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Reportaje

Por qué el coche europeo es un arma eficaz contra el cambio climático

Por qué el coche europeo es un arma eficaz contra el cambio climático
Europa parece haber tomado el liderazgo en cuanto a la reducción de emisiones del transporte.

Aunque muchos no lo vean así, podríamos afirmar que el coche europeo es un arma eficaz contra el cambio climático. Bueno, más que el coche europeo en sí mismo, los sistemas de movilidad y legislación al respecto que promovemos en Europa. Sí, es cierto que la manera más ecológica de moverse es a pie o en bicicleta (o quizás, en coche eléctrico); pero en Europa, y gracias a la normativa de emisiones que desde la Unión Europea se impone, el coche se ha transformado drásticamente, y la industria ha logrado que este tipo de transporte genere muchas menos emisiones contaminantes que hace años.

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Vamos a analizar el salto cualitativo que ha dado el coche en Europa, y por qué consideramos que la vía que desde la UE se ha tomado e la más efectiva (al menos, de las existentes en la actualidad).

1. Por las normativas que han reducido a la mitad sus emisiones de CO2 en cinco años

El conjunto de medidas que la UE adoptó en 2008 incluyó una serie de objetivos climáticos para 2020. Uno de ellos fue el recorte del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los niveles de 1990.

En 2015, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero en la UE ya había disminuido en un 22% en comparación con los niveles de 1990. De acuerdo con las últimas proyecciones de los Estados miembros basadas en medidas existentes, la UE mantendrá el rumbo para alcanzar este objetivo. Se espera que las emisiones sean un 26% más bajas en 2020 que en 1990.

Las medidas y objetivos de la UE hasta 2020 y de cara a 2030

El Consejo Europeo acordó en octubre de 2014 el marco de actuación de la Unión Europea en materia de clima y energía hasta el año 2030, dirigido a evitar un cambio climático peligroso.

Los objetivos fundamentales del marco de clima y energía para 2030 son tres:

  • Al menos 40% de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (en relación con los niveles de 1990).
  • Al menos 27% de cuota de energías renovables.
  • Al menos 27% de mejora de la eficiencia energética.

Estos objetivos están en línea con los compromisos adquiridos por la UE en el marco del acuerdo de clima de París.

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Para garantizar que todos los países participen en los esfuerzos de la UE para reducir las emisiones, las denominadas normas de “reparto del esfuerzo” estableciron objetivos anuales vinculantes de emisión de gases de efecto invernadero para los Estados miembros para el período 2013-2020.

Los eurodiputados respaldaron en la sesión plenaria de abril de 2018 una nueva normativa para el periodo 2021-2030, que establece las contribuciones mínimas de los Estados miembros a las reducciones de emisiones, y las normas para determinar las asignaciones anuales de emisiones y las relativas a la evaluación del progreso.

¿Cuáles son los objetivos nacionales vinculantes?

Cada país de la UE tiene una situación distinta, por eso se propusieron objetivos nacionales diferenciados de reducción de emisiones, vinculados al PIB per cápita de cada Estado miembro. Los objetivos de 2030 oscilan entre 0% y -40% en comparación con los niveles de 2005 y están en línea con el objetivo general de reducción de la UE del 30%.

Los esfuerzos de la UE para reducir las emisiones

La UE trabaja en otras medidas para contribuir al logro de los compromisos de la UE en virtud del Acuerdo de París sobre cambio climático, que prevé reducir las emisiones de la Unión en al menos un 40% para 2030, en comparación con los niveles de 1990, en todos los sectores económicos.

  • La primera normativa es el reglamento sobre el denominado “reparto de esfuerzo” en materia de recorte de emisiones, que incluirá objetivos nacionales vinculantes, para sectores no cubiertos por el mercado de carbono -como la agricultura, el transporte, la construcción y la gestión de desechos- que, en conjunto, representan el 60% de las emisiones.
  • En segundo lugar la UE cuenta con otro reglamento sobre la inclusión de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura en el marco 2030 climático y energético, que abarca el período 2021-2030. Estos sectores no fueron incluidos previamente en el esfuerzo de la UE para luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • La UE también trabaja para reducir las emisiones de los automóviles y aumentar el número de coches eléctricos. El endurecimiento de las normas ayudaría a alcanzar los objetivos climáticos de la UE para 2030 y los consumidores ahorrarían en sus facturas de combustible. 

2. Estos son los países que más CO2 emiten

Que las medidas de la Unión Europea están siendo efectivas es algo que queda patente en cuanto se analizan las cifras mundiales de contaminación de CO2 por habitante. Si uno echa un vistazo a este gráfico de Statista, se puede ver que los niveles de contaminación de EEUU son mucho mayores que los de toda la UE; e incluso hay países mucho más pequeños que lideran este sucio ranking.

Infografía: Los países que más contaminan el aire por habitante | Statista Más infografías en Statista

Los países y regiones que más contaminan el aire con dióxido de carbono suelen coincidir con algunas de las más pobladas, como es el caso de Estados Unidos, la Unión Europea y China, que juntos emitieron el 51% de las emisiones CO2 de 2018 y donde su población representa alrededor del 42% del total mundial. Sin embargo, en esta relación proporcional entre el número de habitantes y contaminación caben muchas excepciones, como pueden ser países con una industria muy fuerte y no tan poblados o economías que funcionan gracias a energías muy contaminantes, como es el petróleo. Gracias a este último dato se puede explicar por qué los Estados del Golfo Pérsico, como Qatar, Emitaros Árabes y Arabia Saudí, muy dependientes del crudo, se encuentran en las primeras posiciones entre los que emiten mayor volumen de dióxido de carbono.

3. Iniciativas como el carsharing

El carsharing es una forma de compartir coche por la cual los viajeros conducen un coche que no es suyo. Es decir, es una especie de alquiler del coche por horas, que se ha establecido en las ciudades europeas como una alternativa al transporte público muy popular.

Los servicios de carsharing suelen ofrecerse únicamente en el centro de las ciudades, y los usuarios tiene  que ser socios (algo que han hecho con anterioridad al uso del coche). 

El carsharing es, pues, la forma ideal de conducir un coche en ciudad, sin tenerlo en propiedad. Hay muchas empresas de carsharing; en Madrid, por ejemplo, las más conocidas con Car2Go, Zity, Emov, WiBLE...

Lo interesante del carsharing es que sus coches son vehículos eléctricos, cero emisiones, con lo que su uso contribuye a mejorar la calidad del aire de las ciudades.


 

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