Reportaje

Coches clásicos

Los coches de 'Cuéntame cómo pasó': ¡14 años de emisión!

Redacción Auto Bild

13/09/2015 - 09:25

'Cuéntame cómo pasó' cumple 14 años de la emisión de su primer capítulo. Para celebrarlo, AUTOBILD.ES hace un repaso de los coches que ha tenido la familia Alcántara, desde los comienzos de la popular serie de TVE hasta ahora. El rodaje de los nuevos capítulos, que parten de 1984, ya está en marcha.

Cuéntame cumple 14 años de emisión y qué mejor manera de celebrarlo que haciendo un repaso por los coches de 'Cuéntame cómo pasó'. Los Alcántara llevan ya más de una década en la televisión.

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Eso sí, los 14 años de Cuéntame vienen con polémica; el rodaje de la nueva temporada, que no tiene fecha prevista de estreno, retomará la narración en 1984 y volverá a contar con Irene Visedo en el papel de Inés Alcántara, tras ser sustituida durante siete años por la actriz Pilar Punzano, que ha salido inesperadamente de la serie. Sin embargo, aún todo resulta muy familiar. Sus casas, sus tiendas y, ¿cómo no?, sus coches. Las calles apenas han cambiado, pero sus vehículos, sí.

El tiempo ha ido dejando atrás un paisaje propio de Seat 600 y Renault 8 hasta convertirse en otro donde circulan lujosos Seat 131, Renault 12 y Ford Fiesta. Cerca de 300 clásicos han desfilado por aquí en las diez temporadas ya emitidas, con casi todos los modelos que entonces copaban el parque automovilístico español. Todos han sido seleccionados por un equipo a cuya cabeza se encuentra José Manuel López, del departamento de Arte de Grupo Ganga.

“Cuando comenzamos una nueva temporada -comenta José Manuel-, lo fundamental es estudiar los guiones que nos entregan. Una vez los tenemos, iniciamos una profunda labor de documentación. Vas sacando aquellos coches que son fijos y corresponden a los protagonistas y coprotagonistas y luego rellenas, especialmente cuando utilizamos  una calle como parte del decorado, con otros que se emplean como elemento de decoración.

Antonio soñó una vez con seducir a Merche en un Alfa Romeo Spider

Naturalmente, adaptándonos lo máximo posible a la época. Somos conscientes de que a veces se producen pequeños anacronismos en cuanto a modelos concretos o cambios de carrocería que pueden llevar un pequeño desfase de meses con respecto a la ficción. ¡Esto no deja de ser una serie de televisión! Pero si con ese pequeño sacrificio consigues que la secuencia gane algo, pues damos ese anacronismo por bueno. Para seguir fielmente la realidad, ya están los documentales, aunque sí intentamos ceñirnos al hecho histórico”.

Los vehículos se deciden entre los directores de la serie -ahora son cuatro o cinco- y el propio José Manuel a principios de la temporada, sin olvidar que es el guión el que marca las pautas: unas veces es muy concreto e indica la marca y el modelo y otras, sólo sugiere por ejemplo un coche de gama alta.

Josete, uno de los amigos de Carlitos, se despide desde la parte trasera de un taxi Seat 1500

El trabajo de documentación e investigación del equipo suele comenzar con publicaciones de la época que encuentran en mercadillos callejeros, librerías especializadas en el automóvil y, por supuesto, Internet. En el Rastro de Madrid hay muchas fotos de entonces que sirven para ambientar calles y escenas. “Preferimos las revistas y periódicos a las películas, ya que éstas suelen presentar un mundo muy idílico”, apostilla José Manuel. 

Coches cedidos o alquilados

“Los coches que empleamos -continúa- salen de todas partes. Unos proceden de proveedores de cine y publicidad, otros de asociaciones o clubes de aficionados y los hay de particulares que nos los ceden desinteresadamente por el simple hecho de que aparezcan. No hemos adquirido ninguno porque no nos interesa: la serie avanza y hay muchos cambios que aconsejan la fórmula del alquiler o la cesión”.

