Como Ford no quiso pagar 8.500 euros, el Mustang tuvo que llamarse T-5 en Alemania

Ford T-5 Coupé (1966)
Ford T-5 Coupé (1966)Bring A Trailer

El Ford Mustang no siempre se ha llamado así. Lo creas o no, la primera generación del mítico pony car se llamó T-5 en Alemania debido a una disputa legal con una empresa local.

Hay pocos coches capaces de trascender generaciones, fronteras y mercados como lo ha hecho el Ford Mustang. Solo unos pocos elegidos, como el Volkswagen Golf, el Toyota Corolla o el Porsche 911 sobreviven al paso del tiempo. Desde su lanzamiento en 1964, el pony car estadounidense se convirtió en uno de los modelos más reconocibles de la industria, hasta el punto de que resulta difícil imaginarlo con otra denominación distinta. Mustang es un nombre que se asocia al coche, a pesar de que se trata de caballos salvajes, y que tiene un importante peso en la historia del modelo. Sin embargo, hubo un país europeo donde durante casi tres lustros los compradores no pudieron adquirir un Ford Mustang. Al menos, no con ese nombre.

La historia se remonta a mediados de los años ‘60, cuando Ford se preparaba para comercializar su nuevo deportivo en Alemania Occidental. Lo que parecía una simple expansión internacional acabó convirtiéndose en un inesperado problema legal. La razón era que el nombre “Mustang” ya estaba registrado en el país por la empresa alemana Krupp, que lo utilizaba en una gama de vehículos industriales pesados.

Ford T-5, o cómo la marca vendía el Mustang en Alemania

Ford T-5 Coupé (1966)
Ford T-5 Coupé (1966)Bring A Trailer

Aquella situación colocó a Ford ante una decisión complicada. La compañía alemana estaba dispuesta a ceder los derechos de uso de la denominación, pero a cambio exigía una compensación económica de 10.000 dólares de la época, una cantidad que equivaldría actualmente a unos 8.500 euros según el tipo de cambio actual. Aunque pueda parecer una suma insignificante para un fabricante del tamaño de Ford, la marca estadounidense decidió no pagar.

En lugar de negociar o adquirir los derechos, Ford optó por una solución mucho más sencilla y económica. Si no podía utilizar el nombre Mustang en Alemania, vendería exactamente el mismo coche bajo otra denominación. Así nació el Ford T-5.

Lejos de ser un nombre improvisado, T-5 tenía un significado especial dentro de la compañía. Era el código interno empleado por los ingenieros y responsables del proyecto durante la fase de desarrollo del Mustang antes de su lanzamiento comercial. Lo que había comenzado como una simple referencia técnica terminó convirtiéndose en la identidad oficial del modelo en el mercado alemán.

Entre 1964 y 1979, los clientes alemanes compraron el deportivo americano bajo esta peculiar denominación. De hecho, Ford se tomó muy en serio el cambio de identidad. Los vehículos destinados a Alemania eliminaban cualquier referencia al nombre Mustang y la sustituían por emblemas T-5 repartidos por diferentes puntos de la carrocería y del habitáculo.

Ford T-5 Coupé (1966)
Ford T-5 Coupé (1966)Bring A Trailer

Los distintivos podían encontrarse en lugares tan visibles como los guardabarros delanteros, el centro del volante o la tapa del depósito de combustible. Algunas unidades incluso incorporaban referencias T-5 en los tapacubos. A ojos de cualquier aficionado, seguía siendo un Mustang, pero oficialmente el coche nunca utilizó ese nombre dentro de las fronteras alemanas.

Además del cambio de denominación, las unidades destinadas a Europa recibían algunas adaptaciones específicas. Entre ellas se encontraban sistemas de iluminación acordes a la normativa europea y ciertos refuerzos estructurales destinados a mejorar el comportamiento del vehículo en las carreteras del continente.

La situación se prolongó durante casi 15 años. Finalmente, en 1979 expiraron los derechos que impedían a Ford utilizar la denominación Mustang en Alemania y, a partir de ese momento, la marca pudo comercializar su deportivo con el mismo nombre que utilizaba en el resto del mundo, poniendo fin a una de las historias más curiosas relacionadas con los derechos comerciales dentro de la industria del automóvil.

Hoy, los Ford T-5 se han convertido en piezas especialmente apreciadas por coleccionistas y aficionados. No porque fueran diferentes al Mustang que se vendía en otros mercados, sino precisamente por lo que representa, ya que, debido a una disputa legal, uno de los coches más famosos del planeta, que tuvo que cambiar de nombre simplemente porque Ford consideró que pagar por él no merecía la pena.

Valorado por coleccionistas de todo el mundo

Ford T-5 Coupé (1966)
Ford T-5 Coupé (1966)Bring A Trailer

Un buen ejemplo de su alto valor para los coleccionistas lo encontramos en este Ford T-5 Coupé de 1966 que se vendió en una subasta online a través de Bring A Trailer el mes pasado y que ilustra este artículo. El coche en cuestión fue importado de nuevo a Estados Unidos en 1981, aunque conserva su denominación para mercado el alemán, convirtiéndose así en una auténtica rareza.

Tanto es así que el precio de venta, o la puja más alta, depende desde dónde se mire, fue de 72.000 dólares, equivalente a unos 62.000 euros según el tipo de cambio actual. Y ese precio lo alcanzó hace apenas un mes en el mercado que lo vio nacer, donde el valor de estos coches no es tan elevado como sí lo es en otras zonas del planeta por la escasez de unidades provocada por unas ventas muy bajas.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

NOTA9

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Su carrera comenzó en 1964 como pony car, luego fue un verdadero caballo salvaje. Y el Ford Mustang Mach 1 es el auténtico semental que ya hemos probado