General Motors cede ante el Departamento de Defensa de EE.UU. y entra en el negocio armamentístico

General Motors se alía con Lockheed Martin y entra en el sector armamentístico.
General Motors se alía con Lockheed Martin y entra en el sector armamentístico.Lockheed Martin.

GM firma un memorando de entendimiento con Lockheed Martin, uno de los gigantes de la industria militar estadounidense, una alianza impulsada por el Pentágono.

Hace tiempo que el Pentágono desea que los fabricantes de coches produzcan armas y parece que lo ha conseguido. El que la sigue, la consigue, dirán algunos. General Motors ha cedido ante el Departamento de Guerra de los Estados Unidos y entra en el complejo militar-industrial.

El Pentágono presiona desde hace tiempo a las compañías automovilísticas para que desempeñen un papel más importante en la industria armamentística y General Motors está respondiendo a esta presión.

El gigante estadounidense ha anunciado un memorando de entendimiento con Lockheed Martin, una de las cinco grandes empresas de la industria militar en Estados Unidos.

El propio Departamento de Guerra de EE.UU. impulsó esa alianza entre ambas compañías y tiene como objetivo fortalecer la base industrial manufacturera y de defensa del país norteamericano.

General Motors se alía con Lockheed Martin y entra en el sector armamentístico

Fábrica de General Motors.
Fábrica de General Motors.

Según los términos del acuerdo que recoge CarScoops, General Motors Defense y Lockheed Martin explorarán oportunidades para acelerar la entrega de armamento y capacidades de defensa cruciales.

Los detalles aún no están definidos, pero la alianza busca combinar la experiencia militar de la compañía militar con las capacidades de ingeniería y fabricación de la automovilística.

GM afirmó que los esfuerzos iniciales explorarán formas de "acelerar la preparación para la producción y aplicar enfoques de fabricación comercial probados para respaldar los requisitos de producción de defensa".

El fabricante de automóviles agregó que la colaboración tiene tres objetivos principales: "fortalecer las cadenas de suministro de defensa, impulsar las capacidades de fabricación y diseño y evaluar oportunidades para expandir la capacidad de producción, mediante la experiencia y la infraestructura de fabricación comercial".

No sólo tecnologías avanzadas, sino también capacidad de producción

La producción parece ser uno de los temas clave y el director de operaciones de Lockheed Martin, Frank St. John, aludió a ello al afirmar que “la seguridad de Estados Unidos no sólo depende del desarrollo de tecnologías avanzadas, sino también de nuestra capacidad para producirlas de forma rápida, fiable y a gran escala”.

General Motors recogió esta idea al declarar que “la colaboración refleja la creciente demanda de una mayor capacidad de producción, resiliencia en la cadena de suministro y agilidad en la fabricación en todo el sector de la defensa”.

En los últimos tiempos, el arsenal militar de Estados Unidos se ha visto sometido a una gran presión debido a los conflictos en los que se ha involucrado, entre ellos la guerra en Ucrania e Irán.

Si bien Lockheed es más conocida por sus aviones, la compañía también fabrica misiles Patriot, que se han utilizado con frecuencia en ambos enfrentamientos.

Aunque no está del todo claro cómo se desarrollará la colaboración, el presidente de GM Defense, Steve duMont, afirmó que las dos compañías "identificarán los proyectos iniciales que emprenderán juntas" en las próximas semanas.

¿La historia se repite?

El mundo del motor y el sector armamentístico han ido de la mano en muchos momentos de la historia del siglo XX hasta nuestros días. Concretamente, en tiempos de guerra, muchas fábricas donde se ensamblaban automóviles pasaron a producir material bélico, ya sean municiones, armas, tanques, etc.

Ocurrió en la Primera Guerra Mundial y más tarde en la Segunda Guerra Mundial. También hay que decir que esto no sólo ha ocurrido en la industria de la automoción, sino en todas o la mayoría de los sectores. Es lo que se conoce como economía de guerra.

Ahora estamos en uno de esos momentos, aunque la mayoría de la población occidental viva ajena a ello, aunque ya se dará cuenta cuando no pueda comprar un paquete de arroz.

No es igual, porque los tiempos cambian y las guerras se hacen de otra manera, pero vivimos en un contexto bélico total que comenzó con la guerra en Ucrania y continúa con la crisis en Oriente Próximo. Una Tercera Guerra del Golfo que parece haber terminado con la firma de la paz en Versalles esta semana, entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, Israel sigue bombardeando Líbano.

Aunque ya veremos si la guerra se vuelve a reanudar. Precisamente Versalles no trae buenos recuerdos. Allí se firmó el famoso tratado de paz tras la Gran Guerra, en 1919, aunque más bien se trató de un documento que provocaría la Segunda Guerra Mundial años más tarde.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España