Mike, el novio ‘hippie’ inglés de Inés Alcántara, cantando aquí sobre un Renault 10

En una ocasión la familia Barreiros les prestó para un capítulo “un Dodge precioso de su propiedad al que tenían gran aprecio”, recuerda el responsable del parque móvil. La empresa de autobuses La Continental -hoy, desaparecida-, que tenía un excelente museo en tiempos, también colaboró mucho. A pesar de que también el Ayuntamiento de Burgos cediese un autobús urbano para los capítulos ambientados en 1976 y 1977 o que los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid hicieran lo propio con un par de vehículos, José Manuel López se sorprenda de que en España no exista “una cultura de conservación”.

La elección de los vehículos depende de dónde se sitúe la ficción. En el pueblo de los Alcántara, por ejemplo, encaja perfectamente un Land Rover Santana; en el barrio de San Genaro, ya es creíble ver un Seat 131; y ya en los últimos capítulos, puede ser muy verosímil ver un Volvo en el madrileño barrio de Salamanca. En aquella época, en España, no se veían los mismos coches si ibas a un pueblo que si te movías por una gran ciudad. La prueba también está en la nueva temporada de la serie, en los que la capital se llena en 1978 de coches, pero ya no abundan los Seat 600, los Seat 127, los Citroën 2 CV o los Renault 4 que siguen abundando en los pueblos de entonces.

La serie se graba en un plató cercano a Pinto (Madrid). Este plató cuenta con la gran suerte de disponer de una calle exterior dentro de las propias instalaciones, la misma donde está la casa de los Alcántara, la tienda de Desi o el restaurante de Miguel. En ella caben unos 15 vehículos, que se van renovando según avanza la temporada. 

Por fin, coches de gama alta

En la última entrega, la familia Alcántara se cambia de casa y eso implica que los decorados del barrio de San Genaro ya no son suficientes. Los exteriores de la vivienda se localizaban en el auténtico barrio de Salamanca.

El Seat 124 Sport de don Pablo impresionó a Antonio hasta el punto que soñó con comprarse uno para equipararse a su jefe

Como principal cambio, entraban en escena coches de gama media-alta, que no se parecen a los de San Genaro. López comenta que trabajar con un número tan elevado de coches tiene sus dificultades, especialmente de logística, pero también resuelven bastantes situaciones complicadas. “Si vas a un rodaje de exteriores -asegura- con una calle de una sola dirección y que desemboca en un cruce pequeñito, pues te basta con llevarte seis coches. Hay veces que hemos movido hasta 25. En los más de 200 capítulos que llevamos grabados, se habrán recreado cuatro o cinco atascos. Son lo más complicado de rodar, porque ello necesita mover muchos vehículos”.

En exteriores, las dificultades se centran en los permisos y la logística. También deben estar aún muy pendientes de los anacronismos. “No podemos permitir que en una calle de los años 70 aparezca, por ejemplo, un parquímetro. A veces llevamos furgonetas o camioncitos clásicos para tapar lo que no puedes quitar en postproducción. Otras, utilizas el vehículo -verdadero protagonista- para tapar incluso otros vehículos que aparecen en plano, fuera de la zona acotada por el permiso municipal”.

Estos exteriores suelen rodarse en Pinto, Alcalá de Henares y Aranjuez, tanto por ambientación como porque sus ayuntamientos son más flexibles que, por ejemplo el de Madrid. Tampoco es sencillo trabajar con coches de 30 o 40 años. Más de uno les ha dejado tirados en el peor momento, por mucho interés que pongan los productores en mantenerlos en buen estado. Hay veces que con las prisas o la tensión del rodaje, alguien se deja un contacto puesto y al día siguiente se encuentra el coche sin batería. Eso sí, cuando hay que rodar escenas de movimiento, siempre, unos días antes, un mecánico chequea todos los coches que se van a emplear.

“En alguna ocasión nos ha fallado el coche del protagonista –añade José Manuel- y hemos tenido que solucionar la escena de la mejor manera. Si te deja colgado en plató, siempre tienes el recurso del empujoncito, pero si te falla deja tirado en exteriores, no hay recurso posible”.

