Reportaje

Coches clásicos

Surtidores de gasolina clásicos ‘made in Spain’

Vicente Cano

07/09/2015 - 08:36

De un taller de gallego salen los únicos surtidores de gasolina clásicos de estilo americano que se reproducen en Europa, aunque por un poco más de dinero también te restauran un surtidor clásico original.

Nada en la puerta exterior donde se encuentra Gaspumpgarage denota lo que hay en el interior de este taller ubicado en un barrio periférico de Ferrol, La Coruña. Sin embargo, su interior es algo así como la cueva de Alí Babá, al menos, si eres de los que les gustan los surtidores de gasolina clásicos, las tragaperras de los años 50, las primeras máquinas de pintball, parquímetros, motos, carteles luminosos, en fin, cualquier objeto de esos que en cuanto les pones la vista encima, retrocedes décadas y décadas atrás en el tiempo.

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Yo mismo, que nací en es vecindario, no conocía de la existencia de este taller de restauración al estilo de los que aparecen en algunos programas de TV. Y es que, aquí no buscan publicidad porque el 99,9% del trabajo les llega a través de internet y por el boca a boca. Tiendas de ropa, productoras de cine y TV, restaurantes temáticos o decoradores son sus principales clientes, para los que no paran de confeccionar reproducciones de surtidores clásicos de estilo americano, aunque también se encargan de devolver a la vida piezas originales.

Todo depende de las necesidades del cliente y de su bolsillo, ya que una réplica de un surtidor de gasolina cuesta unos 900 euros, mientras que uno original no baja nunca de los 2.500. “Por desgracia, en España no hemos conservado absolutamente nada y tenemos que traer las piezas de Francia e Inglaterra, donde sí hay un pequeño mercado de esta clase de cosas, aunque esto hace también que su precio no baje de los 1.500 euros, estén como esté”, afirma Luis, responsable de Gaspumpgarage. Lo cierto es que de los cinco que hay a la espera de resucitar en el local, lo que más me sorprende su buen estado de conservación.

“Ten en cuenta que, al haber estado circulando gasolina por su interior, este quedó muy lubricado y esa capa de aceite ha protegido su maquinaria de la corrosión las décadas que hayan permanecido en algún rincón”, aclara Luis. De hecho, el trabajo de restauración de surtidores de gasolina comienza siempre con la retirada de esta capa de grasa. Lo demás, depende del usuario, aunque aquí se decantan por las restauraciones respetuosas más que por las reconstrucciones: siempre dejan a la vista alguna pátina o marcas de uso, algún golpecito o cualquier otra señal del recorrido vital de estas máquinas que demuestran que funcionalidad y diseño no tienen por qué estar reñidas.

Es más, en algunos casos, cuando se trata de un cliente particular, han devuelto la funcionalidad al surtidor, que se equipa con un tanque de 100 litros para gasolina en su interior. Justo bajo este párrafo puedes ver una imagen de uno de esos trabajos, que una vez instalado en el garaje de su propietario, no sé qué coches guardará allí, pero seguro que su garajecon estilo debe tener más estilo que el salón de muchas casas, incluido el mío. Para quienes no necesiten tanto y quieran gastar menos, además, aquí se producen unas réplicas bastante chulas que se suelen vender a tiendas de ropa. No deja de llamarme la atención que solo haya dos empresas dedicadas a fabricar esta clase de cosas y la otra, por supuesto, está en EEUU.

Pero aquí no solo hay surtidores, también se recuperan y se venden carteles americanos clásicos y los más valorados de todos son, precisamente, los que tienen logotipos de petroleras como Shell y, sobre todo, Texaco. Otro de los productos estrella de este taller son los coches de tiovivo, aunque el día de mi visita solo tenían uno, en la galería puedes ver uno de sus trabajos recientes, pintado con los colores de Gulf y que se realizó para un particular que se lo ha llevado al salón de su casa, un piso situado en una sexta planta. En todo caso, aquí también recuperan desde tragaperras de los años 50, máquinas de pintball de inicios de los 60 o las primeras máquinas de videojuegos, de las que son capaces de rescatar hasta sus componentes electrónicos originales para darles el máximo valor.

Como sucede con los talleres de restauración que salen en la TV, aquí lo que les mueve es más la pasión que la racionalidad del business y, de vez en cuando, malgastan algunos cientos de horas de trabajo en fabricar locuras, filigranas…. O como prefieras llamara a un triciclo con motor eléctrico y carrocería la calandra de una Harley-Davidson o un robot R2D2 conducido a control remoto y que revolucionó las calles de este barrio de Ferrol hasta que una empresa de Madrid se lo llevó para dejar con la boca abierta todos los que entren por la puerta.

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