Reportaje

Coches clásicos

BMW 328 Kamm Tail: retó a todos

Redacción Auto Bild

23/09/2011 - 10:07

Estamos entre 1939 y 1940. El BMW 328 Kamm Tail ha sido creado con un único objetivo, demostrar que la superioridad de la marca de Munich es algo más que un mito. Los ingenieros confiaron todo a la aerodinámica: podía alcanzar 230 km/h, pero olvidaron algo importante: la fiabilidad

Todavía hace calor en los alrededores de Munich, y eso que el otoño de este año 1939 está al caer. En algún lugar de la autobahn entre Munich y Salzburgo, un misil llamado 328 Kamm Tail sobrevuela el asfalto a una velocidad sobrecogedora. 200, 210, 220, 230...

La aguja del velocímetro del 328 Kamm Tail se para ahí. El coeficiente aerodinámico logrado con su extraño diseño es de tan sólo 0,25, un valor realmente bueno para la época. Pero no sólo necesitan penetrar en el aire como la hoja del cuchillo más afilado del universo. También es importante tener una mejor estabilidad en línea recta y que el viento no afecte al vehículo: por eso el chasis es 20 cm más largo de lo normal.

Durante esta década de los 30 la aerodinámica es aún un campo por descubrir, sólo algunos pioneros dan los primeros pasos. Los modelos con carrocería de estilo Teardrop parecen ser lo último, pero algunos estudios realizados por Koenig Fachsenfeld demuestran matemáticamente que se pueden mejorar. Es lo que han hecho en el Instituto de Desarrollo para Automóviles y Motores de Stuttgart, FKFS en sus siglas alemanas: si la trasera baja de manera casi perpendicular al suelo, la aerodinámica se mejora... a la vez que se ahorra material.

Dentro de unos años, los americanos reconocerán el trabajo realizado por Winibald Kamm. El director de FKFS dará el nombre Kammback, aunque muchos lo denominarán Kamm-tail. Pero eso será en el futuro, cuando aparezcan coches que hoy, a finales de la década de los 30, no nos podemos ni imaginar. Serán deportivos como los Ford GT-40, Ferrari 250 GTO o Aston Martin DB6, pero también vehículos para el día a día: Citroën SM, GS o CX, Lancia Y10... Daremos un salto al futuro en un par de párrafos, pero por ahora con un pequeño paso hacia adelante nos vale. Avancemos unos meses hasta el 27 de abril de 1940.

El Kamm Tail durante la carrera. En seguida aparecieron problemas, pero aguantó hasta la séptima vuelta

Ya hemos llegado. Mañana es la carrera; la primera edición del GP Brescia delle Mille Miglia. En realidad no es la primera, pero tras dos años de parón, vuelve a la carga. Como BMW, que ha puesto todos sus recursos para conseguir que sus cinco coches alcancen la gloria. Entre ellos el BMW 328 Kamm Tail con los italianos Lurani y Cortese al volante. Mañana van a dar nueve vueltas al circuito de 167 km entre Brescia, Cremona y Mantua.

BMW 328 KAMM TAIL

Momentos antes de iniciar la carrera, junto a un mecánico

Día 28. Ya hemos llegado al día clave. Los coches han ido saliendo en intervalos de un minuto y ahora, en el segundo giro, la carrera está muy interesante: el 328 de los italianos está luchando por la primera plaza cuando varios problemas aparecen. El carburador, la bomba del aceite... Aguanta el tipo como puede; el Alfa de Farina (al final, segundo a casi 15 minutos) está cerca, y por detrás Biondetti, con otro Alfa Romeo, les pisa los talones.

Vuelta siete. El Kamm Tail ‘dice basta’. El experimento ha fracasado, aunque no BMW: de los seis 328 que partieron Brescia, han llegado cinco. Han sido primero (Touring Coupé conducido por von Huschke y Bäumer), tercero, quinto y sexto. Además han ganado el premio por equipos.

Rodeado de los suyos. A su derecha, el 328 de Touring que ganó la carrera

Otro salto en el tiempo. Volvamos definitivamente al siglo XXI. Desde nuestra perspectiva del año 2011 podemos echar un cómodo vistazo a aquellos días: la guerra por fin terminó y los soldados aliados buscaban como locos coches de carreras abandonados tras la contienda. De los 'tres-dos-ocho' que corrieron la Mille Miglia, algunos aparecen en Rusia, Inglaterra o EEUU.

Ernst Loof, uno de los fundadores de Veritas, se quedó con el Kamm por lo que pudiera pasar... Y lo que ocurrió es que lo tuvo que vender. No se sabe qué pensó cuando el nuevo propietario estrelló el coche, pero sí lo que ocurrió: que fue directo al desguace.

En total participaron cinco BMW 328 Kamm Tail

A mediados de los noventa, BMW pensó que sería buena idea resucitarlo, pero la tarea se presentaba complicada. Más que nada porque no había planos. Con expertos en informática y la inestimable ayuda de un coleccionista privado que prestó muchas fotos, consiguieron hacer un modelo en 3D del que salió una maqueta a escala 1:1 en espuma que se expuso en la planta de Leipzig.

Hace unos años se retomó la idea, pero ampliada: querían que se pudiera conducir. Manos a la obra. A partir del molde de espuma se hizo otro de fibra de vidrio del que salieron los paneles de aluminio puro que se acoplaron al chasis (por supuesto, alargado 20 cm). La estructura tubular pesa sólo 30 kilos, como el original, aunque lo más complicado fue recrear la trasera debido a la posición del radiador trasero y a su eje posterior, que estaba modificado con respecto a los modelos normales.

Aún así, las pruebas demostraron que funcionaba. Su objetivo, cómo no, la Mille Miglia, pero de 2010. Esta vez sí terminó.

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