a pendientes realmente empinadas, rara vez sacaras provecho de la reductora. Y es que no estamos ante un todoterreno, sus aptitudes en campo se limitan a caminos en relativo buen estado debido a sus pocos favorables ángulos, consecuencia de su amplia batalla y largos voladizos. Este sistema de tracción 4WD añade 140 kg de peso al conjunto, lo que lógicamente se refleja en el consumo de carburante, que se situó en los 8,7 l/100km.

Durante la prueba del nuevo SsangYong Rodius he tenido la oportunidad de realizar centenares de kilómetros por vías rápidas y carreteras secundarias y tengo que reconocer que me ha parecido un vehículo ideal para estos menesteres. Sus siete plazas están distribuidas en tres filas y todas ellas son regulables en múltiples posiciones, de forma que siempre puedes configurar el interior según la necesidad que tengas en cada momento. Las filas traseras además disfrutan del sistema de climatización mediante las salidas de aire que tiene distribuidas por el techo.

Y ya que menciono el climatizador, comentar que no me ha parecido que hiciese su labor todo lo bien que debería: en invierno y cuando el motor está todavía frio, se empeña en aumentar la velocidad del ventilador, lo que provoca que la temperatura en el habitáculo descienda aún más. Solucionar esto es sencillo, solo tienes que apagarlo y esperar a que el motor alcance su temperatura óptima, aunque está claro que no debería ser así (quizá sea un problema concreto de la unidad que me dejaron). Por suerte, la versión que he probado, el SsangYong Rodius Limited 4WD Automático, monta de serie unos asientos delanteros y un volante calefactable, por lo que esta situación es más llevadera.

La garantía de este SsangYong es como la de cualquier otro vehículo de la marca: 5 años o 100.000 kilómetros, lo que antes suceda. Y en cuanto a las revisiones, el Rodius tiene que visitar el taller cada 20.000 kilómetros o cada año, en la línea de otros modelos similares. En definitiva, este monovolumen es una opción muy interesante para familias numerosas o para aquellos conductores que necesiten un habitáculo especialmente amplio. Su motor lo mueve con soltura, el cambio automático es agradable y tiene una séptima relación que permite que el motor gire bajo de vueltas a velocidades de crucero.

Tiene sus defectos, como unos acabados mejorables o como lo que comentaba del climatizador, pero son detalles asumibles si tenemos en cuenta su inigualable relación entre espacio y precio. Si quieres un monovolumen de siete plazas, como este SsangYong o como Mercedes Clase V, échale un vistazo a nuestro recomendador para descubrir rápidamente qué coche comprar.

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Ignacio de Haro

Colaborador

Apasionado del mundo de las cuatro ruedas.

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