Prueba

Ford Fiesta 2013, un modelo que convence

Lilian Alburquerque

04/02/2014 - 19:49

El Ford Fiesta se ha comportado de maravilla en el mercado durante el pasado 2013. Es el segundo coche más vendido y en el 'top 100' de modelos, se ha permitido el lujo de colocar tres: el 1.25 (segundo), el 1.0 (puesto 73) Ecoboost y el 1.5 TDCi (94 de la lista)

El Ford Fiesta 2013 ya no se fabrica en España, pero es toda una institución en el segmento, ya que se han vendido más de 15 millones de unidades desde 1976. Además, en 2013 se ha comportado de maravilla en el mercado, con tres modelos entre los 100 más vendidos, y el segundo puesto en el listado de ventas general.

Lo primero que llama la atención cuando miras al Ford Fiesta 2013 es su imagen. Sí, no nos vamos a andar por las ramas, ofrece una estética que recuerda a los preciosos Aston Martin -marca que fue propiedad de Ford hace unos años- y que, en cierto modo, le hace ofrecer una imagen más dinámica y deportiva. El interior también estrena novedades, aunque no son tan evidentes. Por ejemplo, se han reubicado los controles de los elevalunas eléctricos y de la calefacción hacia zonas más cómodas. Además, se ofrecen nuevas tapicerías junto con un exclusivo acabado en cuero.

En materia de motores para el nuevo Ford Fiesta, el principal protagonista es el motor 1.0 EcoBoost con 125 CV y 100 CV (de este tricilíndrico turbo puedes leer la prueba más abajo), con permiso del que monta el Ford Fiesta ST.

Reconozco que me gustó mucho este propulsor cuando lo conduje en el Ford Focus y, de nuevo, solo tengo alabanzas. Eso sí, no me ha gustado que la caja de cambios tenga solo cinco velocidades y que sus desarrollos sean tan descaradamente altos: en tercera velocidad puede alcanzar los 160 km/h. Con una transmisión de seis velocidades se pueden acortar los desarrollos para aprovechar mejor el motor y el par y, de paso, reducir al máximo los consumos. Me hubiera gustado conducir el nuevo bloque diésel TDCi de 1,5 litros, pero no ha sido posible. Espero poder hacerlo en otra ocasión porque me parece una opción muy interesante gracias a sus 75 CV de potencia.

Por otro lado, también me ha llamado mucho la atención la carga tecnológica que puede tener el nuevo Ford Fiesta 2013. Sin duda, es de los pocos utilitarios que pueden equipar elementos como el Active City Stop que ayuda a evitar pequeñas colisiones a baja velocidad (que están a la orden del día en la mayoría de las ciudades). Otro dispositivo muy interesante es el Emergency Assistance, que se lanzó como primicia en el Ford B-MAX, y que avisa a los servicios de emergencia en caso de producirse un accidente.

No obstante, el sistema que más me ha sorprendido es el MyKey, que permite limitar la velocidad (desde 140 a 160 km/h), limitar el volumen del sistema de audio, avisar con mayor antelación el nivel bajo de combustible o impedir que se pueda desconectar el control de estabilidad. Es una excelente aplicación para que los padres pueden controlar, en cierto modo, los primeros de pasos como conductor de sus hijos.

Prueba del Ford Fiesta 1.0 Ecoboost Powershift por Luis I. Guisado

Tengo que reconocer que lo primero que pensé cuando me enteré de que me tendría que enfrentar a un Ford Fiesta 1.0 Ecoboost Powershift es algo así como “otro utilitario irreal, aburrido y poco utilizable”. Luego me enteré de que (con buen criterio) la gente de Ford optó por asociar la versión 1.0 Ecoboost (ya sabes, tres cilindros y turbo) con la caja Powershift de doble embrague. La cosa mejoraba... y terminó de enderezarse cuando me monté en el coche.

En cuanto a la postura de conducción del Ford Fiesta en general, es un coche cómodo al estilo de sus rivales. El asiento sujeta bien el cuerpo y su mullido firme ayuda a mantener la posición. Lo único que echo en falta es la regulación lumbar.

En marcha, como siempre, de sobresaliente: los Ford Fiesta 1.0 Powershift se llevan de maravilla con el asfalto. Transmite un 'feeling' que, sin ser deportivo, encaja muy  bien con lo que se podría llamar conducción activa. Es dinámico y de buen tacto: apenas balancea, va sobre raíles y, además, no es incómodo en ciudad.

Ford Fiesta 1.0 Ecoboost Powershift

En cuanto al motor, el Fiesta 1.0 Ecoboost 100 CV es muy vivo; sale alegre desde parado y si te lo tomas con calma las transiciones del cambio se harán entre las 2.500 y las 3.000 rpm. Y es que del Powershift me convence todo, salvo su manejo secuencial por medio de un pulsador en el lateral del pomo que se acciona con el pulgar. Pero tiene un detalle que me gusta: si le das dos veces seguidas en modo manual podrás avanzar un par de relaciones al instante, por lo que para pasar de cuarta a sexta te ahorras tiempo y, sobre todo, sentir la transición de la propia caja.

Palanca del cambio Powershift

La verdad es que creo que el Ford Fiesta 1.0 Ecoboost Powershift (ahí es nada el nombre completo) se merece más de lo que va a cosechar. Y por culpa del precio: estamos hablando de territorio Focus, lo que no deja de ser tentador para muchos: más coche por el mismo dinero. Aun así, este Ford Fiesta es un modelo divertido de conducir, bueno para ciudad y hasta para algún viaje.

¿Buscas un punto de vista diferente? Mira la prueba del Ford Fiesta ST200 de nuestros amigos de Top Gear.

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