El equipo de Cuéntame... recuerda un caso que les trajo de cabeza, con un Ford Mustang impecable a todas luces. Mientras se rodaba con él una ensoñación de Desi, el coche dio tantos problemas que convirtió esa secuencia en un infierno.

Fachada donde se podían observar alguna pintada en contra del Régimen de por aquel entonces

Y es que, en la serie, el automóvil también es primordial en los sueños de los personajes, como elemento de estatus. Cuando el pequeño Carlitos fabulaba con ser ministro, se veía a bordo de un Dodge escoltado por dos policías motorizados. Antonio Alcántara seducía a su mujer en un Alfa Romeo Spider... Todos aspiran a un coche mejor, al menos, que el de su vecino.

En un capítulo de la cuarta temporada, aparecen Antonio Alcántara y su jefe en un concesionario, frente a un Seat 1430. Don Pablo le comenta a su empleado: “ese coche ni lo mires que te queda grande, Antoñito”. El triunfador Pablo Sañudo se mueve con un deportivo Seat 124 Sport, Miguel Alcántara vuelve de su aventura francesa a bordo de un flamante Citroën ID 'Tiburón' y el mismo Antonio cambia su Citroën GS por un Mercedes-Benz cuando la vida le sonríe más que nunca.

El cuidado y manejo de los coches corre de la mano del personal de atrezo y de conductores-mecánicos. A veces, se recurre a conductores-especialistas cuando hay cierta violencia escénica y requiere una preparación extra del parque móvil. Cuéntame... no es una serie que se caracterice por sus secuencias de acción, pero ha habido varios choques, choques trucados para no dañar los coches o bien daños controlados y programados para que dé tiempo a reparar los daños. Cuando Antonio Alcántara tenía un Seat 850 azul claro hay una escena en que su hijo Toni tiene un golpe al repartir propaganda. En la trama se lleva ese coche al taller y el mecánico lo repara y lo pinta de granate.

El actor que no tenía carné

Entre los momentos curiosos, cabe destacar, sin revelar nombres, a algunos actores y actrices que a la hora de grabar una escena de conducción han revelado que no sabían conducir coches ni motos.

Esto ha obligado a que un vehículo entre en escena en punto puerto mientras lo empujan los attrezzistas para que parezca que está conduciendo. Con las motos han tenido que limitarse a escenas estáticas en las que el actor siempre aparece bajándose de ellas. Uno de los aspectos más complicados a la hora de trabajar con coches tan antiguos es que, a veces, crean problemas de ruido cuando se rueda con el motor en marcha. “Esto vuelve locos a los técnicos de sonido –añade sonriendo Jose Manuel-. Imagínate un Seat 1500 de gasóleo con el motor en marcha y dentro dos actores con diálogo”.

En las primeras temporadas un problema añadido era el poco espacio del interior de algunos coches a la hora de colocar una cámara. La novia de Toni Alcántara tenía asignado un Mini donde los técnicos se rompían la cabeza para sujetar el equipo en su interior.

Cada capítulo requiere aproximadamente un mes y medio de trabajo, donde se incluyen 12 días de rodaje. Al tener varios directores trabajando en la serie, se graban varios capítulos al mismo tiempo. Trabajan siempre con tres o cuatro entregas a la vez. Es frecuente que utilicen una localización para grabar secuencias de varios capítulos en una misma jornada.

Una temporada entera, de por ejemplo 16 capítulos y 2 especiales de Navidad, supone unos nueve meses de trabajo. Sólo la labor de decoración lleva siete u ocho semanas antes del rodaje. Después de 14 años de 'Cuéntame cómo paso', la serie se ha consagrado como una serie de éxito. Y lo ha hecho gracias a la veracidad con la que ha retratado una época que a muchos de sus seguidores ha vivido. Una fidelidad en la que ha jugado un papel irrefutable el coche, que ha logrado pasar de mero objeto decorativo a protagonista indiscutible. 

El Mercedes del descampado

Si realmente hay un vehículo que se ha convertido en un referente, en todo un icono a lo largo de los 13 años de ‘Cuéntame cómo pasó’ es el camión Mercedes ‘del descampado’.

