Reportaje

Coches clásicos

Messerschmitt KR 175: adelanto del coche urbano compacto

Messerschmitt KR 175: adelanto del coche urbano compacto

Luis Guisado

14/02/2012 - 09:05

El Messerschmitt KR175 anticipó hace setenta años el auto compacto ideal para las grandes ciudades que tanto triunfa ahora. Es decir: pequeño y manejable.

Cuando Stefan Voit piensa en prototipos como el Audi Urban Concept, el Volkswagen Nils o el Opel RAKe, se le dibuja una sonrisa en la cara. Le recuerdan a algo que él ya conoce: un coche de tres ruedas cuya historia se remonta a los años 40: el Messerschmitt Kabinenroller 175.

 

Este modelo histórico está aparcado en la ciudad alemana de St. Ingbert, donde Voit tiene una gran colección de clásicos de tamaño ‘mini’. “El Messerschmitt ya era entonces lo que los fabricantes buscan ahora desesperadamente: un vehículo económico y ágil para trayectos cortos”, asegura. Hoy, su lema te puede resultar de lo más moderno: “Las calles cada vez están más llenas, conduzca un Messerschmitt Kabinenroller”.

 

Stefan Voit en su Messerschmitt Kabinenroller 175. Foto: Stefan Voit

El Karo, como llaman al Kabinenroller, fue creado por Fritz Fend, que durante la Segunda Guerra Mundial había trabajado en el desarrollo de los cazas Messerschmitt y que en 1946 volvió a trabajar en el mundo del motor dejando atrás su anterior trabajo. Su idea era la de crear vehículo para que aquellos que habían perdido sus piernas en la guerra los pudieran manejar con los brazos.

 

Ese modelo, que tenía un asiento, dos ruedas delanteras y una trasera, fue equipado en un principio con un motor de ayuda, aunque más tarde contó ya con un monocilíndrico. Luego llegó el segundo asiento y una carrocería más elegante: así nació finalmente el Kabinenroller. La pega era que Fend no disponía de los medios para convertirlo en un vehículo de producción en serie. Al final, la gente de Messerschmitt, fue aportó capital y en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1953 fue presentado el Messerschmitt Kabinenroller KR175.

 

El Kabinenroller KR175 fue presentado en el Salón de Ginerbra de 1953. Foto: Stefan Sauer

El éxito del coche en la Alemania de posguerra tiene una fácil explicación, según Voit: “Las primeras muestras del milagro económico ya eran patentes y la gente quería finalmente un techo sobre la cabeza en la calle. Poder ir a ver a la abuela el fin de semana con los pantalones limpios y la camisa blanca y no bajarse sucio de la moto”.

 

Además, en la Alemania de aquella época tampoco era necesario tener el carné de conducir coche; bastaba con el de motocicleta. Muchos vieron un progreso en la transformación de moto a coche, pero el Messerschmitt KR175 está lejos de ser lo que hoy puedes conocer: el asiento es una butaca estrecha, los pies apenas alcanzan los pequeños pedales entre las ruedas delanteras; y el volante, inspirado en el de los aviones, apenas se puede girar entre las rodillas. Piloto y copiloto se sientan bien apretados y están cubiertos por una cúpula de plexiglás.

 

Pero al fin y al cabo, el Kabinenroller funcionó. Su bloque de un cilindro de 175 cc proporcionaba 9 CV y permitía alcanzar los 70 km/h. A principios de 1955 Fend presentó el KR200, ya con 191 cc, 10 CV y una velocidad máxima 90 km/h.

 

Aquí te dejo el anuncio original del 'Karo':

La fábrica, afincada en Ratisbona, produjo en los primeros años hasta 80 vehículos al día. Fend se aprovechó, al igual que BMW con el Isetta, de los inicios de la motorización en masa. Solo en 1955 se produjeron 12.000 unidades del KR200. Sin embargo, Messerschmitt frenó la producción para volverse a centrar en los aviones y Fend tuvo que empezar de nuevo por su cuenta.

 

No duró mucho más el boom. “Con el aumento de ingresos, aumentaron también las expectativas”, dice Voit. Cuanto más crecía el milagro económico, más difícil era la situación de los autos pequeños. “La gente tenía ya suficiente dinero y por eso quería un vehículo  de verdad con el que poder irse incluso de vacaciones”.

En 1964 se suspendió definitivamente la producción del Kabinenroller. Hasta entonces, según Voit, se habían construido 30.000 ejemplares. Aun así, hubo intentos de resucitarlo: la licencia de construcción llegó a Inglaterra y el propio Fritz Fend quiso reflotarlo en los años 80 con un nuevo diseño y con el nombre de Fend2000. Pero nunca llegaron a las calles y los originales fueron despareciendo o salvados por los coleccionistas...

 

Fuente: Christoph Walter (Copyright: dpa - Deutsche Presse-Agentur GmbH)

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