Estos fabricantes de coches hicieron vehículos lunares

Toyota Baby Lunar Cruiser

Los fabricantes de coches no solo han conquistado la superficie de la Tierra. Desde hace años, muchas son las marcas que sueñan con llevar sus vehículos lunares al espacio.

La industria del automóvil lleva décadas mirando al cielo. Lo que en su momento parecía un terreno exclusivo de las agencias espaciales se ha convertido en un campo de experimentación para algunos de los fabricantes más importantes del mundo. Desde los primeros pasos del ser humano en la Luna hasta los programas actuales que buscan establecer una presencia permanente, varias marcas han participado en el desarrollo de vehículos capaces de moverse fuera de la Tierra, los llamados vehículos lunares.

Esta conexión entre las marcas de coches y la exploración espacial lleva años en activo. Estos fabricantes tratan de seducir a agencias como la NASA para que sean sus vehículos los que logren la colonización de otros planetas y satélites. Y mientras algunos tratan de encandilar con sus proyectos y prototipos, otros participan activamente en el desarrollo de vehículos lunares que se utilizan activamente en misiones espaciales.

Desde el primer rover al regreso del ser humano a la Luna

El primer gran hito en este sentido hay que situarlo a principios de los años ‘70, en plena carrera espacial. Fue entonces cuando la NASA introdujo el Lunar Roving Vehicle (LRV), el primer vehículo conducido por humanos en la superficie lunar. Este coche, utilizado en las misiones Apolo 15, 16 y 17 entre 1971 y 1972, marcó un antes y un después en la exploración espacial.

Detrás de su desarrollo hubo participación de la industria automovilística, concretamente de General Motors, que colaboró junto a Boeing en aspectos clave como el sistema de propulsión, las ruedas o la suspensión. Aunque no era un coche al uso, sí incorporaba soluciones técnicas propias del mundo del automóvil adaptadas a un entorno extremo.

Tras décadas sin grandes avances en este terreno, el interés por la Luna ha resurgido con fuerza. Programas como Artemis, impulsados nuevamente por la NASA, buscan llevar de vuelta a astronautas al satélite y establecer bases permanentes. Este nuevo escenario ha abierto la puerta a una segunda generación de vehículos lunares, mucho más avanzados, en los que los fabricantes de coches están teniendo un papel protagonista.

Toyota Lunar Cruiser
Toyota Lunar CruiserToyota

Uno de los proyectos más ambiciosos es el Lunar Cruiser desarrollado por Toyota en colaboración con la JAXA. A diferencia del LRV original, este vehículo será presurizado, lo que permitirá a los astronautas moverse en su interior sin necesidad de llevar traje espacial.

Además, utilizará tecnología de pila de combustible de hidrógeno, una solución que el fabricante japonés lleva años desarrollando en el ámbito terrestre. Según los datos del proyecto, su autonomía podría superar los 10.000 kilómetros, una cifra que evidencia el salto tecnológico respecto a los primeros vehículos lunares.

General Motors, por su parte, ha decidido volver a la Luna medio siglo después. En esta ocasión lo hace junto a Lockheed Martin, con el objetivo de desarrollar un rover lunar autónomo y completamente eléctrico. Este nuevo vehículo estará diseñado para operar tanto de forma tripulada como remota, lo que ampliará las posibilidades de exploración y permitirá realizar misiones sin necesidad de presencia humana constante.

Interés y proyectos conceptuales de vehículos lunares

Rover lunar de Hyundai
Rover lunar de Hyundai

Otro fabricante que ha mostrado interés en este campo es Hyundai. La compañía coreana está trabajando en su propio concepto de rover, centrado en la integración de sensores avanzados y sistemas de gestión energética capaces de soportar condiciones extremas.

Aunque todavía se encuentra en fase de desarrollo, este tipo de proyectos reflejan cómo la industria del automóvil está aplicando su conocimiento en electrificación, software y control de sistemas a entornos completamente diferentes.

En paralelo, también han surgido iniciativas lideradas por empresas más pequeñas, pero igualmente relevantes. Es el caso de Venturi, que a través de su división Astrolab está desarrollando el rover FLEX.

Este vehículo ha sido concebido para ser transportado por el cohete Starship de SpaceX, la empresa de Elon Musk, lo que lo convierte en una de las propuestas más avanzadas en términos de integración con los futuros sistemas de lanzamiento. Su diseño modular y su capacidad para operar en distintos tipos de misiones lo posicionan como un candidato serio para futuras expediciones.

Audi lunar quattro
Audi lunar quattro

También hay ejemplos en los que la implicación de las marcas ha sido más experimental o conceptual. Audi participó en el desarrollo del Audi lunar quattro, un pequeño rover creado en colaboración con un equipo de ingenieros alemanes para una misión experimental. Aunque no llegó a tener un uso operativo en la Luna, sirvió como banco de pruebas para tecnologías de movilidad en superficies de baja gravedad.

Por otro lado, algunas marcas han utilizado el entorno lunar como inspiración para explorar nuevas ideas. Lexus presentó varios prototipos con un diseño claramente orientado a este tipo de escenarios, mientras que Nissan ha trabajado junto a JAXA en la aplicación de su sistema de tracción total e-4ORCE en prototipos capaces de moverse sobre arena lunar, un terreno especialmente complejo por su baja adherencia.

Lo interesante de todos estos proyectos es que buscan resolver un reto puntual mientras sirven como laboratorio tecnológico. Muchas de las soluciones que se desarrollan para operar en la Luna, lo que incluye desde sistemas de propulsión eléctrica hasta gestión energética o control de tracción, acaban teniendo aplicaciones en los vehículos que circulan por nuestras carreteras.

 

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