Actualmente este vehículo se conserva como un icono y la productora no descarta que vuelva a aparecer en otros capítulos...

Ya en el capítulo 1, ambientado en 1968, el pequeño Carlitos y sus amigos Luis y Josete cambiaban cromos ‘repes’ en su interior y, desde entonces, ha sido un poco el hilo conductor de la transformación del menor de los Alcántara en el adolescente Carlos. Este camión ha sido el refugio de sus escapadas de casa, el escenario de sus escarceos amorosos, el motivo de sus primeros puñetazos, etc.

La búsqueda de este vehículo no fue sencilla, ya que se hizo incluso un ‘casting’, como si de un personaje protagonista se tratara. La productora estudió las propuestas de diversos proveedores y, desde el primer momento, se enamoraron de este simpático Mercedes, procedente  de la localidad madrileña de Arganda. El descampado era realmente el patio de la antigua cárcel de mujeres de Alcalá de Henares. Durante los años que pasó en ese lugar, fue objeto de diversos actos vandálicos, incluso le prendieron fuego en dos ocasiones. Cuando se trasladaron los estudios a Pinto, se recreó el descampado allí mismo y remolcó hasta allí lo que quedaba del camión. 

Preestrenos a todo lujo

Si el coche ha sido protagonista de los sueños de casi todos los miembros de la familia Alcántara, para los actores que dan vida a estos personajes los suyos se han visto cumplidos en el día del preestreno de las últimas temporadas. Como si se tratara de una ‘premier’ del mundo del celuloide, durante los últimos años, cada nueva entrega de capítulos ha reunido a los numerosos seguidores de ‘Cuéntame...’ apostados en uno de los cines más conocidos de la Gran Vía madrileña.

Tradicionalmente, la presentación de cada temporada de la serie se ha hecho en la madrileña calle de la Gran Vía, a bordo de clásicos como estos

Para el comienzo de la temporada 2009, los seis miembros de la familia Alcántara llegaban a bordo de tres espectaculares vehículos de época descapotables proporcionados por la empresa ‘Clásicos para eventos’: un Cadillac Eldorado beige, un Mercedes-Benz 220 S blanco y un Chevrolet Bel Air rojo.

Los tres coches fueron precedidos por una comitiva de Seat 600 y varias Vespa. Un año después, una numerosa caravana de Citroën 2CV arropó a los protagonistas, que llegaban a bordo de impresionantes vehículos: un Packard 110 Six beige, un Pontiac Grand Ville blanco y un Mercedes-Benz 220 dorado.

Bajo la lupa

Numerosos son los foros de Internet frecuentados por ‘puristas’ capaces de apreciar incluso si el dibujo de un neumático corresponde al existente en la época. Hay quien se fija en esa escena ambientada en 1971 en la que al fondo se ve pasar un Renault Scénic; quien repara en una misma matrícula que aparece en diversos modelos...Los hay que aprecian si las ventanas de un Land Rover son descendentes en vez de correderas, (modificación que se introdujo en 1978), que si las molduras del paragolpes son cromadas en vez de plástico en negro mate…

Donde otros verían sólo clásicos, un fan de la serie sabría que el Seat 600 L Especial (1972-1973) del fondo ¡ya salió en 1968!

Voluntarios no faltan a la hora de precisar la conveniencia o no de un determinado modelo en tal o cual escena. Hemos encontrado numerosas críticas a la aparición de un Seat 124 de faros cuadrados, fabricado a partir de 1976, en una escena que transcurre en 1972 e, incluso, hay quienes no escatiman en improperios para señalar que la Guardia Civil patrullaba por Sagrillas (el pueblo de Antonio) en un Renault 4, modelo que no integró la Benemérita en su flota hasta 1982.

Seguramente fallos de este tipo, si es que se pueden considerar así, haya muchos. Pero es algo que se asume en una serie de ficción en la que el vehículo tiene tal protagonismo.

Texto: José Antonio Peñaranda

Fotos: Grupo Ganga, www.rtve.es, José Antonio Peñaranda, AUTOBILD.ES

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